Cuarentena: Reprimir y no proteger

“El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin vínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son…”.

Zygmunt Bauman (1925-2017).

Junto con la epidemia del Covid 19 también ha llegado un fiel aliado de las clases dominantes del Paraguay, el miedo, justo cuando en los últimos años parecía iba perdiendo vigencia. Stroessner gobernó desde 1954 a 1989 con una política de represión y terror, asesorado por Estados Unidos, instaló el miedo, la desconfianza y la persecución, la lógica del enemigo interno para construir las bases de una sociedad del miedo fueron utilizadas por varios países en la Región. Hoy el gobierno de Mario Abdo Benítez encuentra una oportunidad para instalarlo, cuando las críticas a su gestión iban en aumento.

Meses antes de la aparición y expansión del Covid presenciábamos en varios países de América Latina gobiernos que apelaban a una re edición de las dictaduras de los años setenta, las marchas, movilizaciones de protestas indicaban una serie de reclamos populares que no han tenido ni tienen presencia en la agenda de los gobiernos alejados de sus pueblos y cercanos a las trasnacionales que manejan la industria de alimentos, farmacéuticas, armamentísticas, entre otras.

La violencia estatal desatada en Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia durante los conflictos del 2019, con saldos fatales para los pueblos, mostraban que la represión por si sola ya no iba siendo suficiente para contener las movilizaciones de masas y las acciones callejeras. Así también gobiernos deslegitimados, insensibles con los reclamos de su gente temían la multiplicación de los estallidos sociales.

Caben algunas interrogantes: ¿Los gobernantes tenían miedo, las masas no? ¿existen un diseño sobre las consecuencias del miedo individual y colectivo tendientes a paralizar los procesos emancipatorios? Y podríamos seguir con otras, pero en definitiva lo que estamos presenciando es un transitar hacia un nuevo estado policial, para mantener un sistema de injusticia y explotación a escala mundial, es necesario una estado policial global con capacidad de vigilancia, control y discplinamiento de ciudadanos/as que ante una amenaza difusa, propagada y potenciada para el sometimiento ciudadano a los intereses de la élites, “el pánico es el elemento central de la política”[1] había advertido Paul Virilio en uno de sus trabajos.

La epidemia del Covid 19 permite ver y lamentar la pésima infraestructura sanitaria, la crisis climática, la importancia de la producción de alimentos sanos, y varios otros aspectos propios de una sociedad de consumo, manejada por el lucro insaciables de las grandes empresas; pero también se convierte en un dispositivo para activar el miedo y expandirlo para facilitar el control sobre la población y la militarización de la vida, policías en las calles, militares controlando los barrios empobrecidos de las ciudades, drones y cámaras de vigilancia, la desconfianza y el todos somos agentes patógenos, son el precio para no adquirir la gripe.

Raúl Zibechi[2] señala que el miedo probablemente esté circulando a mayor velocidad que el virus, en esta especie de “ensayo que se aplicará en situaciones críticas, como desastres naturales, tsunamis y terremotos; pero sobre todo ante las grandes convulsiones sociales capaces de provocar crisis políticas devastadoras para los de arriba”, una forma de buscar sofisticadas formas de defender sus intereses, privilegios y dominación.

El gobierno paraguayo con un sistema de salud pública en total ruinas -producto de sucesivos gobiernos colorados casi ininterrumpicos y de políticas neoliberales- ha desplegado un tosco sistema de militarización y control sobre la población, el reiterativo mensaje del ministro del interior, Euclides Acevedo es: “Estamos en guerra contra un enemigo invisible”, en tono prepotente el mismo explica que existen personas indeseables en la sociedad: “indeseables, bacterias sociales que deben ser erradicadas”, públicamente autorizó para que la policía y sus grupos especiales procedan a golpear a las personas:, “a los inadaptados se los garrotea”, dijo[3].  El estado no tiene la capacidad de proteger a la población, por lo tanto, hace lo que mejor sabe, coacciona a la población, amenaza y la reprime.

La humillación, la tortura, los tratos crueles y degradantes son algunos de los recursos que la policía está utilizando durante la cuarentena en Paraguay, se viralizaron videos donde los intervinientes del grupo motorizado Lince de la Policía Nacional aplicaban distintos métodos de castigo sobre personas jóvenes, ante la gravedad de los hechos el Ministro del Interior dijo que hay que tomarlo con humor y felicitó a los intervinientes[4], pasando por alto que el actuar policial se encuentra fuera de lo establecido por la legislación paraguaya.

En busca  del reconocimiento de la autoridad policial, los abusos policiales se extenderán por el territorio nacional, deben existir varios casos que no son denunciados ni informados, la poblaciones más expuestas parecieran son los sectores empobrecidos, entre estos las personas jóvenes y entre estos nuevamente las mujeres como víctimas de la violencia clasista y sexual que se está desatando, el 26 de marzo se hizo pública una denuncia sobre el abuso sexual de un jefe policial a una adolescente de 17 años, el uniformado a punta de pistola habría sometido a la mujer.

Hoy se necesitan de gobiernos que protejan, no que repriman, el virus no es un enemigo, no estamos en guerra, esa es una falacia más por parte de las autoridades.

En nombre de la seguridad se está expandiendo un estado policiaco, que viola los derechos humanos y que pretende naturalizar la violencia, el uso y abuso del poder, estigmatizar y criminalizar -aún más- a los sectores empobrecidos, re establecer un orden en el que se permita el control absoluto de la sociedad, la persecución, y la política de mano dura para castigar los que en un contexto u otro representen esa “bacteria social” a la que se debe erradicar; Preparando el escenario para un futuro inmediato en el que por las políticas que se están aplicando, la crisis social y económica para la mayoría de la población, serán más graves y peligrosas que la pandemia misma.

 

[1]          Entrevista a Paul Virilio, 26-03-2005 http://www.pvp.org.uy/virilio.htm

[2]          Raúl Zibechi, la militarización de la crisis, 16-03-2020 http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/03/16/covid-19-la-militarizacion-de-las-crisis/

 

[3]          Declaraciones de Ministro del Interior “que se vayan a la puta” 20-03-2020

            https://www.youtube.com/watch?v=bnC80ZpjyC4

[4]             Diario Abc color, 24-03-2020

            https://www.abc.com.py/nacionales/2020/03/24/los-linces-ganan-popularidad-humillando-a-irresponsables-que-violan-la-cuarentena/

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