Hacia un modelo diferenciado de agricultura y de desarrollo rural

En la teoría moderna de la economía, se ha vuelto común abordar todos los fenómenos económicos a la luz de la economía capitalista. Sin embargo, existen formas de producción como la campesina que es extraña a dicha teoría, porque es anterior al sistema capitalista, al feudal e inclusive al esclavista de las economías antiguas, y sus orígenes se pierden en la prehistoria. En América, en México se conoció hace 9 mil años, y en las tierras de lo que hoy es territorio paraguayo, los indígenas la practicaron desde hace mil años.

Desde entonces hasta hoy, la estructura interna de la unidad económica campesina mantiene sus propias características, incorporando en la actualidad sólo la producción para la venta y cierta tecnología, y se ha articulado al mercado capitalista,  cuando antes era una economía autárquica, es decir que se bastaba a sí misma. De ahí el error del Ministro de Agricultura Jorge Gattini al decir que la agricultura campesina debe integrarse al mercado, como si aquella aún fuera una economía autárquica como en la antigüedad. En realidad, la agricultura campesina está integrada al mercado pero en forma desventajosa, y lo que el gobierno debería hacer es apoyar con políticas para que el campesinado aproveche el  mercado para su ganancia, ya que ahora es al revés. En realidad lo que el Ministro quiso decir y no dijo es que los campesinos deben dejarse de producir rubros alimenticios de autoconsumo y cultivar sólo rubros de renta, en lo posible soja. Pero olvidó que los campesinos no sólo producen alimentos para sí mismos, sino también para toda la población. La prueba más reciente  de su error es el encarecimiento del tomate en las últimas semanas, porque no había suficiente producción y oferta de tomate nacional, ya que el 23 % del consumo interno del tomate proviene de las importaciones;  la papa el 97,5 %; la pimienta el 14 %; la cebolla de cabeza el 86 %; la zanahoria el 27 % y la naranja el 88 % del consumo interno. En realidad, las declaraciones del Ministro de Agricultura no sólo constituyen un desconocimiento sino una irresponsabilidad.

La teoría económica moderna y quienes ven a la economía campesina desde la óptica capitalista no prestan atención a la especificidad de su estructura interna y funcionamiento porque lo consideran insignificante y en proceso de extinción, por lo que no presenta para los mismos un interés teórico. Pero  si la teoría económica capitalista no entiende la economía campesina, la literatura marxista clásica tampoco se ha caracterizado por comprenderla, y al igual que aquella la ha condenado a un proceso de  extinción. Carlos Marx decía que “En cuanto poseedor de los medios de producción, este campesino es capitalista; en cuanto obrero, es su propio asalariado”, y agregaba: “La separación entre los dos es la relación normal en esta sociedad (capitalista)”. Siguiendo con su razonamiento dice Marx que “campesino que produce con sus propios medios (de producción) se transformará poco a poco en pequeño capitalista al explotar igualmente el trabajo de otro, o bien perderá sus medios de producción….y se convertirá en asalariado. Tal es la tendencia en la sociedad donde domina el modo de producción capitalista”.

Entre los teóricos marxistas, fue León Trotsky quien mejor describió la dinámica del campesinado en una sociedad capitalista atrasada, a través de su tesis del desarrollo desigual y combinado, aunque insuficiente para entender la estructura interna de la unidad productiva campesina y su rol actual en la sociedad capitalista. La socialista alemana Rosa Luxemburgo escribía que “es una abstracción vacía de contenido aplicar simultáneamente todas las categorías de la producción capitalista al campesinado. La particularidad económica de los campesinos, reside en el hecho mismo que no pertenecen ni a la clase de los empresarios capitalistas ni a la clase del proletariado asalariado, sino una simple producción de productos para el consumo”. Fue el economista ruso Alejandro Chayanov, fusilado en 1937 por la casta burocrática dictatorial Stalinista, quien mejor comprendió la economía campesina, aunque también en forma incompleta o insuficiente.

