Las elecciones municipales confirman nuevo momento político

Las elecciones municipales dejaron un claro perdedor y, por esa vía, también un ganador.

El gran perdedor fue Cartes y por extensión el partido colorado aunque mantenga el 56% de los gobiernos municipales.

El gran ganador fue el movimiento del pueblo trabajador del campo y la ciudad que viene buscando vías para asestar golpes que detengan el avasallador tren neoliberal y entreguista de Cartes.

Primó el voto “ en contra”, “de castigo” contra Cartes y los malos gobiernos colorados y no tanto un voto positivo y a favor del PLRA, por ejemplo, que fue el que más capitalizó este voto “en contra” porque fue la única alternativa electoral concreta para ser instrumento de castigo.

Se vivió, en ese sentido, una explosión del voto útil y del voto al mal menor que debe reconocerse tienen un peso cada vez más gravitante en un contexto de crisis sociales y de malos gobiernos.

Los colorados perdieron Asunción y quedaron con 6 municipios de 19 en Central y perdieron en lugares emblemáticos para los colorados como es Encarnación que gobernaron durante más de 85 años.

La sensación de derrota recorrió  a lo largo y ancho del partido colorado que ni salió a festejar sus victorias locales.

La sensación de victoria emergió con fuerza en diferentes sectores y referentes del movimiento popular. Claramente, no festejando por el partido o personaje que ganó, sino fundamentalmente por la derrota infligida al prepotente y alzado de Cartes y sus medidas antipopulares y antinacionales.

La gente de nuestro pueblo aprovechó con todo la oportunidad del cuarto oscuro (más oscuro que nunca porque no hay boca de urna que haya brindado información real) para mandar un mensaje alto y claro a Cartes y su “rosca” de soberbios como él: ¡Basta de atropellos!

Esta derrota política es aún más sonora porque Cartes se tiró a ruedo con todo su dinero y su soberbia a cuestas, apostando su “nuevo rumbo” y las coordenadas hacia las elecciones nacionales del 2018 y terminó “cuneteado”, en medio de estruendosos crujidos y roturas.

El nuevo momento que aún no cambió la situación política general.

Desde la primavera estudiantil, secundaria y sobre todo universitaria, se abrió un nuevo momento político que, con otros importantes hechos, están generando una nueva dinámica en la relación entre el gobierno y el pueblo trabajador.

Como en todo lo sociopolítico esto es altamente contradictorio y sometido a correlaciones concretas y variables de poder.

Hasta el momento, sin embargo, no se ha logrado cambiar el signo general de la situación política caracterizada por la ofensiva neoliberal y la reacción a nivel del régimen. Pero se camina por buen camino.

En otras palabras, la situación reaccionaria consolidada por Cartes no ha cambiado aún, porque sigue manejando la dura estructura del aparato del estado y la tiene sometida a su mandato; por su parte el pueblo trabajador todavía no logró derrotar sus planes y proyectos centrales (económico-políticos) enmarcados en el lema del “nuevo rumbo y usen y abusen del Paraguay”.

Pero es indudable que las movilizaciones de los estudiantes secundarios y universitarios colocaron al gobierno a la defensiva y salió perdiendo puntos. El aliento inicial a las movilizaciones y la onda de hacerse los simpáticos con la juventud estudiantil, no les sirvió de nada ni a Cartes ni a Marta Lafuente que terminaron, además de un público ridículo, atropellados literalmente por las movilizaciones.

Esta primavera estudiantil insufló aires nuevos a todo el movimiento popular en su conjunto que venía de un largo periodo de peleas aisladas y duras derrotas que tenían desmoralizado al movimiento.

En efecto, la juventud demostró que es posible torcer y quebrar lo que parece inmutable e invariable; que es posible parar el carro a Cartes y su Rosca.

Esta lucha animó la huelga de los Trabajadores del Transporte y, ya en el campo de la lucha entre capital y trabajo donde las cosas se ponen muy duras, obtuvieron un rotundo éxito con su huelga de 48 horas y el gobierno cosechó su segunda derrota. De paso, esta huelga hizo emerger una nueva dirigencia y sepultó otras que de hace tiempo están podridas.

En este marco debemos decir que el sacrificio indecible de los crucificados de la Línea 49 -del diputado del PLRA César Maldonado- que luchan por libertad sindical, están logrando ofrecer una mejor posición al pueblo trabajador arrastrando al ruedo al movimiento sindical.

