Cartismo empantanado a las puertas de un nuevo golpe parlamentario

El proyecto neoliberal bautizado como el “nuevo rumbo” está sufriendo un duro golpe en la cámara de senadores, que modificó el artículo 52 de la ley de Alianza Pública Privada (APP), que otorgaba plenos poderes a Horacio Cartes. La APP permitía al presidente hacer contrataciones millonarias a través de decretos, una práctica común durante la dictadura de Stroessner, quien gobernó el país por más de tres décadas con el apoyo del partido colorado, el mismo que colocó a Cartes en el poder.

Con la modificación de la ley todas las concesiones de grandes obras públicas deberán pasar necesariamente por el congreso, resquebrajando así el poder del presidente, poniendo freno a la sostenida avalancha neoliberal que hasta ahora parecía incontenible. El golpe sufrido por Cartes es doblemente amargo no por los cambios introducidos en la ley, sino porque fueron los mismos senadores de su partido los que votaron mayoritariamente en contra de sus inocultables pretensiones de erigirse en un gran califa neoliberal.

Las razones del rompimiento

Cartes, representante de una burguesía fraudulenta, constituida por financistas, narcotraficantes y agroexportadores, se alió con el duro conservadurismo colorado para ganar las elecciones en el 2013. Esta alianza más parecida a un pacto entre mafias que un acuerdo programático se rompió porque una vez en el poder Cartes fue privilegiando más a su entorno, y entregando solo migajas al aliado que le posibilitó el triunfo. Su grupo está acaparando los grandes negociados y el reparto no es tan equitativo. Así, el incestuoso maridaje entre el prebendarismo colorado y el neoliberalismo modernizante enfrenta su primera crisis de insospechadas consecuencias.

El multimillonario presidente, que billetera en mano instrumentó al congreso para orquestar el golpe parlamentario contra Fernando Lugo en el 2012, y ganar las elecciones posteriormente, hoy está probando su propia medicina, y de la más tóxica.

Suenan los tambores del golpe de Estado

El partido colorado llega a sus internas para elegir candidatos a intendentes y autoridades partidarias el 26 de julio próximo bajo el fuego cruzado de los dos grupos en pugna. El neoliberalismo quiere convertir al Estado en una empresa dirigida por tecnócratas al servicio de las multinacionales. La oligarquía busca recuperar el Estado clientelar fundado por la dictadura stronista para seguir alimentando a las bases coloradas que empiezan a sufrir los embates empobrecedores del neoliberalismo, y sienten nostalgias por el efímero gobierno luguista, que por lo menos les garantizo el acceso a los servicios de salud y la educación.

Las internas se presentan violentas, y lo más probable es que se imponga el sector liderado por el todopoderoso presidente, que maneja el aparato estatal y tiene el apoyo de los poderes fácticos del agronegocio, las finanzas y el tráfico de drogas. Las internas están sellando definitivamente la división entre ambos sectores. La oligarquía colorada que actuó de palanca para el acceso del neoliberalismo al poder se está convirtiendo en el principal obstáculo para su consolidación. Las nupcias entre neoliberalismo y coloradismo están terminando en un estrepitoso divorcio. Hoy los colorados disidentes ya están hablando sobre la reedición de un nuevo golpe parlamentario, y si la versión proviene de este sector siempre es confiable.

Hace unos días Mario Abdo Benítez, candidato anticartista para la presidencia de la ANR, fue elegido presidente del congreso por los mismos senadores que votaron a favor de la modificación de la APP, colocándose en la línea de sucesión presidencial. El mensaje es claro: con un golpe parlamentario Mario Abdo puede convertirse en presidente de la república, y la soberbia cartista puede terminar de forma catastrófica. Cartes, que aparentemente estuvo involucrado en la destitución de Lugo sabe mejor que nadie que otro golpe parlamentario siempre es posible. Sabe también que si los colorados lo ubicaron en el poder, que éstos lo vuelvan a sacar va a ser una tarea sin contratiempos y relativamente fácil.

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