Gaza: Por una paz con justicia

Relato una vez más lo que ocurrió en Paraguay y guarda relación con el tema a desarrollar: tres años atrás, una comunidad de indígenas se vio invadida por funcionarios de una familia poderosa de latifundistas. Estos entraron con tractores y policías expulsando a los nativos de esas tierras, y se pusieron a cultivarlas. Entonces, grupos de defensa de los derechos indígenas reaccionaron de inmediato e hicieron las correspondientes denuncias ante la justicia. Tiempo después se logró demostrar que esas tierras pertenecen legalmente a los nativos. Y, ante tales pruebas contundentes, los señores invasores utilizaron una famosa palabra —palabreja, en este caso—: “negociar”. La condición de los invasores fue que para devolver las tierras usurpadas debía explotar primero el cultivo de la soja y sólo después devolverlas, debido a las inversiones que ya habían hecho ahí. Curiosa manera de negociar. Eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

Cuento este caso porque hoy existe paralelismo con lo que acontece respecto a la palestina árabe ocupada por los israelíes. Y la ocupación no es sólo presencia militar en determinadas áreas fronterizas, sino avances constantes de soldados y colonos, ayer, hoy, ahora mismo, sin pausa, con tanques para derrumbar casas y expulsar de sus hogares a los habitantes, para seguir construyendo asentamientos. Allí los israelíes apelan también a la “Política de hechos consumados”.

La similitud entre ambos es la política impuesta por una parte contra la otra. Y la diferencia es que en las negociaciones los israelíes ya no tienen en cuenta devolver los territorios usurpados, porque así lo establece el manual del sionismo y así lo vienen demostrando –con palabras y hechos- desde hace 66 años.

¿Cómo suponer lo contrario? Incalculables inversiones en logística de armamentos, millones y millones de dólares para la construcción de asentamientos de colonos judíos y dilatados kilómetros del muro divisorio, a los cuales se suma la tecnología implementada en la apropiación de recursos naturales, como el caso del agua o el gas de Gaza. Todo esto determina que los israelíes no piensen abandonar nunca los territorios ocupados.

Ahora Israel aceptó, en apariencia, el cese del fuego y las condiciones de Hamás, entre cuyos reclamos figura que Gaza puede reinstalar su aeropuerto en desuso, construir su puerto con salida al mar y obtener la habilitación de más kilómetros marítimos para la pesca de sus pobladores.

¿Israel no está en Gaza?

Durante los 51 días de masacre, quienes buscaban justificar la agresión sionista decían que los israelíes no están en Gaza desde el 2005, olvidando que estos palestinos están cercados por todos los flancos. Aunque físicamente los israelíes se fueron de Gaza, siguen estando en todo momento de la vida cotidiana, incluso ahora que aparentemente aceptan las condiciones señaladas. ¿De qué manera marca Israel su presencia en Gaza? Con el control total: el control aéreo, terrestre y marítimo, como también el control del agua potable, de la electricidad, de las señales de comunicación e incluso de lo que en términos de economía entra o sale, al igual que las ayudas humanitarias.

Hoy las fronteras para entrada y salida no están del todo abiertas, tal se había anunciado. Y no cualquiera accede a ellas. Por eso observamos con recelo tal afán de paz.

No olvidemos que cuando en agosto del 2005 Ariel Sharon ordenó evacuar a los colonos judíos de Gaza, mucha gente en todo el mundo creyó que ese despeje sería el inicio de unos diálogos serios por la paz. Tuvimos la esperanza de que así sea, aunque el acorralamiento y el control de toda índole nunca cesaron y aunque sabemos que toda ocupación genera siempre violencia. Creímos, repito, hasta que tres años después se demostró que la intención de la evacuación mencionada era poder aplicar en Gaza, sin riesgo para sus colonos, la “Operación Plomo Fundido”, cuya masacre de 1400 palestinos fue inferior a los más de 2.000 muertos en la reciente operación “Franja de Seguridad”.

Una historia sospechosa

Es que la historia del Estado de Israel y los mecanismos utilizados para su implementación nos inducen a sospechar que el sionismo no ha cambiado un ápice de sus intenciones: apoderarse de toda Palestina y someter a sus arbitrios a nativos árabes que deseen quedarse o expulsarlos definitivamente. “Aquí no hay lugar para dos pueblos” fueron desde el principio las expresiones de sus líderes, como David Ben Gurión, que no vio “nada inmoral en la expulsión de los palestinos”.

Y si repasamos los sucesivos “acuerdos” entre representantes de ambos pueblos, constatamos que siempre –salvo en los diálogos con Isaac Rabin, quien al final fue asesinado por un terrorista judío- Israel boicoteó todos los intentos de paz.

Paz vs. Pax

¿Alguien duda de cuál es el norte de paz de Israel? Su modelo es la Pax Romana, en la que una fuerza gobierna ejerciendo poder de forma unilateral, sin estar dispuesta a control alguno y sin respetar los derechos de aquellos a quienes gobierna. Paz que se parece –demasiado– a lo que se conoce como Pax Americana, es decir, la Pax de la ideología imperialista, la misma que implantó y sostuvo regímenes tiránicos en América Latina; la misma que descendió con planificadas directrices geoestratégicas sobre Medio Oriente, y sigue domeñando por la fuerza otros espacios de la geografía terrestre. Por eso, no nos engañemos creyendo que la paz sea simplemente el fin de una guerra. «La paz se propone como concepto global o no tiene sentido plantearla», dice Umberto Eco.

La ocupación es invasión, y la invasión es violencia. Y no puede engendrar sino más violencia. No en vano se dice que la destructora de la paz es la existencia de asentamientos, o mejor dicho, la imposición de colonias. Pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se empecina en querer convencer que “la ocupación terminará cuando llegue la paz”. Lo que equivale a decir: “Dejaremos de arrasarles cuando dejen de quejarse por ello”.

Por eso, la frase de Netanyahu es un despropósito, una deliberada mentira más, porque la paz sólo puede comenzar a crecer desde el momento en que termine la ocupación.

Comentarios

.
Sin comentarios

Déjanos tu opinión

.
Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.