Cosa del imperio o Cosa Nostra: o porqué el tsunami que tumba a políticos viene con un “premio mayor”

Por Ramón Duarte

“Hugo Velázquez ejerce el poder en silencio. Va a conspirar. Tiene equipo político, económico y vínculos directos con el narcotráfico, la mafia, ese es el cuervo que creó Marito», escribió Paraguayo Cubas en su cuenta de Twitter.

«Loco peligroso que dice la verdad», para unos.  «Loco al que hay que sacar de circulación», para otros.

Tuvo razón con el exfiscal Javier Díaz Verón. También con González Daher; denunció al clan Zacarías, sobre quien también está a punto de tener razón; llamó borracho y corrupto al exministro de la Corte Bajack. Conoce muy bien a Horacio Cartes (de quien dijo que es el narco mayor del país), a Castiglioni, a Zacarías Irún, y conoce más que bien al actual vicepresidente de la República.

En la historia reciente de la «infamia», Velázquez puede ocupar el podio. En los días calientes del intento inconstitucional de reforma para la reelección, estuvo primero a favor del cartismo. Pero en el día D, cuando las posiciones definen «acá los unos y allá los otros», no dudó en pasarse al bando colorado disidente y de la oposición.

El cartismo acusó la traición de Velázquez. El decurso del tiempo demostró que acusaron el golpe, pero declinaron gritarlo a viva voz, incluso declinaron hacer mención  al traidor.

En la otra vereda, el premio a Velázquez llegó al momento de definición de chapas para la interna presidencial colorada. Abdo Benitez lo eligió como su candidato a la vicepresidencia. Tras ganar la interna, el abdismo se impuso en las generales, con el menor índice de diferencia dado desde el advenimiento de la democracia, en el 89. Pero victoria al fin.

La asunción de Abdo también tuvo arista novedosa. Por primera vez el abrazo republicano no fue del todo «sincero». Hoy, a dos meses de gobierno, Abdo, por un lado, y el cartismo, por el otro, conviven en un escenario de guerra total.

Cartes y su «ejército» de medios de comunicación (adquiridos como quien va a comprar verduras al mercado) lanzaron toda su artillería contra todo lo que sea o huela a abdismo. El presidente, los ministros, viceministros, altos funcionarios de entes, funcionarios de medio pelo, de bajo pelo, todo lo que sea oficialismo debe recibir «disparos», parecería haber sido la orden de arriba en los medios cartistas. A todos, menos al vicepresidente Hugo Velázquez, el último gran «traidor» del cartismo.

El análisis de contenido de los medios del grupo Cartes, en efecto, no acredita un solo «disparo» contra Velázquez.

El «curriculum» de éste, precisamente, no es inmaculado. De los tiempos en que fue fiscal en Ciudad del Este, le atribuyen dictámenes muy favorables a narcos, contrabandistas, y lo peor: a favor de terroristas árabes que operan en la Triple Frontera (lavando dinero, conectando con tráfico de armas) y un largo etcétera de tinte delincuencial).

De todos los nuevos oficialistas (abdistas) Hugo Velázquez tendría que ser el principal objetivo de ataque; sin embargo no lo es en los medios de la nueva disidencia colorada, el cartismo. Simple análisis de texto, simple búsqueda de números de materiales que podrían haberse direccionado contra el número dos del Ejecutivo. No existe un solo ataque.

Carlos Amarilla, primero asesor presidencial de Abdo, ahora consejero de Itaipú, había tirado la primera piedra. Dijo que Cartes y todo su grupo están insertos en una conspiración para tumbar a Marito. Se sumó después a eso Juan Ernesto Villamayor, ministro del Interior. Finalmente el propio Presidente de la República expresó que tal conspiración del cartismo sí existe, y que está en marcha.

“Hugo Velázquez ejerce el poder en silencio. Va a conspirar. Tiene equipo político, económico y vínculos directos con el narcotráfico, la mafia, ese es el cuervo que creó Marito», resuena de nuevo el eco de Payo Cubas, no precisamente amado o admirado por el cartismo, tampoco por los nuevos oficialistas.

Entonces todo parece cuadrar. La guerra es: Abdo Benitez y su bastón de mando, esgrimido como un garrote contra su única oposición real hasta ahora: HC. Este con su ejército de medios, y de dinero, y de adherentes alineados a esto último, dispuesto a esperar una gran cáscara de banana que pise Marito (ya pisó varias pequeñas) para deslizarlo a la cuneta y ungir al (ex) traidor, a la sazón la figura a la que ningún medio de Cartes hasta ahora «osó» atacar.

En busca de la paz perdida

A las 18 horas del  4 de octubre, en la presidencia de la Junta de Gobierno de la ANR, se reunieron Pedro Alliana, presidente colorado, y Mario Abdo Benitez, presidente de la República.  Lo hicieron a pedido de Alliana, lo cual no hace falta decir que en realidad, fue a pedido de Cartes.

«Se acordó buscar la paz partidaria y tratar de bajar los decibeles», explicó Alliana a los medios de prensa. Además – agregó- se acordó una reunión entre el Presidente de la República y Horacio Cartes, cuando el mandatario retorne de Taiwán.

La paz partidaria podría estar cerca. No hace falta mucha imaginación para desgranar qué pedirán los unos y los otros. Los unos: alinear al partido a la directiva del gobierno, poner todos los medios a disposición del Ejecutivo, convertir a la ANR en un bloque unificado para lo que se viene, las municipales en el 2020 y la permanencia en el poder en el 2023.  Los otros: fin de la «persecusión» judicial, ¿azuzada por el abdismo?, stand by de la oleada de pesquisas fiscales a los «amigos»,  continuidad del status quo de los negocios de las partes.

¿Pero tiene realmente Abdo Benitez el poder de congelar la ola investigativa del Ministerio Público a los poderosos de la política criolla?

Ya cayeron el exfiscal Díaz Verón, el otrora poderoso senador González Daher, los diputados Ulises Quintana y José María Ibañez; mientras, el clan Zacarías está al borde del nocaut.

¿Tiene vida propia el Ministerio Público para emprender la anhelada limpieza a fondo?

Sandra Quiñonez, la fiscal General, ¿acciona con la venia de Marito o de la embajada estadounidense? Si fuera lo primero, la paz republicana que pudiera surgir con la reunión  Abdo – HC, tendría que frenar y congelar las investigaciones. Si  fuera lo segundo, el tsunami alcanzará necesariamente a Cartes, considerado el patrón mayor de los grandes  negocios fronterizos, de los no fronterizos e incluso de los internacionales.

EE.UU tiene mucho interés en cortar de cuajo el lavado de dinero sucio y terroristas en la Triple Frontera. Está demás apuntar que el imperio no opera por simple bondad, ni afán de afianzar su imagen de ejemplo de la democracia. Con el racista, autoritario y desequilibrado mental de Donald Trump no podría aspirar hoy día a eso. Es lisa y llanamente puro interés de seguridad interna y de su patio trasero.

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