Hacia una didáctica moderna de la Universidad

Por Alberto Alderete*

La didáctica de la universidad se encuentra en una encrucijada, determinada por la necesidad de iniciar un proceso que le permita, además de su función formativa, redescubrir su función educativa. Para que la universidad participe en la tarea de construir un nuevo tipo de vida, de hombre y de sociedad, es imprescindible crear en ella nuevos modos y estructuras educativos. Una coherente metodología del aprendizaje y de la enseñanza.

La educación tradicional y moderna de nuestras universidades

1. En la didáctica tradicional la sociedad transmite su patrimonio cultural o el conjunto de contenidos que considera valiosos, reduciéndolos previamente a ideas o conocimientos; estos se depositan en los libros; de los libros pasan a la cabeza del maestro y de ésta al depósito de conocimientos o a la cabeza del alumno o a la memoria. La inteligencia es reducida a memoria donde se cargan datos, ideas, conocimientos, etc. Para la didáctica moderna, sin embargo, el hombre es concebido como organismo inteligente en acción con su medio. Aprender es resolver problemas vitales. Al resolver estos problemas se habrá tenido una experiencia. Dentro de esa experiencia se habrá producido un aprendizaje, un más, un crecer. Ese crecer es educación.

2. En la didáctica tradicional el eje de la actividad escolar está en el docente, y lo que producirá es enseñanza. Cuando uno entra en una clase cualquiera, verá que el que está actuando, habla y dice lo que debe hacerse es el maestro. Lo que debía descubrirse, lo importante, lo verdadero ya ha sido hallado de modo definitivo y está en el libro. Al alumno le corresponde aprenderlo, repetirlo. En la didáctica moderna en cambio, el eje de la actividad escolar se desplaza hacia el alumno, y será más importante desarrollar habilidades deseables del mismo. Ello supone que el profesor desarrollará ciertas habilidades que le permitan guiar o conducir el aprendizaje.

3. En la didáctica tradicional lo importante es la transmisión del profesor; si el alumno no aprende, no es problema del profesor porque este ha cumplido con su deber, presentando ideas a la inteligencia. Es autocrática no sólo porque el profesor es el que manda sino porque la verdad ya ha sido hallada por grandes hombres que están en los libros y que sólo el profesor sabe. En la concepción moderna de la didáctica, se puede decir que hay democracia porque el agente de su propio aprendizaje es el mismo alumno, se les hace conocedores de los fines y se comparte con responsabilidades.

4. La didáctica tradicional transmite conocimientos rígidos, verdades definitivas, culturas estáticas. Lo que se aprende mantiene vigencia mucho tiempo. En la didáctica moderna, sin embargo, lo que se transmite hoy cambia y se mueve demasiado. Vivimos una cultura dinámica, cuya característica es la gran movilidad de sus verdades.

5. En la didáctica tradicional, el fin de una clase o de una lección es sólo conocido por el educador. El alumno no tiene idea de hacia dónde se dirige, ni para qué tiene que estudiar el tema. En la didáctica moderna el alumno debe saber el sentido y la finalidad de lo que hace.

6. En la didáctica tradicional la clase y la lección se reducen a una repetición. Repite el profesor y repite el alumno. Por eso la duración de una clase o una lección está regulada en un tiempo determinado (cuarenta y cinco minutos), porque la resistencia de la mente no puede captar más datos fuera de ese tiempo. En la didáctica moderna, la lección horaria es reemplazada por sesiones de trabajo que se rigen por distintos criterios.

De aquí que el objetivo del examen en la didáctica tradicional consistirá fundamentalmente en comprobar conocimientos, pero de hecho se comprueba sólo la memoria. No se interesa por averiguar qué puede hacer el alumno con esos datos e informaciones, y mucho menos para utilizarlos. Pero lo que el alumno «aprendió», habrá perdido apenas haya terminado el examen. Lo aprendido sólo sirvió para la vida del aula y sus leyes, pero no para la vida y la realidad. Para la didáctica moderna, sin embargo, el examen busca comprobar si las experiencias tenidas han quedado como aptitud, como capacidad para actuar y resolver nuevos problemas.

La educación popular

Una corriente importante de la didáctica actual constituye lo que algunos autores llaman la antididáctica, la que en realidad, antes que negar la didáctica, es un nuevo movimiento teórico que tiene un enfoque diferente, tanto de la didáctica tradicional como de la moderna. En nuestro país y en América Latina se la conoce más bien por Educación Popular y se la practica a lo largo y ancho de las comunidades pobres del continente. Paulo Freire es uno de sus principales autores, fuente de la que han bebido otros. Sus objetivos constituyen la concientización, resultado de la acción-reflexión del hombre sobre sí mismo y sobre la situación en la que se encuentra inmerso. Este proceso produce un cambio en la conducta, lo que luego llevará al compromiso de romper con las estructuras establecidas, por ser mecanismos de poder dominantes sobre el hombre. En cuanto al acto didáctico se propugna un cambio en la relación profesor-alumno-materia.

Se rompe todo vínculo dependiente del docente o el discente entre sí y con la materia objeto de conocimiento. Si bien esta corriente didáctica cuestiona muchos aspectos de la didáctica moderna, tampoco son incompatibles. De hecho, tanto en mi trabajo docente y de educador en la universidad como en las comunidades pobres, suelo combinar ambas didácticas con muy buenos resultados.

El modelo de hombre-persona-sociedad que produce

Como se podrá apreciar, las falencias de la didáctica tradicional no están sólo en los objetivos, métodos, contenidos, actividades y estrategias de la enseñanza-aprendizaje, sino también en el modelo de hombre-persona-sociedad que produce. Una persona incapaz para su desempeño ulterior en la vida, un amputado, pues dicho modelo, si bien no anula el desarrollo de ciertas capacidades, las impide. En el modelo tradicional la didáctica es un cambio cuantitativo de conocimientos, un aumento en el monto. Para la didáctica moderna en cambio, la educación es un cambio cualitativo en la conducta.

No obstante, estas dos concepciones de la didáctica en la educación, si bien son diferentes, no son contradictorias, no son antagónicas. Muchos de los aspectos de la didáctica tradicional son válidos y se pueden integrar a la didáctica moderna.

Conclusión

En la Universidad Nacional especialmente, se ha iniciado un proceso de incorporación de la didáctica moderna. Por su naturaleza misma su avance es muy lento y llevará muchos años adecuar los programas de estudio y la capacitación de los docentes. Pero no hay otra alternativa, es el único camino que nos puede conducir a hacer de la universidad una institución que produzca hombres no sólo adiestrados, sino fundamentalmente capaces de interpretar la realidad y de transformarla.

 * Alberto Alderete, Prof. en la Facultad de Derecho UNA, Post Graduado en Didáctica Universitaria y egresado en Metodología de la Investigación.

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