En los últimos tiempos, con el auge de la agricultura mecanizada que sí es capitalista, aparecen sectores que cuestionan la  existencia y viabilidad económica de la agricultura campesina, basado en su poca o baja “rentabilidad”, entre los cuales se encuentra el propio Ministro de Agricultura Jorge Gattini. Así, éstos ponen como ejemplo que la agricultura campesina sólo genera  una rentabilidad de 400 mil guaraníes mensuales, considerando solamente el dinero que recibe de la venta de sus productos. Sin embargo, la producción que es consumida por la unidad familiar está escondida del cálculo capitalista de la “renta”. El error de este enfoque está en aplicar a la agricultura campesina las leyes económicas que rigen la empresa capitalista, cuando que la concepción de lo que es económico y remunerativo, así como las “leyes extrañas” que dominan su estructura y su vida social, son de índole diferente a las ideas y principios básicos de la economía capitalista. La doctrina económica de la sociedad capitalista moderna es un sistema complicado de categorías inseparablemente relacionadas entre sí: el precio, el capital, los salarios, el interés, la renta que se determinan unos a otros, son funcionalmente interdependientes. Si un elemento de construcción de este sistema se cae, el edificio entero se hunde.

En la economía campesina sin embargo, hay una ausencia del salario, porque utiliza mano de obra familiar, y al no haber salarios, resulta imposible determinar los costos de producción. En una unidad productiva campesina, la familia provista de los medios de producción, usa su trabajo en cultivar la tierra y recibe como resultado del trabajo de un año, una cantidad de bienes. Este producto del trabajo familiar es la única categoría posible de ingreso, porque no hay forma de descomponerlo. Una sola ojeada a la estructura interna de la unidad de trabajo campesino basta para comprender que es imposible, sin la categoría del salario, imponer en ésta otra, el beneficio neto y la renta, en el sentido capitalista de la palabra. Dado que no hay fenómeno social de salario, el fenómeno social de beneficio neto también falta. Entonces resulta imposible aplicar el cálculo capitalista de la ganancia o la renta.

La renta, como categoría objetiva de ingreso económico, obtenida después de deducir los costos materiales de producción, los salarios y el interés usual sobre el capital procedente del ingreso bruto, no puede existir en la unidad económica campesina, porque están ausentes los otros factores. Una unidad económica campesina, tiene una naturaleza dual. Una parte de la producción es destinada  a la venta, pero la otra parte está destinada a satisfacer las necesidades de cada unidad de producción, que es también una unidad de consumo, por lo que sólo puede calcularse la cantidad considerando la cuantía de la necesidad de consumo. Por ello es que en esta dimensión de la economía campesina no se puede calcular la remuneratividad, por lo que la estructura de dicha economía está fuera de los sistemas conceptuales de una economía adaptada a la sociedad  capitalista.

Esto es así, porque la agricultura campesina es una forma de producción pre capitalista, es decir anterior al surgimiento del capitalismo, que coexiste con el mismo, pero  que no se opone a éste sino se articula al mismo en calidad de sector económico y social secundario y subordinado. Las fuerzas internas de los campesinos, le permiten sobrevivir y adaptarse a las condiciones impuestas por el sistema social mayor y predominante que es el sistema capitalista. Pero, al mismo tiempo, ha sobrevivido  porque es funcional a dicho sistema, porque lo necesita en calidad de productora y proveedora de alimentos a la humanidad. Este rol de la agricultura campesina es la que está ausente de los escritos y teorías de los marxistas clásicos, y que convierte a la agricultura campesina  en un sector económico y social vital para supervivencia de la humanidad. Y también está ausente de las teorías económicas capitalistas. Son las organizaciones campesinas e indígenas las que han puesto de resalto este rol fundamental del  campesinado, que recién ahora es valorado por la FAO, pero aún no entendido e incorporado por los estados.

La estructura económica de la unidad productiva campesina es totalmente diferente a la de la unidad productiva o empresa capitalista, y por lo tanto requiere una teoría económica también diferente. En consecuencia, necesita de un modelo de agricultura y de desarrollo rural diferenciado de la unidad agrícola capitalista como lo es la agricultura empresarial o mecanizada. El gobierno podría comenzar por desarrollar este modelo diferenciado de desarrollo, creando el Ministerio de Agricultura Campesina y fortaleciendo la reforma agraria, para crear mayor superficie de tierras destinadas a la producción de alimentos.

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