ISRAEL O EL FRANKENSTEIN CONTEMPORÁNEO

Cada vez que la humanidad es testigo de un capitulo nuevo en la macabra escalada de violencia desatada por el Estado de Israel sobre el pueblo palestino, se piensa que se ha llegado al límite de genocidio y criminalidad.

Esto que estamos viviendo en el presente, es calificado por organizaciones de Derechos Humanos, como la “guerra contra los niños”. A pesar de que Israel insiste en que su operación tiene como misión atacar “objetivos terroristas”, según datos de la ONU, más menores que combatientes murieron en esta nueva andanada bélica sobre el pueblo de Gaza. De los 630 palestinos muertos desde el inicio del conflicto, se estima que un cuarto de los mismos son menores, y sólo 87 son miembros de grupos armados.

El Estado de Israel es una especie de Frankenstein que ha sido creado por potencias de occidente, a los efectos de ejercer el control y predicamento sobre Medio Oriente. Hoy ese Frankenstein, ha cobrado tal autonomía, que sus mentores y patrocinadores ya no lo pueden controlar, y hasta los organismos multilaterales que históricamente respondieron y siguen respondiendo a sus intereses, no pueden dejar de condenar, en vista de que la masacre adquiere ribetes que son imposibles de justificar.

De hecho la expansión de su territorio en detrimento de la población palestina se va haciendo desde su creación, en contravención a resoluciones de Naciones Unidas, que bien vale resaltar, son resoluciones pergeñadas en función de intereses financieros occidentales.

La delirante e irracional justificación del sionismo ya no cuaja ni en las mentes más conservadoras del mundo. Decir por ejemplo que los ataques van dirigidos contra grupos terroristas para preservar la integridad del Estado de Israel, cuando lo que se hace es usurpar un territorio que no les pertenece ni siquiera de acuerdo a la resolución 242 adoptada por unanimidad en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 22 de noviembre de 1967, , y además que los mismos tienen como principales víctimas no a grupos armados, sino a civiles de los cuales el porcentaje mayor corresponde a niños, es de un cinismo imposible de dimensionar.

Todo es y fue agresivo y trasgresor en la historia del Estado de Israel, proceso malsano que no puede atribuirse a todos los judíos porque es responsabilidad de un grupo financiero que con una forzada justificación bíblica, levantó la estafa del derecho a un Estado en Medio Oriente para usurpar a sangre y fuego el espacio de sus pobladores originales.

El sólo punto de partida de su creación da cuenta del carácter de ese Estado. El territorio palestino en el cual vivía una población de lengua árabe que profesaba tres religiones, la musulmana, cristiana y judía, con predominancia musulmana, estando bajo dominación británica con la figura de mandato, es ofrecido en lo que se conoce como “Declaraciòn de Falfour” en 1918 a la banca Rotsctshild. Es decir, para hablar en términos simples, Mister Balfour, Ministro de Relaciones Exteriores británico, ofrece al Banquero sionista, Lionel Rotschild el territorio de Palestina con su población, pero no preservando la misma, sino para ocupar expulsándola. A partir de ahí madura la idea de la transferencia, para que en 1948 por resolución de Naciones Unidas, se cree el Estado de Israel, para iniciar esta historia de usurpación, despojo y masacre a los pobladores originarios del pequeño territorio de Palestina.

Desde esa fecha en adelante ese forzado Estado entra en conflicto violento con Estados árabes circundantes en un proceso que por falta de espacio es difícil detallar. Lo que sí es dable de destacar, es que con utilería bélica proveniente del apoyo principalmente norteamericano, al mismo tiempo de una migración rápida de pobladores de distintas partes de Europa hacia el territorio palestino, en diferentes capítulos, ese engendro va dejando sin espacio a los pobladores originales porque después de los ataques sobre sus territorios, impone una gran cantidad de restricciones para someterles a una asfixia insoportable. Por ejemplo en lo referente a servicios básicos y el derecho a la circulación que está bajo el control de las fuerzas israelíes.

Pero hay mucho más: por ejemplo que los palestinos viven en un territorio partido en dos pequeñas mitades: la Franja de Gaza y Cisjordania, porque en el medio, ocupando la mayor parte de Palestina, ocupa el sionismo. La Franja de Gaza que hoy de nuevo es víctima de los ataques del Estado de Israel, es un pequeño territorio de 60 Kms. de largo y 15 de ancho, donde sobreviven (los que pueden) 1.700.000 palestinos en condiciones infrahumanas, tanto que hay quien califica de “cárcel a cielo abierto”.

A la fecha con casi 700 muertos palestinos como consecuencia de la descarga de la utilería bélica israelí, Israel decide penetrar por tierra.

Tenga cuidado en este terreno este Frankenstein contemporáneo, con el riesgo de empantanarse en la invasión, y encontrar una resistencia tan férrea como la que tuvieron los vietnamitas contra el imperio más poderoso del planeta.

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