En ese contexto, los resultados de las elecciones municipales, en ese exclusivo ámbito político tan sensible a los políticos burgueses, vinieron a confirmar esta tendencia positiva para los intereses y derechos del pueblo trabajador y los intereses nacionales.

La Huelga General, anunciada desde el 18 de diciembre, en este marco a su vez, es una de las medidas más relevantes del contexto sociopolítico para los intereses populares. Y la misma se echa a andar sobre las buenas olas formadas por los acontecimientos anteriormente citados.

Si la Huelga General es exitosa se habrá dado un gran paso en el camino de seguir agujerando el barco de Cartes y su rosca de explotación y expoliación, y el pueblo trabajador habrá dado un paso de calidad para obtener logros en función de los intereses de las grandes mayorías.

Un aspecto político no menos importante de mencionar es que la onda reeleccionista de Cartes y los cartistas, salió de las municipales con un ¡estate quieto! estridente.

Por lo menos, por ahora, los colorados cartistas arrían sus banderas a la espera de nuevos vientos que nadie puede predecir que volverán.

Asunción un municipio clave

Asunción es un bastión clave, electoralmente hablando, y sus efectos políticos son múltiples. Perder Asunción tiñe toda la elección. Los colorados, que mantienen el mismo porcentaje del 2010 en cuanto a municipios en su poder, perder Asunción les significó en gran medida ser los grandes derrotados de estas elecciones.

Ferreiro fue el instrumento que canalizó un voto de castigo a Cartes, los Samaniego y al partido colorado manejado por ellos.

Los cinco cortes de bocas de urna realizadas por lo menos por 3 conocidas empresas de encuestas que operaron el día de las elecciones dieron como ganador unánime a Samaniego, y éste resultó perdedor por más de 10%.

Las bocas de urna fueron burladas por el electorado por temor de la gente a represalias de parte de los cartistas y del partido colorado. La gente con ese actuar conspirativo demostró que tiene lectura del régimen reaccionario que se viene instalando con la onda represiva, de represalias y modo-mafioso del gobierno colorado de Cartes.

Sectores relevantes del electorado de Asunción festejaron más la derrota de Samaniego que la victoria en sí de Juntos Podemos. Lo importante era cortar la racha a los colorados y debilitar de conjunto al gobierno y así mejorar las condiciones de la lucha. En efecto, no hubo algarabía incauta con relación a Ferreiro sino más la celebración por el castigo infligido.

El PLRA, el FG y Lugo

El PLRA sale con buenos aires parasitando los outsiders y los malos gobiernos colorados cosechando el voto útil/al mal menor.  Los del PLRA son pescadores en río revuelto, y aunque en sus fueros internos son conscientes de que gran parte de “su voto” es equívoco, se quedan con importantes aparatos que los alimentará y robustecerá de cara al 2018. El PLRA apunta una vez más a montarse sobre algún outsider que les permita viajar en el vagón de lujo y primera clase, royendo las riquezas del país. Iguales que los colorados en cuanto a su corte antipopular y antinacional se valen de su mayor porte electoral para medrar, robar y enriquecerse a costa de los recursos del país y del trabajo ajeno.

El Frente Guasu queda con un sabor agridulce. Sus magros resultados en Asunción y Central amargan el número de concejales que lograron meter a nivel país. Logro actuar y mantenerse como Frente y como organización política nacional, completamente electoralista, y consolidando ese tercer lugar ya dejado definitivamente por el partido UNACE o Patria Querida. Y una situación delicada políticamente es la concreción de la apresurada “salida” de Lugo que los deja, una vez más, a expensas del humor de su veleto líder que los tiene como aguantedero político de fieles incondicionales.

Y Lugo, fiel a su estilo pragmático, girando sobre sí mismo, se despegó de Meyer para que no le salpique ninguna esquirla de la derrota electoral, y se “abrió” del FG para buscar atraer a todos los sectores económico-políticos intentando reeditar su venenoso “poncho juru” o lo que es lo mismo su farsa II de la alianza patriótica de triste memoria. El FG se traga y se convence con la promesa de que Lugo no les olvidará, que en su corazón les será fiel y que su alejamiento es sólo una movida táctica. Al FG convertido completamente al electoralismo no le queda otra opción que pegarse al “dueño de los votos”. El FG transita el mismo camino que le llevó a sus integrantes a viajar, hace muy pocos años, en el vagón de carga del gobierno Lugo-PLRA pero encargado de recoger y lavar sus efluvios, por cierto, de un hedor apenas soportable.

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