El vuelo de los buitres y los “bonos soberanos”

Por Santiago Ortiz

Como lo hace gran parte de los trabajadores paraguayos, el Estado comenzó a “bicicletear” la deuda asumida anteriormente. Este año se emitirán bonos por unos 650 millones de dólares y cerca de la mitad de esos recursos se destinarán a pagar deudas.

Desde el golpe parlamentario de junio de 2012, los “bonos soberanos” empezaron a sonar fuerte en la escena de la política económica nacional. Si bien este recurso ya se había utilizado una vez anteriormente –en 1999, bajo el gobierno de Luis González Macchi– fueron los gobiernos de Federico Franco y Horacio Cartes, principalmente este último, los que pusieron de moda el endeudamiento externo mediante la emisión de deuda en el mercado internacional, la que se suma a los créditos de las entidades financieras como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Así, estas emisiones suman unos 1.780 millones de dólares del 2012 al cierre del año 2015. Además, el Paraguay pagó casi 4 millones de dólares a «gestores» para la colocación de los bonos en 2013, 2014 y 2015.

Como un pagaré de alto rendimiento, los bonos de deuda de Estados como el nuestro viajan por el mundo y son codiciados por los agentes del sistema financiero internacional, que luego los revenden a otros agentes al punto que hoy el Paraguay no sabe de manera cierta a quién le debe unos 1.780 millones de dólares producto de la emisión de “bonos soberanos”.

El total de la deuda externa paraguaya representa un 18% del Producto Interno Bruto y si bien el ministro de Hacienda, Santiago Peña, nos recuerda constantemente que ese porcentaje es bajo en comparación con los demás países de la región, el secretario de Estado olvida mencionar que Paraguay es el país con menos capacidad de recaudación en la región, es decir tenemos menor capacidad de obtener recursos para pagar la deuda.

Lo que se viene

Para el economista Luis Rojas, uno de los principales problemas con el aumento del endeudamiento es que el gobierno se endeuda para mantener un sistema impositivo injusto y regresivo. Según Rojas, el país asume deudas para encarar obras que deberían poderse financiar con recursos propios si se cobraran impuestos a los sectores concentrados de la economía, como el agronegocio.

El gobierno anunció que continuará con su política de endeudamiento y se espera que para el 2018 la deuda externa se haya duplicado en referencia al monto con el que inició el gobierno Cartes. Según Rojas, el próximo gobierno tendrá una deuda externa equivalente a aproximadamente el 40% del presupuesto público paraguayo, lo que ciertamente pone en riesgo la capacidad de inversión del Estado nacional.

Para completar el panorama las grandes obras de infraestructura a las que se supone van destinados los fondos de los “bonos soberanos” no han tenido un efecto dinamizador, manteniéndose el estancamiento económico y sin mayor incidencia en el ámbito del “mercado de trabajo”.

En estas condiciones el paisaje se muestra complicado y ya comienza a escucharse el jadeo de los paraguayos que pedaleamos la bicicleta para pagar una deuda que podríamos haber evitado, o al menos reducido, si tan solo tuviéramos un régimen impositivo justo y equitativo. A lo lejos ya se divisa el vuelo de los buitres con nuestros pagarés entre sus garras.

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