La pobreza es dulce sólo para el Ministro, para los pobres, es amarga

El pasado 27 de abril, el Ministro de la Secretaría Técnica de Planificación José Molinas, dijo ante los representantes de la Cámara de Senadores, que es “agridulce” el imperceptible descenso de la cantidad de pobres en el 2014 del 23,8 % a 23,6 %, y que la pobreza extrema haya aumentado del 10,1 % a 10,4 %. O sea que, lo agrio está sólo en el aumento de la pobreza extrema, y que existan 1.500.000 personas en situación de pobreza era una noticia dulce. Ciertamente la poca feliz calificación del Ministro es cruel para aquellas personas, hombres, mujeres y niños que no alcanzan a cubrir la canasta básica de consumo. Qué de dulce puede tener para dichas personas estar en la pobreza y no tener acceso a la salud, a la educación, a la vivienda y a la vestimenta entre otros derechos? Debería saber el Ministro que esas personas no son solamente números y estadísticas, por lo que sus torpes intentos de minimizar el fracaso del gobierno para disminuir la pobreza y la extrema pobreza, deben ser más respetuosos de las desgracias ajenas, que también son nuestras desgracias, porque el hecho de que exista una sola persona en situación de pobreza (ni hablar de las miles personas que padecen de hambre) nos afecta a todos y a todas, porque son nuestros pedazos, nuestros semejantes.

En efecto, sólo se dice “miles”, de las personas que padecen de hambre, porque uno no sabe qué datos tomar, ya que los existentes son muy diferentes. Las estadísticas de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), son muy superiores a los datos proveídos por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) de nuestro país, tanto de la cantidad de pobres como de pobres extremos. En un Informe denominado “Panorama social de América Latina 2014” dado a conocer por la CEPAL en enero de este año, se señala que la cantidad de pobres en Paraguay en el 2014 era del 40 % (2.542.373 personas), mientras que el dato suministrado por el gobierno era del 23,8 % (1.500.000 personas). Así mismo, dicho informe expresa que la cantidad de pobres extremos era del 19,2 % (1.292.307 personas), mientras que los datos del gobierno dicen que es del 10,4 % (700.000 personas).

Para la redacción de este artículo, se consultó a la DGEEC si cuál era la diferencia en los indicadores de pobreza entre dicho organismo y los de la CEPAL, y si cuáles eran los parámetros para medir los ingresos de los cuentapropistas a los que corresponden los agricultores campesinos. Los funcionarios de la DGEEC consultados dijeron que los componentes de la canasta básica de consumo y de alimentos manejados por dicho organismo eran distintos a los de la CEPAL, en el sentido de que la canasta básica de alimentos incluía alimentos poco consumidos por los paraguayos y que eran de otros países de la región y que su criterio era más exigente en cuanto a la composición de dicha canasta como pescados y mariscos entre otros. Al haber mayor cantidad y calidad de alimentos en la canasta básica, aumenta también los ingresos que una familia necesita para costear dichos alimentos, lo que aumenta la cantidad de personas que no pueden acceder a la canasta básica de alimentos. Entonces aumenta el número de pobres y de pobres extremos para la CEPAL.

No es creíble que haya tanta diferencia entre una canasta básica de alimentos tenidos en cuenta por la DGEEC y la de la CEPAL. Y el hecho de que la composición de la canasta básica de alimentos de la CEPAL sea más exigente en cantidad y calidad de alimentos que aportan valores calóricos y proteicos que satisfagan los requerimientos nutricionales de la población, antes que un defecto es lo razonable.

En relación a la consulta sobre los criterios de la Encuesta Permanente de Hogares para medir los ingresos que la población rural, en especial los de los campesinos agricultores considerados cuentapropistas en la Encuesta, los parámetros usados son razonables pues considera que el 70 % de los ingresos del 20 % más pobre del área rural, provienen de rubros alimenticios de autoconsumo, es decir producidos en la propia finca, y que el 30 % de dichos ingresos provienen de la venta, y cuyos valores se miden usando la media de los precios de la zona observada.

Es importante destacar que tanto los indicadores de la DGEEC como los de la CEPAL define como población pobre a aquel conjunto de personas residentes en hogares cuyo nivel de bienestar (medido a través del ingreso) es inferior al costo de una canasta básica de consumo, lo que implica que sus ingresos cubre la canasta básica de alimentos pero no otros bienes y servicios esenciales como vivienda, vestido, educación, salud, entre otros , y considera como población en extrema pobreza a aquel conjunto de personas cuyos ingresos son inferiores al costo de una canasta básica de alimentos, es decir que no satisfacen los requerimientos calóricos y proteicos que satisfagan las necesidades nutricionales. Son las personas que padecen de hambre, que según el gobierno son 700 mil y según la CEPAL son 1.300 mil personas.

El gobierno ha fracasado hasta ahora en disminuir la pobreza y la extrema pobreza conforme a las propias metas que se ha fijado, y en los poco más de dos años que le sobra, no hay esperanzas que ello suceda, lamentablemente, ya que no hay inversión estatal en las áreas que deben priorizarse como las de salud, educación, vivienda, trabajo, agricultura y reforma agraria entre otros. El gobierno se ha pasado todo este tiempo en hacer grandes discursos y en exibir     power points sin concretarse en hechos. Pero a pesar de su fracaso, por lo menos debe tener respeto y tratar con dignidad a los pobres y a los que padecen de hambre. La pobreza es dulce sólo para el Ministro José Molinas, para los pobres, es amarga.

 

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