Crónica de los irreductibles, una crítica a “Apenas el Sol”

Por Raquel Rojas*

Quienes saben que yo trabajé hace una década el tema ayoreo, con «Mujeres que robaron el fuego » y «Las recolectoras » desde una investigación guiada por Clacso, me preguntan mi opinión acerca de «Apenas el sol» y les escribí esto:

El sentido de la subjetividad de un personaje mediador con el mundo de los «congnone» no es la dura resistencia del pueblo ayoreo. Los moros o ayoreos fueron y son un pueblo fuerte, guerreros de la sobrevivencia.  Los antiguos “moros » del Chaco fueron los únicos irreductibles que tuvieron en vilo al ejército de Stroessner cuando el inicio de la conquista del Chaco. A quien estudió y generó un lenguaje simbólico sobre aspectos de la riquísima historia de este pueblo, en teatro y literatura, sentimos reducida la visión de la cultura silvícola, Totobiegoosode y Gadaigoosode, en historias mediadas por la visión cuasi subjetiva del personaje de Mateo en entrevista y autobiografía. A la historia le faltó la base cultural, lucha y resistencia y proyecto de realidad del pueblo ayoreo; que lo tiene y no es solo la «nostalgia del monte» (este es un síntoma) y estrategias de la nueva convivencia que están construyendo, desde luego entre ellas las iniciativas: Amotocodie; Gente, Agua y Tierra (GAT) y otros.

Nos faltó el rico sistema mítico y sistema de relaciones humanas y culturales y su justificación. La grabación no es, para el registro de la memoria (versión de la película) sino para la comunicación de pueblos lejanos. Antes lo hacían con los gritos, hoy la cultura se apropió del cassette y el celular de una manera muy dinámica.

Es un placer por supuesto ver la muy buena fotografía del Chaco y su aridez, fruto del trabajo de un equipo de primer nivel.

No obstante creo que se perdió la oportunidad de ofrecer a la gran pantalla la rica cultura silvícola ayoreo como identidades en transición.  Y Mateo es un lindo personaje desde su visión, y aún con el diálogo literario incluido, tiene verosimilitud pero a su visión de personaje testimonial le faltó mucho, mucho.

Felicidades, es muy buena película de autora,   «no documental » por lo que al espectador le quedarían muchas informaciones o preguntas sin respuesta. Y el conocimiento riquísimo de los totobiegoosode, que ayudaría a la valoración y comprensión épica de la cultura que en este caso se ofrece al espectador en una linda visión emica del relator sustentado por la creadora,

Los ayoreos son todo esto y mucho, inmensamente más.

*Autora de «Mujeres que robaron el fuego» que puso en escena con el GAT y obtuvo el Premio Arturo Alsina por mejor obra y también el de mejor actuación que fue para Graciela Sánchez Pastor en el año 2003. Además ganó con Helio Vera el Premio V Centenario de la Embajada de España y la Investigación se publicó con Servilibro como «Mujeres Ahorro » y en una Compilación en Buenos Aires editada por Clacso 1999.

 

Comentarios

.
Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.

.