El amo se pronunció, Cartes eligió a Alliana

En alguna ocasión, el teólogo e intelectual brasileño Leonardo Boff escribía que el filósofo F. Hegel en su Fenomenología del Espíritu analizó detalladamente la dialéctica del señor y del siervo. El señor se vuelve tanto más señor cuanto más internaliza el siervo en sí al señor, lo que profundiza aún más su estado de siervo. Paulo Freire identificó la misma dialéctica en la relación oprimido-opresor en su clásica obra Pedagogía del oprimido. Con humor comentó Frei Betto: «en cada cabeza de oprimido hay una placa virtual que dice: hospedería del opresor».
Aun cuando las razones del vasallaje serian diferentes a las apuntadas en la dialéctica de Hegel y Freire, la decisión del presidente Horacio Cartes de imponer la candidatura de Pedro Alliana como potencial presidente de su partido, tiene que ver – una vez más – con la vocación de siervos utilitarios de la mayoría de los dirigentes colorados, alejados a año luz de los principios del mismo Partido Colorado y de sus más prominentes figuras como Blas Garay, Juan León Mallorquín, Ignacio A. Pane, Waldino Lovera, entre otros.
Previo alarde de su amistad con Cartes, Juan Carlos Galaverna, viejo zorro de nuestro páramo político, calificó la decisión de su “amigo” de “suma de intereses” y que “de ninguna manera es voluntad de asociación”. Y Galaverna sabe mucho de “suma de intereses”, ya que fue uno de los principales promotores de la ascensión de Cartes como presidente del Paraguay, muchos antes de los hechos cruentos de Curuguaty, del golpe de Estado de 2012 y del aciago periodo presidencial del nefasto Federico Franco, escalones que fueron tendidos cuidadosamente para el encumbramiento del actual presidente.
Alliana fue reclutado por el extinto expresidente de la Cámara de Diputados, Benjamín Maciel Pasotti, cuando éste era aliado político de Cartes, el sempiterno presidente de club Libertad devenido súbitamente como político en ancas sobornadas del Partido Colorado. En aquellos tiempos, la incursión de avionetas en el territorio de Ñeembucú para trasladar cigarrillos de contrabando hacía la Argentina ya era una tarea hercúlea del crimen organizado, con aquiescencia de Maciel Pasotti, todopoderoso efímero de infausta memoria. Recuérdese el encarcelamiento del coronel de aviación Benítez Liseras a mediados del 2000 en territorio argentino, cuando cayó con su avioneta repleta de cigarrillos de las marcas pertenecientes a una de las tabacaleras del actual presidente del Paraguay.
Cuando murió Maciel Pasotti, toda la herencia política y su bagaje de lúgubres negocios de la zona de Ñeembucú quedó en manos del potencial presidente del Partido Colorado. El vasallaje abreva también en los tiempos del neoliberalismo en el utilitarismo del crimen organizado. A la postre, el amo comparte las buenas migajas con los vasallos. En todo caso, el gobierno argentino estaría tomando nota de esta elección de Cartes, por si acaso aumentan las incursiones aéreas allende el Rio Paraná y Paraguay.
El “acuerdo” de Cartes para que Alliana vaya a ocupar la silla de Bernardino Caballero es una “suma de intereses”, no solamente del contrabando de cigarrillos, sino de otras mercaderías apuntadas por el mismo Departamento de Estado de los Estados Unidos, que le atribuye a Cartes haber lavado millones de dólares provenientes del tráfico de drogas y otras mercaderías ilícitas.
Sin embargo, estos destellos de la interna partidaria son apenas la sombra del primer árbol que tapa el bosque, espeso, que resguarda la guarida de los más sombríos monstruos del neoliberalismo, que tiene su base “filosófica” en el Consenso de Washington, consistente en la desregulación de todas las economías emergentes de países en desarrollo, para facilitar el saqueo de los recursos de nuestras naciones. Esa es la tarea fundamental en la que está inmersa el gobierno de Cartes: Seguir profundizando la entrega de los intereses nacionales a las transnacionales, para lo cual necesita de ordenanzas-vasallos que dirijan el partido que lo llevó al poder.
La “suma de intereses” está en vigor colocando millones y millones de dólares de bonos soberanos, aumentando dramáticamente el pasivo del Tesoro; profundizando la alianza púbico privada (por ejemplo, entrega de las rutas nacionales con el cobro de doble peaje desde el próximo año); la no ejecución de obras como el metrobús; ajuste estructural del presupuesto con recortes dramáticos de los beneficios de los trabajadores del sector público, buscando excedentes para pagar la deuda; recorte del presupuesto para la salud y la educación; creciente entrega de los recursos naturales; excepción fiscal a los agroexportadores, etc.
Excepto por las movilizaciones de los campesinos, cualquier observador pensaría que Cartes tiene a todo el país en el vasallaje. Cabizbajos, hundidos en la humillación diaria, el paraguayo de a píe soporta en silencio todas las vejaciones cotidianas. No existe oposición ni resistencia; los políticos opositores están alquilados y una clase media precaria se desvanece en el consumismo ruidoso de estos tiempos del vasallaje capitalista neoliberal. El amo Cartes no solo tiene al Partido Colorado a sus pies, sino también a todo el Paraguay.

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