El nuevo escenario mundial y la situación venezolana

Por Carlos Verón de Astrada

Hay a partir de la década de los 70 un desplazamiento hegemónico de occidente a oriente. A partir de la era Deng Xiaoping en los años 70 del siglo pasado, el mapa geopolítico cambia de forma significativa. A partir de la política implementada por el líder chino, la República Popular China inicia un despegue notable para constituirse en poco tiempo en el próximo hegemon mundial. En relación inversa, EEUU padece un declive irreversible. Este desplazamiento hegemónico de occidente al Asia, supone una transformación no sólo en términos de correlación de fuerzas a nivel internacional, sino cultural.

Los registros de la historiografía occidental, dan cuenta de una historia hegemónica occidental que van de Venecia y Genova, luego Holanda, siguiendo a Gran Bretaña, para finalmente ir a parar a EEUU. Como se verá, la dominación del planeta estuvo dada por Estados occidentales. De manera que si el siguiente hegemón es un Estado asiático, eso implica un cambio en todos los niveles.
Tanto David Harvey, como Giovanni Arrighi y el mexicano Alfredo Jalife, coinciden en que estamos por tanto , viviendo un proceso de transición que a su vez supone una coyuntura caótica en el planeta. El primero de ellos (Harvey), le llama deriva tectónica.
Ese desplazamiento a su vez, se da en una década de inflexión cual es la del 70 del siglo XX. En agosto de 1971, EEUU rompe el compromiso de convertibilidad que asumió al final de la segunda guerra en Bretton Woods y el dólar deja de tener un sustento en oro. Dos años después en |1973, pacta con Arabia Saudita la comercialización del petróleo en dólares. Esos dos acontecimientos dan cuenta de que EEUU debe recurrir a la emisión monetaria como mecanismo de dominación, en vista del declive que comienza a padecer como líder industrial al cual llegó después de las dos guerras mundiales.

A fines de esa década asume Deng Xiaoping y empieza el giro, la vuelta de la tortilla. La política expansiva industrial norteamericana se va orientando hacia China cuando las empresas norteamericanas se sienten atraídas por los bajos costos que le ofrece China. Entonces es que Xiaoping desde su gran lucidez, abre las puertas a la inversión industrial norteamericana, pero con la condición de que esas empresas transfieran su tecnología a China. Es la era de la deslocalización de las empresas industriales de EEUU hacia el país asiático. Esa deslocalización supone desmontar las empresas industriales norteamericanas, para instalarse en China. El proceso de industrialización china crece vertiginosamente con un gran desarrollo de sus fuerzas productivas. En contrapartida la industria norteamericana con sus empresas desarraigadas, van deprimiéndose, y concomitantemente, crece la desocupación.

Del mundo bi polar al mundo monopolar

Terminada la segunda guerra mundial, el mundo se divide en dos polos: EEUU y la Unión Soviética. Es lo que se conoció como “guerra fría”. Ambas potencias disputan áreas de influencia y esas áreas se encontraban bien definidas. Ninguna de esas potencias logra penetrar en el área de influencia de su contendiente. Se crean dos organismos militares: El llamado Pacto de Varsovia , dedicado a preservar el área de influencia de la URSS, y la OTAN, para preservar el área dominada por EEUU . El primero se disuelve en 1991, cuando cae la URSS. Y el segundo (OTAN) sigue en vigencia con sus mismos integrantes: EEUU y Europa.
Caída la URSS en 1991 , el panorama daba para pensar que el planeta quedaba en manos de una sola potencia, EEUU. Se lanza el famoso ensayo de Francis Fukuyama: “El fin de la historia y el último hombre”, que trataba de demostrar, además de la perpetuidad del capitalismo, la existencia de un planeta dominado en exclusividad por EEUU. Pero había un pequeño gran detalle que EEUU y su intelectual orgánico, Fukuyama no tuvieron en cuenta: la emergencia de una nueva potencia , China, y el declive que ya estaba padeciendo EEUU desde fines de la década de los 70, cuando tuvo que recurrir a una política hegemónica basada en su moneda.

El nuevo mapa de correlación de fuerzas en el mundo

El colosal crecimiento económico de China, la nueva política rusa bajo la dirección de Vladimir Putin, que tenía que sacar a Rusia del desastre que significó su inserción en el “paraíso” capitalista prometido por EEUU para la caída de la URSS, y la caída vertiginosa de la economía norteamericana, fueron factores que dieron lugar a un nuevo escenario.

Escenario que tuvo y sigue teniendo hasta ahora por parte de analistas, varias calificaciones: algunos llaman mundo multipolar, otros, mundo tripolar (Jalife) . Lo cierto es que el mundo se vuelve a polarizar, y asistimos a una nueva guerra fría : en un polo estarían China y Rusia , el primero una pujante potencia industrial en marcado despegue, y el segundo retomando la carrera armamentista . Del otro lado, EEUU en franco derrumbe: con la mayor deuda externa del mundo, siendo su mayor acreedor China; con un déficit fiscal creciente, y una balanza comercial también deficitaria y con una desocupación en alza.
China, desde su condición de potencia mundial en ascenso, inicia una política de expansión notable. Con proyectos de infraestructura de dimensiones sin precedentes que abarcan todo el planeta. EEUU por su parte debe resolver de alguna forma el problema de la desocupación y con la administración Trump, se plantea la recuperación de sus industrias, y al revés que China, inicia una política de cierre, exaltando el nacionalismo y aplicando un marcado proteccionismo . Tanto es así que deja de mostrar interés en los organismos que tuvieron validez en la guerra fría. Por ejemplo la OTAN . García Linera considera que “la potencia que promovió la globalización” EEUU se volvió nacionalista, y los bloques que antes eran anti globalistas se volvieron globalistas. Alfredo Jalife cree que las tres potencias son nacionalistas, pero con políticas diferentes.

La singularidad de la nueva guerra fría, es que a diferencia de la guerra fría de post guerra, ya no existen áreas de influencias definidas. China y Rusia entran como nunca antes en América Latina, región históricamente controlada por EEUU .
Si tuviéramos que entrar en detalles, llevaría mucho espacio desarrollar el tema de esta transición hegemónica. Pero lo que se puede decir, es que China y Rusia tienen relaciones e inversiones crecientes con América Latina. Al tiempo que EEUU sigue con su política de cierre.
Dada esa nueva relación de América Latina con el polo contrario a EEUU , es difícil que América Latina siga siendo una región controlada en exclusividad por la potencia del norte. Aquella “América para los americanos” de Monroe o el “patio trasero norteamericano”, hoy están siendo difíciles de sostener.

Por esas razones y muchas más que no caben en un escrito, es que hoy los marines norteamericanos no están pudiendo pasearse con tanta facilidad en Caracas, como lo hubiesen hecho en los años 70 del siglo pasado.

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