El motor destructivo de la economía paraguaya

Por Jhonatan Villalba*

Este fin de semana estuvo marcado por una humareda que dificulta la respiración y se suma a otros problemas como estar en el momento del año caracterizado por las afecciones respiratorias y la pandemia que atravesamos. Humareda presuntamente causada por los incendios forestales y quema de pastizales para darle al suelo un uso agrícola.

En varios artículos, ensayos, y posicionamientos en general, vengo repitiendo lo que ya se volvió casi un mantra, la pandemia sí trajo algunos problemas nuevos, pero la mayoría solo los desempolvó al volverlos más evidentes. Es hora de hablar de los problemas que generamos artificialmente.

El reciente informe “Trase Yearbook 2020” divulgado por el Sistema de Información Pública del Instituto Ambiental de Estocolmo, señala que Paraguay está entre los países que más deforestan en el mundo para la producción de carne. El índice de “riesgo de deforestación” observa la relación entre la deforestación o pérdida de cobertura forestal con la cantidad de carne, soja y el aceite de palma exportadas de cada empresa habilitada para dichas actividades por país.

Paraguay tiene un riesgo de deforestación de 734 hectáreas por cada 1.000 toneladas de carne vacuna exportada, mientras Brasil, el principal exportador mundial del rubro, desmonta 88 hectáreas/1.000 ton de carne. El “riesgo de deforestación por tonelada” es más de 10 veces mayor que el de las exportaciones brasileñas. Hasta 2018, ninguna empresa exportadora de carne paraguaya se había declarado con el compromiso de “cero deforestación” para operar.

El informe revela por primera vez que más de la mitad de toda la deforestación vinculada a la producción de carne, soja y aceite de palma de todo el mundo, se registra solamente en Brasil, Argentina, Indonesia y Paraguay.

Pero el problema de la depredación ambiental justificada como necesaria para el “motor productivo” de la economía paraguaya no es reciente, tiene larga data y ya forma parte de la estructura de le economía paraguaya.

Por ejemplo, en 2010, cuando en toda la región Occidental se llegó a tener 396 mil hectáreas deforestadas según datos del sistema Global Forest Watch (GFW), de los cuales un gran porcentaje tenía que ver con la ganadería. Justamente ese año, Paraguay había quedado como el séptimo mayor exportador de carne en el mundo. En 2018, 5.300.000 hectáreas se encontraban ocupadas por cultivos del agronegocio, desplazando a la agricultura campesina, vale la pena preguntarnos ¿Qué estamos celebrando cuando reivindicamos este tipo de logros?

También, de acuerdo a un reporte conjunto de varias instituciones, en setiembre de 2019, en 24 horas se registraron un total de 23 áreas de incendios forestales activos en diferentes puntos del país. Además, se registraron más de 7.000 focos de calor en los departamentos de Alto Paraguay, Canindeyú, San Pedro, Concepción y Amambay.

El reporte emitido fue realizado de forma conjunta por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), el Instituto Forestal Nacional (Infona), la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la Agencia Espacial del Paraguay (AEP), y con apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Solo en el año 2009, se quemaron unas 3.000 hectáreas de área boscosa.

Situación similar se vivió en el año 2007, cuando un incendio forestal arrasó casi 1 millón de hectáreas en Paraguay, provocó la muerte de dos personas y obligó a evacuar a 15.000 familias. Se utilizó la quema de bosques, solamente incendiables bajo condiciones climáticas extremas, para habilitar tierras a campos agropecuarios.

Los fuegos forestales son causados por:

• Fuertes vientos, calor extremo, disminución de humedad

• Quema de pastizales sin autorización

• Variaciones de los patrones de lluvias y sequía debido al cambio climático

• Ordenamiento territorial insuficiente

• Descoordinación de acciones transnacionales

No obstante, la SEN estima que el 90% de los incendios forestales tienen como origen la intervención humana.

En la misma línea, la ONG Guyra Paraguay afirma que el 60% de los focos de incendios de setiembre de 2019 se encontraron en la Región Oriental (Guyra Paraguay, 2019). De acuerdo a los patrones sistemáticos de evolución de los focos de calor, se presume que fueron provocados con el objeto de disminuir la extensión de bosques o cambiar el uso del suelo tal como en el año 2007.

Las unidades de producción ganadera resultan ineficientes y contribuyen al incremento de la frontera agrícola con la consecuente deforestación, afectando el ecosistema.

Pero el problema del modelo de producción ganadera no pasa solo por el descontrol de los incendios, o por su legalidad o ilegalidad, tiene problemas estructurales que son propios de la forma de producir, como la deforestación que implica una degradación del suelo que no se recupera plantando eucaliptos (ni ningún monocultivo de especie forestal alguna) la emisión de gas metano (CH4), con efecto invernadero hasta 84 veces mayor que el dióxido de carbono (CO2) o la reducción de la biodiversidad, entre muchos otros que probablemente sean abordados con más profundidad en un futuro artículo.

