La síntesis y el ejemplo a seguir

Por Álvaro Lo Bianco

Hace unos días conversando con una persona vinculada a la actividad política en el campo popular, hablábamos sobre la preocupación de que la referencia de izquierda de este lado del continente, actualmente sea el peronismo.

La preocupación no pasa por una u otra caracterización del peronismo sobre cuando revolucionario es o no. Más bien pasa por la muchas veces repetida conducta de emular como calco y copia los procesos exitosos en cuanto a un proyecto nacional, independiente y trasformador.

El problema en relación a que la referencia sea el peronismo, es que ese proyecto “nacional y popular”, tan consolidado en la Argentina y tan sólido para enfrentar al imperio, utilizando la estructura de un partido tradicional como el justicialista, es un caso extremadamente excepcional en nuestro continente, algo inédito y solo realizado hasta hoy en la Argentina.

Semanas atrás se publicaba un artículo sobre “coloradismos posibles”, planteando la posibilidad de convertir a la ANR, en un partido capaz de conducir un proyecto nacional y popular, bajo el criterio  de ser un partido aglutinador de masas.

El artículo aducía que dentro del coloradismo existen tendencias y que no se podía hablar de algo homogéneo cuando se caracterizaba al partido colorado.

La triada

Hegel diseñó un método revolucionario en la construcción de la dialéctica[1], que fue pulido años más adelante por Lenin en sus cuadernos filosóficos (1915)[2], este método de análisis es conocido como “la triada dialéctica”.

La triada estaba conformada por la tesis, antítesis y síntesis. La tesis es el origen, el punto de partida, un postulado. La antítesis, sería lo contrapuesto a la tesis, lo antagónico. Finalmente, la síntesis es el resultado del conflicto entre la tesis y anti-tesis.

Esta útil herramienta formalizada por Lenin es sumamente necesaria para no caer en caracterizaciones relativistas para analizar sucesos, instituciones o acciones políticas.

El Partido Colorado puede tener tendencias dentro de él, es lógico, es un partido de masas tan grande. En él confluyen corrientes que van desde la extrema derecha hasta posicionamientos vinculados a una concepción nacional y popular.

Para entender la tesis, es necesario entender cómo nace el partido colorado[3]. En respuesta a los intereses brasileños y una naciente oligarquía nacional terrateniente. La ANR nace con la lógica de enriquecimiento mediante el Estado, lógicamente que mantendría a lo largo de toda su historia.

A su vez para sostenerse en el poder durante tanto tiempo, le fue imposible desprenderse de la oligarquía que apadrinó su nacimiento, respondiendo siempre a sus intereses.

Es lógico que en su seno aparezcan fuerzas antagónicas que representen esa antítesis, lideres con ideas transformadoras[4]. Más aun en un partido capaz de aglutinar masas en torno a la expectativa de la solución concreta de su vida y en torno a la reivindicación de tradiciones culturales que pueden generar simpatía en las masas.

Pero para llegar a la síntesis siempre es mejor hacerlo desde lo concreto y no desde la abstracción, finalmente la matriz de análisis es el materialismo dialéctico.

La experiencia

El 15 de agosto del año 2003 asumía la presidencia de la republica Nicanor Duarte Frutos, con algunas señales importantes, como un giro en torno a la política exterior, con la presencia de nada más y nada menos que Fidel Castro entre otros mandatarios. Nicanor sin dudas en una lectura inteligente quería ayornarse a la nueva situación regional, que tendía claramente hacia la independencia de la hegemonía norteamericana y las políticas neoliberales.

Otra medida significativa de Nicanor Duarte Frutos fue la legalización del conflictivo asentamiento “Marquetalia”, algo que generó crispación con toda la oligarquía terrateniente. Asumiendo el gesto del mandatario como un incentivo a las “invasiones de tierras”, como llaman ellos a las ocupaciones de tierras mal habidas.

Supongamos desde una interpretación weberiana que Nicanor sea un “líder carismático”, que no solo tenía intenciones oportunistas de ayornarse al nuevo contexto regional, sino más bien deseaba construir un proyecto nacional y popular, convirtiendo a la ANR en la herramienta política que lleve adelante esos cambios, en ese caso Nicanor representaba la ANTITESIS a la historia de la ANR.

