Mi homenaje a Salvador Allende

Por Coco Arce

Hoy se recuerdan tres, o quizás más, acontecimientos históricos. Yo quiero evocar uno de ellos, el que para mí tiene realmente importancia. La muerte de Salvador Allende.

Hace 50 años (1970), también en setiembre, ganaba las elecciones para la presidencia en Chile el socialista Salvador Allende. Asumiría, posteriormente, en noviembre. Yo tenía 16 años y comenzaba a dar mis primeros pasos en la lucha contra la dictadura de la infame y nefasta trilogía Stroessner-Partido Colorado-Fuerzas Armadas. A comienzos de ese año lectivo (yo debía cursar el quinto curso, conocido hoy como “segundo de la media”) ya me habían negado la inscripción en el Colegio Cristo Rey por pretender formar, el año anterior, el Centro de Estudiantes, con otros compañeros, a quienes tampoco les recibieron.

Con el advenimiento al poder de Salvador Allende, comencé yo a leer sobre socialismo, palabra que había escuchado por primera vez tres años antes, con el asesinato, en octubre de 1967, de Ernesto Che Guevara.

Seguí muy de cerca y muy entusiasmado el proceso chileno leyendo ávidamente las noticias aparecidas eventualmente en “La Tribuna” y “ABC Color”, los dos únicos periódicos que existían en nuestro país en aquellos años.

El 11 de setiembre de 1973, por las radios, me enteré del golpe de Estado comandado por el genocida Augusto Pinochet, y de la muerte de Salvado Allende. Este hecho me causó, recuerdo muy bien, mi primera sensación de derrota, impotencia, rabia y odio, que con los años iría asumiendo como odio de clase.

Salvador Allende es mi padre en política. Tuvo errores que lo llevaron a la muerte y al fracaso de la “vía chilena al socialismo”, pero ello no merma en absoluto mi admiración por este hombre que me abrió los ojos y me mostró el inicio del camino de la liberación de la clase trabajadora y de los pueblos hambrientos y miserables: el socialismo.

Si hoy soy orgullosamente socialista revolucionario, trotskysta, se lo debo a Salvador Allende.

Pablo Milanés no pensó en él, sino en Miguel Enríquez, para concebir “Yo pisaré las calles nuevamente”, pero creo creo que es la canción, la música que lo evoca con rigurosa precisión.

¡Hasta el socialismo siempre, Salvador Allende!

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