“La Caja China” made in Paraguay

La sociedad paraguaya padece la falta de insumos de bioseguridad en los servicios de salud mientras las familias trabajadoras se ahogan en una cuarentena que no les permite generar ingresos. De ambos dramas sociales es responsable el mal Gobierno. Sin embargo, poco se debate en las redes y los medios hegemónicos sobre una conducción gubernamental que nos está llevando a la catástrofe.

Tanto economistas como técnicos en salud coinciden en aprobar, en líneas generales, lo que el Gobierno anunció que haría, y que es casi lo mismo que está haciendo el resto de Gobiernos del mundo: aislamiento social, compra de insumos de bioseguridad, camas y todo tipo de equipos sanitarios, asistencia a sectores vulnerabilizados, fondos de contingencia para pequeñas y medianas empresas y subsidios para trabajadores. El problema es que las instituciones no pasaron de la cuarentena y los anuncios.

¿Por qué preferimos enfrascarnos en debates ideológicos o desconectados de la emergencia cuando hoy ella requiere gestión eficiente?

La película mexicana de Luis Estrada, “La Dictadura Perfecta” (2014), describe una operación de comunicación denominada “La Caja China”: una noticia con la que la gente se entretenga para que deje de pensar en el gran problema del momento.

Los problemas en nuestro caso: la falta de insumos, los contagios que están extendiéndose entre los trabajadores de salud, el hambre en las calles, la quiebra de empresas, la nula asistencia estatal a sectores empobrecidos, la falta de ejecución de los USD 1.600 millones de dólares de deuda que adquirió el Gobierno y el nuevo presupuesto con el que cuenta luego de la reprogramación.

La gran operación mediática se concentró en convertir en héroes a dos o tres funcionarios del actual Gobierno a partir de la adecuada medida de cuarentena. Sobre esa base se sustentó un discurso que colocó como posible único responsable del desastre sanitario a la “la ciudadanía desobediente”. Mientras, en redes empezaban a circular apodos jocosos y desafíos entretenidos sobre voceros gubernamentales.

Gran parte de los medios masivos de comunicación se convirtieron en cuasi voceros del Gobierno y olvidaron casi toda mirada crítica. A entrevistas intimistas con funcionarios se sumaron lacrimógenos informes sobre ollas populares que substituían y sustituyen la inoperancia de instituciones llenas de recursos sin repartir.

En esta parte de una historia que apenas empieza, me parece oportuno destacar el extravío de gran parte de la oposición social y política al Gobierno colorado. Antes que apuntar la crítica a la falta de gestión de Estado, se ha enredado en debates tan político-ideológicamente interesantes como inútiles en iguales proporciones. Necesitamos una oposición que presione para que la gestión de Gobierno salve vidas, no requerimos que defienda en infructuosas discusiones a sus funcionarios.

Los días pasan y, aunque hasta ahora “La Caja China” es bastante exitosa, la realidad social se va haciendo cada vez más apremiante y la falta de protección de los trabajadores de salud está dejando sus primeras víctimas. Aunque el aislamiento social es una medida sanitaria irreemplazable y a la vez impide que se desaten protestas, es difícil predecir cómo actuará la población ante la dicotomía morir de hambre o morir por COVID19.

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