La vacuna roja en Paraguay

Por Julio Benegas Vidallet

El gobierno paraguayo ya se ha enterado que solo el anuncio de las vacunas para inmunizar a toda la población lo puede salvar de la catastrófica caída en el descrédito y ubicarlo nuevamente como interlocutor válido. Pero aparentemente fue a buscar apoyo, con su canciller Euclides Acevedo, en un país equivocado, Brasil, que no ha podido inmunizar ni al diez por ciento de su población, aunque el presidente del Senado, Oscar «Cachito» Salomón, dijo que también debía hablar con el consulado de China.

La demanda de que el gobierno hable con el gobierno chino vino desde varios lugares. Primero en el Senado el Frente Guasu presentó una propuesta de habilitar las negociaciones, unas negociaciones que según la Cámara Paraguaya China son muy factibles si el presidente Abdo Benítez remitiese un pedido formal al presidente de China. Desde la propia intendencia de Ciudad del Este, a cargo de Miguel Prieto, hubo una nueva presión para concertar la negociación. Y en varias intendencias concejales del Frente Guasu impulsaron minutas en el sentido de exigir al Estado paraguayo la compra de las vacunas chinas.

Los políticos de base del Partido Colorado, de antigua raíz stronista, hablan de pacto con el diablo. Un concejal de Guarambaré, en sesión, dijo que nunca se pondría una vacuna que proviniera de China porque saben que en Guarambare hay muchos colorados y querrían matar a todos.

En esta intendencia se rechazó de plano la propuesta presentada por el concejal Freddy Jara

En tanto entra en baile esta posibilidad, el gobierno Taiwán donó al Estado paraguayo tres helicópteros, que también pueden servir para transportar vacunas, dijo el embajador en nuestro país, como tratando de adelantarse a la pregunta: para qué helicópteros si faltan vacunas, como apareciera en un titular de Ea

Lo que pareciera ser una simple negociación, no lo es. Nadie sabe hasta el momento si China condicionaría a Paraguay dar un giro a sus relaciones exteriores para suministrar las vacunas. El periodista José María Quevedo asegura que sí y se pregunta si es legítimo que China use las vacunas para obligar a un país a cambiar una posición a nivel de relaciones exteriores.

No parece ser el mejor escenario para discutir a profundidad las relaciones exteriores del Paraguay, tan ancladas en la Guerra Fría, pero la falta de vacunas y la situación sanitaria con el COVID, va arrinconando a un gobierno plenamente neostronista a discutirlas.

Para la gente de otros países es toda una novedad esta discusión. No se la entiende. Lo que pasa es que Paraguay es el único país de Sudamérica que no tiene relaciones diplomáticas con el gigante asiático.

Cómo puede suceder algo así, se pregunta quienes intentan hacer una mínima aproximación al escenario paraguayo en período de pandemia.

El Estado paraguayo consagra relaciones con Taiwan, no con China. Taiwan es la isla en que se el ejército derrotado de Chian Kai Scek se había refugiado en el con unas alrededor de dos millones de personas, en el 49. Allí había fundado la República Democrática de China, con la esperanza de alguna vez volver al continente, cosa que no pasó. Taiwan en Paraguay hace donaciones, una de ellas  fueron aquellos millones de dólares para la construcción del nuevo edificio del Parlamento. Ahora, en plena discusión sobre de dónde traer vacunas, dona tres helicópteros.

Taiwan no se ha declarado estado independiente (China lo considera una provincia rebelde), pero el reconocimiento de Paraguay, se suma al de otros 15 países, le confiere status para ocupar bancas en organismos internacionales.

A Paraguay, como sucede en muchas partes del mundo, se traen juguetes, gomas, autos, tubos, planos, programas, circuitos, piezas, saldos y retazos. Ciudad del Este, la ciudad comercial fronteriza más importante, está abarrotada de producción china. La cámara de Comercio dice que China puede proveer todas las vacunas necesarias, pero esto que parecería un negocio mercantil más, no lo es.

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