La doble moral, mata

Sobre fotos íntimas, discriminación y el «rol» de la reproducción heterosexual.

doble moral Imagen de desdemipuntodevista.com

En estos días conocimos el caso de una adolescente de 15 años, que no pudiendo soportar el escarnio público por la difusión de fotos íntimas suyas, se suicidó. Creo más bien que la mató la doble moral.

La doble moral tiene que ver con la construcción de estándares diferenciados por género, por el cual hay ciertas cosas “para mujeres” y ciertas cosas “para hombres”, donde todo lo relacionado a la sexualidad, para las mujeres tiene una carga culpabilizadora y represora.

Este caso me recuerda a Deisy, una chica lesbiana que se suicidó[1] por la violencia que sufrió en su familia luego de decir que era lesbiana. Más allá de quién haya “jalado el gatillo”, lo que la mató fue la discriminación y la doble moral, que asigna a las mujeres el rol de la reproducción heterosexual, donde no deben ni atreverse a concebir sus vidas si no es con un hombre que “las proteja” y que, a su vez, cumpla su rol.

La doble moral es la que hace, por ejemplo, que tengamos por un lado, la publicidad hipersexualizada, donde cualquier cosa se puede vender con el cuerpo de una mujer desnuda, desde una cerveza hasta unos rulemanes y por otro, grupos desgañitándose en oposición a la educación de la sexualidad y proponiendo que la virginidad hasta el matrimonio es la única solución.

La doble moral es la que hace que ignoremos que, según la Encuesta Nacional de Juventud, más de la mitad de las y los adolescentes inician sus relaciones sexuales antes de cumplir 18 años[2] y que de cada 10 embarazos de mujeres, 2 son adolescentes. La doble moral nos permite vivir tranquilamente sin darle respuesta a esta gran cantidad de jóvenes que necesitan espacios de información y acompañamiento que no se empeñen en convencerles que tener relaciones sexuales “está mal”.

Hay quienes dicen que esto lo debe hacer la familia, ¿la familia realmente lo quiere hacer o lo hace? Por supuesto que quienes dicen “la familia”, se refieren a un solo tipo de familia, la tradicional, que debido a muchas circunstancias, cada vez se va quedando más en los cuadros que nos vende la publicidad que en el reflejo de una realidad diversa y dinámica.

La doble moral que hace que nos escandalicemos por las fotografías íntimas de una chica de 15 años o por una adolescente embarazada a esa misma edad, pero no nos escandalizamos de que no tengan acceso a educación de la sexualidad. Si la hubiera, tal vez ella no hubiera sentido culpa y hubiera sabido que la violación a su intimidad es lo que debería haber avergonzado a quienes publicaron sus fotos.

Si como sociedad tuviéramos más apertura para hablar con las y los jóvenes de sexualidad, tal vez ella hubiera pedido ayuda, tal vez su familia no se hubiera escandalizado y sí le hubieran preguntado qué le estaba pasando. Tal vez ella se hubiera sentido segura y protegida y hubiera podido denunciar a quienes violentaron su privacidad. Tal vez ella no se hubiera desesperado, tal vez se habría dado cuenta de que no tenía nada de qué avergonzarse.

Si la doble moral no existiera, hoy no estaríamos lamentando su muerte. Que nunca más nadie tenga que morir por la doble moral. No sigamos, como sociedad, fallándoles a nuestras y nuestros jóvenes que necesitan apertura, escucha y acompañamiento. No les sigamos cerrando las puertas.



[1] Su caso aún se encuentra en investigación, para determinar si se trató de suicidio u homicidio.

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