En el gobierno del patrón

Estamos llegando a esos escenarios previos al gobierno de Fernando Lugo en los que la sensación de que la presidencia de la República saldría indefectiblemente de las elecciones internas del Partido Colorado era casi inapelable. Y ahora, más específicamente del feudo de Horacio Cartes.
Las elecciones municipales recrearon y aumentaron esta sensación con un despliegue de dinero y aparato que dejó perplejas a todas las minorías y estupectos a antiguos operadores del PLRA. Hay quienes afirman que en sus vidas no vieron tales aparatos y tales dineros distribuyéndose entre operadores y votantes.
Las ideas de ciudadanía, de democracia, de participación «consciente» son purpurina. El patrón dinero ha impuesto su sello, su marca, a fuego.
El gran patrón, Horacio Cartes, creyente de que la masa electoral es un gigantesco mercado electoral, ha dicho que solo si él ordena, Santi Peña no será presidente.
Las presidenciales del 2023 están a la vuelta.
Las municipales fueron una muestra de un momento país. En dichas elecciones, aun las anteriores, existen evidencias de que muy poca gente se mueve por sí misma, quedando los resultados completamente expuestos a los aparatos. He ahí que hay una ventana de oportunidad. Pero esa oportunidad deberá ser tan claramente superadora de esta realidad de fatalismo paralizante para que la gente la vea como punto de fuga. Este fatalismo que nos embute en la idea de que no se puede contra el patrón y su dinero deberá enfrentarse con una alternativa claramente diferente, inapelablemente diferente. Ha upepe la pa’a hina

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