Payo no me gusta

Por Natalia Santos Vega

¿Por qué?

Porque es espejo…

Porque me recuerda que no tenemos opciones políticas… que no nos volvemos opciones políticas, que no tenemos formación cívica… que no entendemos que este tipo de personajes no van contra el sistema si no a favor de él.
Paralizamos todo (prensa, ciudadanía, los en contra y los a favor) para comentar un vaso lanzado, un escupitajo, una grosería…

Mientras tanto… el país… se incendia.

El Poder Legislativo… que de por sí luego… no legisla… cambia el orden del día para incluir sanciones. Cualquiera que se sienta afectado aprovecha micrófono para sentirse ofendido y «victimizarse».

Mientras tanto… el país… se incendia.

(Por falta de leyes… o por mala aplicación de las mismas).

En el Chaco, mujeres indígenas piden presencia del Estado.
Los refugios se multiplican en las plazas… porque el cordón de pobreza que rodea a la «Madre de Ciudades» no para de crecer… Porque no hay opciones en el campo y la migración continúa.
Vemos niños, niñas y adolescentes todos los días en situación de calle… Fiscalía dicta prisión preventiva por hurto de championes… y otra cantidad de «linduras».

Pero eso NO ES NOTICIA. Y (mea culpa) tenemos que correr detrás del video, de la foto, de la declaración…

Mientras tanto… el país… se incendia.

Pero está Payo…
Aplaudimos, chiflamos, hacemos memes o le dedicamos tiempo que no tenemos para analizarlo (sí, ése es mi mea culpa número dos), sacamos pancartas a las calles, lo convertimos en paladín de la justicia…
Y él…
va a los programas humorísticos, hace series web, tiene fotos de todos los ángulos y tira frases como: «Soy anarquista»… «Tenemos que tener una dictadura platónica».

Mientras tanto… el país se incendia.

Preferimos votar a personas sin propuestas claras antes que a alguien que represente al campesinado (que va dejando de serlo porque no tiene tierra, ni condiciones mínimas para vivir), a los indígenas (19 pueblos indígenas que pertenecen a 5 familias lingüísticas), a las mujeres (49,28% de la población según cifras de 2017 e históricas jefas de hogar).

Mientras tanto… el país se incendia.

(PD: Nuestra felicidad no debería ser que alguien le tire agua a Calé en la cara, sino conseguir que deje esa silla en la que se eterniza. Nuestra indignación debería ser efectiva… verse en las urnas… en verdaderos castigos sociales a los políticos corruptos… Deberíamos buscar la cárcel para quienes consideramos que nos roban… no agüita en la cara… como si estuviésemos en carnaval…).

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