Pero, ¿cómo lo vivimos todo esto en una realidad más cercana? Se agravan los cuadros de personas con enfermedades respiratorias y cardiacas. Se deteriora la calidad del aire y se vuelve peligroso respirarlo, principalmente para asmáticos, cardiópatas, alérgicos, niños y adultos mayores. Todo esto empeora el colapso de hospitales al sumar pacientes con problemas respiratorios en plena pandemia, por no hablar de la paranoia social que genera cualquier persona con síntomas en estos momentos.

En el Chaco existen Zonas pantanales que son sabanas adaptadas al fuego y que se recuperan, pero en la zona oriental son zonas boscosas que no están adaptadas al fuego, las cenizas duran latentes una semana y potencialmente se vuelven a prender con el viento, por lo que debemos saber que la humareda puede durar unos días más, podría detenerse y luego volver si se reaviva el fuego, en fin, el peligro no ha pasado.

Cabe destacar que, la Región Oriental cuenta con una prohibición de cambio de uso del suelo (Ley 5.266/18 que prorroga por dos años la vigencia de la Ley 2.524 de Deforestación Cero “de prohibición en la Región Oriental de las actividades de transformación y conversión de superficies con cobertura de bosques”) pero que de mucho no ha servido por su falta de cumplimiento. Más sabiendo que los órganos de control en el estado la mayoría de veces son expertos blanqueadores de las irregularidades, como cuando en agosto del 2018, el ministerio del ambiente aprobó una licencia como reserva a la propiedad de la empresa DASCA SAGACI solo meses después de que hayan deforestado 4.000 hectáreas de bosque natural, el equivalente a 20 canchas de fútbol por día durante 3 meses, entre enero y marzo, para cría de ganado y producción de carbón.

Para evitar estos incendios, es fundamental no solo mejorar la capacidad de reacción ante emergencias sino atacar las causas:

• Fortalecer sistemas de monitoreo

• Promover la recuperación y conservación de ecosistemas

• Evitar mayor degradación y pérdida de vegetación

A su vez, como alternativa agroecológica se propone el implemento de sistemas agrosilvopastoriles, banco de proteínas, asociación de pastos con leguminosas, incorporación de razas autóctonas, en combinación con buenas prácticas agrícolas y ganaderas.

Pero, si existe un diagnóstico claro, un marco legal diseñado para reducir el impacto ambiental de las actividades productivas, y si el problema no es el desconocimiento de formas de intervención adecuadas e incluso propuestas de cambios de paradigma que permitan prevenir estos desastres, ¿Cuál es el problema? Sencillo, que prevalecen los intereses económicos de una élite antes que los ecosistemas, la biodiversidad, la sostenibilidad de nuestros recursos productivos, y la salud de la gente.

Esto se refleja claramente en la existencia de iniciativas como la Alianza para el cumplimiento local de leyes ambientales, o en un reciente y lamentable comunicado firmado por varias instituciones gubernamentales, pero que parece más un descargo de los dueños de grandes capitales empleados en el agro, y que de hecho fue celebrado por la Asociación Rural del Paraguay, el gremio de los ganaderos. Bueno, a veces olvido que de hecho son sus representantes.

El comunicado intenta explicar que como el 80% de los bosques están en propiedades privadas, y como en el papel existen leyes que penan la deforestación y el cambio de uso de suelo en la región oriental, la deforestación señalada por el informe Trase Yearbook 2020 “no refleja la realidad”.

Aunque en realidad estos dos hechos no desmienten que en la práctica ocurra lo señalado por dicho informe, como en una propiedad de Alberto Azenha de Almeida, donde según la declaración ambiental debía haber 55% de bosque nativo pero se deforestaron 1997 de las 2410 hectáreas de la finca. Además el comunicado termina admitiendo que es un 42% del territorio el que se mantiene bajo cobertura boscosa, visto de otra manera, si se deforesta más del 50%.

La mayoría de lo expuesto hasta aquí son hechos objetivos, por mucho que el senador Fidel Zavala y todos los representantes de la oligarquía rural en el Partido Patria Querida o el Partido Colorado quieran volver difusa la línea que separa hechos de “ideología”.

La ideología solo nos hace interpretar los hechos, sin interpretación no podríamos tomar decisiones y los datos no tendrían sentido.

Lo que queda claro en el comunicado y en sus diferentes declaraciones públicas, es que su ideología, la de ellos, dice que son más importantes las ganancias de un sector que el sufrimiento de todo el resto, justifica estos datos con otros datos, como la participación del agro en el PIB (como si la interpretación de este dato ya debiera ser automática y estuviese libre de toda ideología posible).

Nos queda definir si esa ideología es la que queremos para nosotros, aunque beneficie solo a ellos.

*Publicado originalmente en Akahata Comunicación Digital

Fuentes:

• Anuario Trase Yearbook: https://insights.trase.earth/yearbook/summary/

• Comunicado de instituciones del gobierno: https://www.arp.org.py/index.php/noticias-sp-28081/destacadas/2901-arp-celebra-oportuno-comunicado-del-gobierno-desmintiendo-acusaciones-sobre-deforestacion

• Reporte de focos de calor sobre la república del Paraguay 25/09/2019: http://infona.gov.py/application/files/5515/6942/9068/monitoreo_focos_conjunto_20190925.pdf }

• Situación de incendios en el país 11/09/2019: https://guyra.org.py/situacion-de-incendios-en-el-pais/

Foto: IP

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