El feminismo y sus paradojas: ¿Identidades políticas o alteridades históricas?

Apuntes para debates feministas desde la perspectiva decolonial.

Por Gabriela Schwartzman Muñoz

Las resistencias y luchas de las mujeres de distintas culturas y latitudes contra el patriarcado como sistema social y sus diferentes formas económicas explotadoras – depredadoras ocurren a lo largo de la historia mucho antes de que el término “feminismo” fuera acuñado.

Estas historias muchas veces no han sido contadas y otras han sido desautorizadas por el discurso histórico moderno. Como explica Mario Rufer en su texto “La temporalidad como política: nación, formas de pasado y perspectivas poscoloniales” en el discurso de la modernidad colonizante el otro habita el pasado, el otro es arcaico, los otros son dispuestos en un orden y relatados como un proceso de pérdida. (Rufer, 2010)

Desde esta perspectiva, los relatos de sociedades matrifocales o matricéntricas, incluso, de comunidades conformadas exclusivamente por mujeres, tales como las Amazonas griegas o las caribeñas de las Islas Matinino1, habitan el pasado, son sociedades arcaicas, son mitos o bien son hechos nunca “comprobados científicamente”.

Sin embargo, el “feminismo”, cuyo origen como concepto corresponde al periodo de la ilustración europea de los siglos XVIII y XIX es la lucha de las mujeres que ha sido autorizada por la modernidad occidental. El feminismo es coetáneo tanto al liberalismo como al socialismo y nace en reclamo de la inclusión de los derechos de las mujeres en la consolidación de los estados nación republicanos. Las expresiones más conocidas en este sentido son la reivindicación de los derechos de las mujeres y el movimiento sufragista.

Feminismo” también es un concepto re apropiado contemporáneamente por el movimiento de mujeres anticapitalistas, anticolonialistas y de las disidencias sexuales en el sur global2 que a su vez cuestionan la hegemonía de un feminismo occidental, euroamericano, blanco, heterosexual, urbano y de clase media/alta que no incorpora en su agenda los reclamos de mujeres racializadas, pobres, lesbianas, trans, explotadas y sus múltiples opresiones en la modernidad capitalista. Estos grupos incluso plantean que la existencia de un feminismo que no cuestione al capitalismo y la hetero normatividad es un contrasentido.

Aquí es donde se plantean las paradojas del feminismo contemporáneo, y estas paradojas pueden ser resueltas de distintas maneras según la perspectiva desde donde se las analice.

Desde el marco conceptual propuesto por Rita Segato en su obra “La Nación y sus otros”, las identidades políticas son identidades validadas en función al orden mundial establecido por la modernidad occidental y que es moldeada por los Estados Nación para minorizar a la diversidad de grupos sociales. Estos grupos minorizados tienen la posibilidad de acceder a parcelas de recursos y derechos en un constante pleito con el estado, siempre y cuando cumplan con las formas autorizadas y con los estereotipos construidos en torno a sus identidades. (Segato, 2007)

¿Es el feminismo un pensamiento orientado a la construcción de la identidad política de las mujeres?, ¿Es una de las estrategias ideológicas de la modernidad colonizante que tiene como base la homogeneización y ecualización de todas las modalidades de lucha y formas de ser de las mujeres?

Por otro lado, y siguiendo con la propuesta teórica de Segato hay otras formas de concebir a las identidades y es desde sus diferencias radicales, es decir, desde los modos históricamente construidos como diferentes y que no han podido ser metidos en la grilla de las identidades políticas. Estas diferencias radicales definidas por mentalidades, corporalidades, afectividades simplemente no pueden ser ecualizables. Estas formas son denominadas alteridades históricas, es decir, grupos, pueblos, naciones, colectivos con otras metas históricas diferentes al proyecto histórico del capital. (Segato, 2007)

¿Podemos afirmar que las mujeres también constituyen alteridades históricas?, ¿Puede el feminismo ser un pensamiento que reconozca la pluralidad histórica de las mujeres, sus múltiples proyectos de felicidad?

Sin dudas se podría bregar a favor de una u otra postura, o bien aceptar la coexistencia de ambas miradas sobre las mujeres y el feminismo en el mundo actual.

