De balas y sociedades perdidas: el laberinto autoritario

Por Agustín Barua Caffarena

 

“Ya otra vez le quieren justificar a estos hijos de puta…»

Según la realeza gramática[1], justificar sería:

  1. tr. Probar algo con razones convincentes, testigos o documentos.
  2. tr. Rectificar o hacer justo algo.
  3. tr. Probar la inocencia de alguien en lo que se le imputa o se presume de él. U. t. c. prnl.
  4. tr. Dicho de Dios: Hacer justo a alguien dándole la gracia.
  5. tr. Impr. Igualar el largo de las líneas según la medida exacta que se ha puesto en el componedor.
  6. tr. p. us. Ajustar, arreglar algo con exactitud.

En Paraguay justificar, sin embargo, suele ser usado como ser “cómplice” con lo “injustificable”, “defender lo indefendible”, o simplemente “no entender nada” del tema en cuestión.O sea, predomina usarlo en el consabido doble sentido; así, una primera respuesta (o reacción) cuando recibimos un argumento opuesto al nuestro es que estás “justificando” la acción.

Esta introducción para hablar de las “balas perdidas”.

“INJUSTIFICABLE” ¿PERO TAMBIÉN NECESARIAMENTE INCOMPRENSIBLE?

Iniciando la navidad del 2012, Paz Valentina de 3 años tras terminar de abrazar a su madre y decirle “te quiero” cae muerta. Un taxista a 1500 metros disparó al aire.[2]

Es tanto el dolor: por impune, por violento, por desgarradoramente innecesario, por incomprensible, que parece ofender preguntarse por qué, para qué, cómo.

Justamente porqué nos parece terrible, difícil y (a la vez) urgente de solucionar, es que toca detenerse a no (sólo) encolerizarnos, y a pensar estas preguntas.

¿ES QUE SÓLO NOS QUEDA EL PUNITIVISMO?

Al decir de Juan Martens (abogado e investigador, INECIP), si bien es importante que se cumplan las sanciones que están establecidas, lo que se busca actualmente es, por un lado prevenir, por otro lado buscar otras formas de sanción (como privación de portación de armas por un tiempo o castigo monetario), pues a lo que no queremos volver es a los descuartizamientos y las lógicas de sangre, tan bien desarrolladas en “Vigilar y castigar” (Michel Foucault, 1975).

Para intentar comprender, van algunos planteos:

. Sociedad hiper violenta y todas sus “balas”.Nuestros malos tratos, nuestras instituciones estatales y privadas tan capturadas por el dinero y su plutocracia, nuestras discriminaciones, nuestros viejas injusticias. ¿Cuánta frustración acumulada (en diferentes grupos, no sólo en los llamados desposeídos) hay detrás de todo esto y como se expresa? Pareciéramos una sociedad que solamente sabemos responder con indiferencia, aullidos o miedo.

. ¿La violencia antiviolencia no es otra forma de estar “perdidos”? Inmediatamente una voz muy mediatizada en estos días, el director del Hospital del Trauma, Aníbal Filártiga, habría pedido al Poder Judicial «que se ponga los pantalones» y exigiendo la ya muy invocada “mano dura”[3] ¿Pero acaso el uso de armas de manera autoritaria y terroríficamente descuidada no hace parte también de la lógica manodurista? Esa que combina imponer su propio criterio, descalificar masivamente a quien no lo apoya, y validar cualquier método con tal de imponerse.

Pretender cambiar lo autoritario con lo autoritario es el eco de lo mismo: más impotencia y chatura, una mirada ya cuestionadaen su pretensión de abordar otros temas (Ver:Pedagogía del carajear: Concretud, omnipotencia, autoritarismo y desprecio por la diferencia[4]).

. ¿Racionalidad única como imposición de una moral única? Desconocer que al pretender abordar todos los problemas únicamente desde una perspectiva racionalista (con opiniones como “lo lógico es”) se tienentreslímites grandes:

uno, no hay una sola racionalidad sino que son múltiples racionalidades, pues cada historia de vida trae otras razones, otras formas de entender y –en consecuencia- de hacer. Obrar desde una sola racionalidad suele ocultar estar defendiendo nuestra propia moral que busca imponer sus valores y sus intereses;

dos, lo racional se cruza con otras dimensiones–como lo cultural, lo político, lo económico, lo lingüístico por ejemplo- que deben ser consideradas;

tres, lo racional hace parte de lo humano así como también son cuestiones humanas lo afectivo, lo misterioso, lo caótico, lo simbólico, lo complejo: si pretendemos generar cambios, tocará abrirse a dialogar con todo esto para poder construir respuestas más que vociferar “carajeadas”.

La imposibilidad de parar a pensar lo que significan y de lo que hablan sin decir estas balas perdidas,el que solo quedemos anclados en iracundos insultos o en pedir tortura, acaso está hablando más de lo finalmente sin salida que es la salida autoritaria para una sociedad que pareciera perdidaen el laberinto autoritario.

Notas de pie:

[1]DRAE. http://dle.rae.es/?id=MfEJteq

[2]ABC digital. Sin balas perdidas, pero con heridos por petardo. 26 de Diciembre de 2015. Extraído el 2 de enero de 2017 de http://www.abc.com.py/edicion-impresa/judiciales-y-policiales/sin-balas-perdidas-pero-con-heridos-por-petardo-1439354.html

[3] ULTIMAHORA.COM. Filártiga pide mano dura para jóvenes que realizaron tiros al aire. 2 de enero de 2017, 09:46. Extraído el mismo día de http://www.ultimahora.com/filartiga-pide-mano-dura-jovenes-que-realizaron-tiros-al-aire-n1052053.html

[4]Agustín Barúa Caffarena. Pedagogía del carajear: Concretud, omnipotencia, autoritarismo y desprecio por la diferencia. E’a digital. 21 de diciembre del 2016. Extraído de http://ea.com.py/blogs/pedagogia-del-carajear-concretud-omnipotencia-autoritarismo-y-desprecio-por-la-diferencia/

 

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