Esos “intentos” o “gestos” de Nicanor hacia el campo popular, tuvieron un nulo retorno. El motivo es simple, la ANR y no Nicanor Duarte Frutos, carecía de legitimidad frente a las organizaciones sociales que lucharon durante décadas por la construcción de un proyecto de soberanía nacional y combate al saqueo neoliberal.

Independientemente a los gestos o medidas concretas, Nicanor no tuvo más que refugiarse en poco tiempo en la oligarquía terrateniente, para terminar, convirtiéndose en uno de los gobiernos con más altos niveles de represión al movimiento campesino y social[5].

El corto intento de un grupo de la ANR de llevar adelante una línea diferente a la histórica, inclusive con apoyo regional, fue un rotundo fracaso, que terminó en una síntesis, la derrota luego de 61 años.

Dicha derrota electoral dejo dos mensajes contundentes, el primero; el desarrollo de un proyecto nacional y popular, debía ser necesariamente estar por fuera de la ANR. El segundo mensaje fue la consolidación definitiva de una línea conservadora de derecha en la ANR, con la compra literal del partido, años después en manos de un magnate.

La historia y los sucesos se encargaron de poner las cosas en su lugar. El único intento histórico por modificar la tendencia de la ANR, duró poco y nada.

La síntesis histórica de la ANR, a lo largo de todos sus gobiernos es el conservadurismo, el saqueo del Estado, la construcción de una estructura clientelar prebendaría y la respuesta necesaria hacia los intereses originarios que la fundaron, la oligarquía nativa.

El ejemplo a seguir

José Carlos Mariategui fue el padre de una famosa frase muy utilizada por la izquierda a lo largo de la historia “ni calco ni copia”. Sin embargo, es comprensible que se tomen modelos de referencia, así nacía este artículo, con la preocupación de que el modelo de referencia sea un caso excepcional en la historia de los pueblos.

Quizás pueda parecer osado, pero si tuviera que proponer un modelo a seguir o estudiar, sería el de nuestro otro vecino. El domingo 18 de octubre, con todo un escenario adverso, luego de casi un año de haber recibido un sangriento golpe de Estado, la proscripción de sus principales líderes, escasos recursos económicos, un tribunal electoral completamente en contra, los medios de comunicación con campañas inmorales en su contra, con todo eso, el Movimiento Al Socialismo resulto victorioso en las elecciones de manera aplastante.

El MAS es la síntesis de la conversión de las organizaciones populares en una herramienta política, con amplio éxito en el terreno electoral, así como en el movimiento social.

Es verdad que en él confluyen diferentes tendencias y muchas veces salen a flote tendencias internas, pero esta última elección confirma el miedo de la derecha, lo que los une no es un líder mesiánico o una estructura prebendaria, sino la profunda convicción de un pueblo organizado, sin ganas de retroceder en su inserción en el escenario político y en sus conquistas.

Desde su nacimiento hasta hoy, el MAS se ha llevado por delante a todos los partidos tradicionales conservadores, como el MNR o ADN. Hoy estos son casi inexistentes en el mapa político. Esto tiene como explicación lógica, la construcción de una herramienta que logre representar los intereses de la mayoría.

Esto último aún no ha ocurrido en el Paraguay, quizás sea por eso que gran parte de nuestra población se mantiene al margen de la vida política.

El debate está en saber desde donde construimos un proyecto nacional, popular y transformador en el Paraguay. En mi caso particular, estoy convencido por la experiencia concreta, de que ese proyecto no se va a construir desde los partidos tradicionales.

La construcción de ese proyecto necesariamente debe contemplar el derribo de ambos partidos tradicionales. ¡Parafraseando a un revolucionario de los años 60 cuando hablaba de Vietnam, hoy debemos crear, una, dos, diez Bolivias!

[1] Ciencia de la lógica. Hegel

[2] Cuadernos filosóficos. V Lenin

[3] Véase “Breve interpretación marxista de la historia paraguaya. Bernardo Coronel”

[4] Véase “Coloradismos imposibles”. Lo Bianco Miguel

[5][5] Véase informe CODEHUPY

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