Claro que podemos

Las cuestiones actitudinales son muy importantes en la vida de todo ser vivo, no solo del ser humano. Pero esas cuestiones actitudinales dependen de la realidad material de las personas y de los demás seres vivos.
Decir «hoy es mi día, ajá, puedo con el mundo» es una interesante forma de darse ánimos para no sucumbir ese día, pero si todos los días debés darte ánimo para no sucumbir deberías pensar seriamente en que lo que te pasa a vos le pasa a millones y que sería importante pensar entre muchos cómo decir «ajá, podemos».
Y si podemos apagar incendios, hacer ollas populares, hacer la rifa para los enfermos, la caja de recolección de billetes y monedas para bomberos, es muy importante entender que ahí, cuando nos juntamos, podemos.
Pero, oh casualidad, por qué no podemos derrumbar gobiernos y hacernos cargo de lo que cuestionamos.
¿Recuperar para dar vida, por ejemplo, a las tierras que fueron completamente deforestadas?
Es importante pensarse otra vez como partícula del átomo o miembro de clanes y cuestionar el poder desde su integralidad y desde nuestros miedos.
Y escucharnos, claro, escucharnos. Les juro que escucharnos hoy, en tiempos del tú puedes, tú debes, tú, tú, tututú, emprendedor, tú cuentapropista, tú, sabelotodo, es un acto revolucionario.
Y siempre podremos, pero cuando ese podemos atenta realmente contra los intereses del poder, no debés esperar que te aplaudan por televisión ni que te conviertan en héroe de la desgracia que se repetirá eternamente. No, solo quedará de vos la suprema idea de que el otro, igual que vos, que respira el mismo aire congestionado y come las mismas chatarras que vos, es tu mejor expresión. Y que necesitás del otro igual que vos para defender la gota de lluvia en el claro de un bosque a punto de nacer.

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