Incendios forestales y lo que cabrea en Twitter

Durante tres días, en pleno invierno, el sol de Paraguay fue una pelotita de fuego velada por una cortina de polvo amarillo y naranja. Como si estuviera atardeciendo durante 12 horas en un día nublado, pero sin nubes. Se masticaba el polvo, llovían cenizas. ¿El motivo?
Más de 2.000 focos de incendio al mismo tiempo en un país donde el Ministerio del Ambiente brilla por ausente, una sequía insólita de los ríos más importantes, ganaderos y sojeros que viven del campo y dicen amarlo, pero lo queman y envenenan cada vez más.
Precisamente estaba recorriendo esos días algunas de las últimas reservas de bosque Atlántico (la selva, pa que me entiendan en Uropa). Fuera de ellas, donde antes había jaguaretés o guyra (pájaro) campana y árboles de 400 años de vida, hoy solo queda un mar verde de soja o trigo, según la época.
Recuerden que la producción de granos en el sur global es, en su inmensa mayoría, para alimentar al ganado europeo y chino. Queman el hogar del jaguar y de pueblos indígenas enteros para que una vaca europea pueda engordar encerrada en una jaula y se venda barato en el súper. Para poder exportar tanto grano hay que producir mucho y muy rápido. Para ello que mejor que las semillas transgénicas de Monsanto-Bayer, Cargill o ADM. Estas aguantan toneladas de agroquímicos que matan todo lo demás y envenenan la tierra y los ríos. El futuro es un desierto.
Estas consideraciones cabrearon a mucha gente en Twitter y aún no entiendo porqué, así que lo dejo también por aquí.

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