Chile, el neoliberalismo armado del siglo XXI

Como en los peores tiempos de la dictadura pinochetista el país andino se sumerge en una oscura noche de asesinatos, desapariciones y represión a la población civil por parte de los militares.

Por Miguel Ángel Méndez

No es casual que el neoliberalismo haya nacido al interior de una férrea dictadura como la de Augusto Pinochet, este sistema económico necesita; para sobrevivir e implantar sus medidas impopulares, de todo el poder sanguinario que otorgan las armas de los militares. Esto fue patente en el Chile de los años 70 y 80 del siglo pasado y es manifiesto hoy en el Chile de Sebastián Piñera del siglo XXI.

Aunque las noticias hablan que la actual crisis se inició hace dos semanas atrás cuando cientos de secundarios decidieron subir a las líneas del metro sin pagar; como forma de protesta contra el alza de los pasajes, la realidad que cuentan miles de chilenos que ahora están viviendo la actual crisis es que ésta ya se venía incubando en los salarios y jubilaciones de miseria, en el elevado costo de la educación privada, de la salud, de la vivienda, del combustible y de la luz, así como en el rápido encarecimiento del nivel de vida, en la privatización del agua y en los cobros exorbitantes por el uso de las carreteras.

Todas estas demandas sociales, sin ningún partido u organización social que las aglutine, se hicieron notar una vez que la violencia hacia los secundarios se agudizó y la policía tomaba las calles para tratar de parar a la multitud de personas que levantaba su queja en las calles de Santiago y otras ciudades del interior.

El fin de semana pasado Piñera decretó el estado de emergencia sacando a los militares a la calle, anunciando la guerra contra su pueblo y el domingo anunció que no subiría el precio del metro con el fin de desactivar las movilizaciones, sin embargo estas fueron creciendo en toda la geografía, al tiempo que se multiplicaban los abusos cometidos por los militares en las calles, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya existen 42 muertos, 12 mujeres violadas, 121 desaparecidos y miles de testimonios de tortura.

Eso sí, existe una diferencia entre el Chile de Pinochet y el de Piñera, hoy en día con los smartphone todos los ciudadanos cuentan con una cámara para eludir el cerco mediático existente respecto a los abusos de los militares, así por ejemplo han circulado por las redes sociales las imágenes de militares asesinando a personas desarmadas, arrojando a una persona de una camioneta y rematándola a tiros en el suelo, secuestrando a personas de sus hogares, incendiando ellos mismos bancos, supermercados y barricadas, con la intención de montar el escenario para culpar a la ciudadanía de los desmanes.

En la noche de ayer martes, luego del toque de queda, Piñera emitió un comunicado por los medios de comunicación hegemónicos para tratar de parar la protesta callejera, este consistió en el ofrecimiento de un aumento en las pensiones para los jubilados, aumento del sueldo mínimo hasta 350 pesos a trabajadores con jornada completa, disminución de los precios de medicamentos, creación de un mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas -lo que permitirá anular la reciente alza de 9,2%-, mayores impuestos a los sectores de mayores ingresos, reducción de las dietas de los parlamentarios y altos sueldos de la administración pública y reducción en el número de los parlamentarios, entre otras medidas.

Después del anunció la noche envuelve a Santiago en una incertidumbre, los militares a punta de fusil dominan las calles pero no así los hogares que hacen oír un constante cacerolazo, en la mañana la calle a través de las multitudes dará su opinión al comunicado presidencial.

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