Ka’a Poty, una esperanza

Con una medida cautelar de restitución judicial la comunidad Ka’a Poty ha retornado a Itakyry, Alto Paraná. Esta comunidad fue instalada allí hace tres años por el INDI en un predio que el propio Estado paraguayo compró para comunidades originarias. Una señora, ex fiscala, Liz Carolina Alfonso, había logrado el desalojo, asumiendo ser ella propietaria.
La comunidad quedó destrozada, le quemaron sus ranchos, le despojaron de sus herramientas, de sus cosas, y niñas, mujeres, jóvenes y mayores quedaron al lado del Río Acaray.
La comunidad logró llegar a Asunción para exigir la restitución. En Asunción, con el acompañamiento personas súper comprometidas con los derechos sociales, lograron resguardar el retorno con fuerza policial. La crónica de ese retorno es para el Premio Pulitzer, según los videos de Nilda Sosa y RTV. El acompañamiento de mujeres de enorme militancia social como Rosa Bogarin, Mary Lezcano, Milena Eliana Fukuoka, Leti Galeano, Lea Schvartzman, fue estratégico en la recuperación.
Una comunidad destrozada, a la que le quemaron sus ranchos, su escuela pública, les desahuciaron sus animales, abandonada con un frío de ocho grados, logró retomar su territorio. Marta Díaz, la lideresa, «nos muestra» el camino de la resistencia y del coraje, acaba de decir Rosa Bogarín y el acompañamiento nos «muestra que con organización se puede resistir» a la barbarie, agregó Mary Lezcano, de la Plataforma Social de Derechos Humanos, en la charla propiciada por RTV, con la conducción de Vivi Valdez.
Es una recuperación precaria, pero nos muestra el camino: la recuperación del territorio como lugar de vida y de trabajo, «lugar de dignidad y de derechos», al decir de Nilda Sosa.
«Ndeikatui oiko cállepe ore sy ha ore memby», cerró Marta Díaz, la lideresa.
Que así sea.

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