Partiendo de la hipótesis que ambas miradas coexisten:

¿Cómo se relaciona el feminismo como identidad política de las mujeres con los pueblos, naciones y colectivos que tienen un proyecto diferente al proyecto del capital y el estado nación occidental?

A modo de profundizar esta pregunta, Segato analiza en su texto “La faccionalización de la República y el paisaje religioso como índice de una nueva territorialidad” las nuevas territorialidades que se producen como consecuencia del desarrollo capitalista y la complejización de las sociedades. Se produce un desacoplamiento del “rebaño”3 del territorio, la población introyecta el poder y pasa a ser el territorio en sí mismo. En estas nuevas territorialidades el cuerpo de las mujeres o los cuerpos feminizados surgen como territorio privilegiado para significar el dominio y la potencia cohesiva de la colectividad. Surge también el sujeto territorio, como el espacio donde se dejan las marcas o se posee para ser incorporado o anexado a cierta identidad política. (Segato, 2007)

¿De qué manera el feminismo como identidad política deja sus marcas y signos territoriales o anexa los cuerpos territorios a su proyecto?, en otras palabras, ¿El feminismo como identidad política disputa o intenta colonizar territorios?

Por otro lado, Segato explica en el texto “La norma y el sexo: Frente estatal, patriarcado, desposesión, colonialidad” la existencia de estructuras duales jerárquicas de prestigio y status para los hombres en los pueblos pre colombinos o pre intrusión, a lo que denomina patriarcado de bajo impacto o de baja intensidad. Coincide con las feministas comunitarias que con la conquista y colonización se produce un entronque entre patriarcados, el originario y el occidental que se retroalimentan y producen un sistema jerárquico y de dominación mucho más letal y depredador, lo que hoy conocemos como patriarcado moderno o de alta intensidad. (Segato, 2016)

¿Cómo se relacionan los elementos del patriarcado originario o de bajo impacto con el feminismo como alteridad histórica? (Por elementos podría entenderse mitos, ritos, autoridades, roles, etc.)

Y finalmente:

¿Es posible que exista una zona gris o híbrida en el movimiento feminista que transite de manera fronteriza estas dos perspectivas, la de feminismo como búsqueda de identidad política y feminismo como alteridades históricas?

La intención de estas preguntas abiertas es movilizar debates y encuentros que nos fortalezcan como feministas latinoamericanas, feministas del Abya Yala4 hacia la búsqueda de caminos libertarios y contra hegemónicos.

Trabajos citados

Gargallo, F. (2002). Garífuna, Garínnagu, Caribe: Historia de una nación libertaria. . Bs As: Siglo XXI.

Rufer, M. (2010). La temporalidad como política: nación, formas de pasado y perspectivas poscoloniales. Mem.soc / Bogotá (Colombia), 11 – 31.

Segato, R. (2007). La faccionalización de la República y el paisaje religioso como índice de una nueva territorialidad. En R. Segato, La Nación y sus otros. Bs As : Prometeo.

Segato, R. (2007). La Nación y sus otros. Bs As: Prometeo.

Segato, R. (2016). La norma y el sexo. Frente estatal, patriarcado, colonialidad, desposeción. . En K. (. Bidaseca, Genealogías críticas de la colonialidad en América Latina, Africa y Oriente. . Bs As: CLACSO.

1 La antropóloga costarricense May Brenes sustenta la existencia de establecimientos en América continental e insular conformado solo por mujeres, con acceso voluntario y temporal a los hombres caribe. Citado en Garífuna, Garínagu, Caribe: historia de una nación libertaria. Francesa Gargallo. 2002. (Gargallo, 2002)

2 Países y naciones que comparten una historia común de colonización y neo colonización y que a consecuencia de esta condición ocupan posiciones subordinadas y periféricas respecto a las potencias económicas y centros de poder.

3 Foucault acuña en concepto de poder pastoral como una forma indirecta de gobernar. El control territorial desde este enfoque es comparado a las formas de control del pastor sobre su rebaño.

El concepto aparece elaborado en el curso 1977-8, “Seguridad, territorio, población” en las clases del 8, 15,22 de febrero y las del 1 y 8 de marzo.

4 Es un nombre propio, denominación dada al continente americano por el pueblo Kuna, desde antes de la llegada de los europeos para la conquista y colonización.

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