«Basta de algunos privilegios»

Por Javier Alvarenga

A finales del mes de marzo, medios de comunicación, periodistas estrellas y algunos referentes políticos lanzaban una pomposa campaña, llamada «Basta de privilegios», dicha campaña tenía como eje principal, la reducción del gasto público, primeramente, con recortes a los altos salarios y más adelante con la reducción de trabajadores del estado.

Para el cometido, se desempolvo el proyecto de ley del senador Godoy, un proyecto ya planteado hace meses que había pasado por el senado sin pena ni gloria, sin embargo, la coyuntura y la presión ejercida desde los medios de comunicación y redes sociales, hizo que los parlamentarios se empujaran entre sí, para ver quién presentaba primero un proyecto de supuesta austeridad, atendiendo el inevitable default en el que estaría el estado paraguayo en unos meses más, debido al párate del aparato productivo por la cuarentena obligatoria.

En medio de aquel acalorado debate sobre privilegios, se hicieron escuchar algunas voces, haciendo notar primeramente que los «privilegios», no se encontraban solamente en los vergonzosos salarios de las binacionales o los acomodados políticos, también en el casi nulo aporte al fisco de sectores como el tabaco y la soja, que ganan ponchadas de dinero por año, del cual el fisco recibo un aporte íntimo.

Cómo era de esperarse, la propuesta de que estos sectores tributen más, fue rechazada, así como otras propuestas (la tasa Covid); para ser francos, no sólo fueron rechazadas, siquiera fueron debatidas con seriedad, con la excusa de que » no es momento de hablar de impuestos ahora», debido a la situación especial de párate de la economía, parate que no afecto a todos, por ejemplo los supermercados y farmacéuticas, lucraron como nunca, así también varios famosos grupos licitadores del estado, afines al partido de gobierno.

Se dispersó el humo

Finalmente, el llamado «proyecto Godoy, fue aprobado en el senado», siendo esto festejado por algunos sectores, sin embargo una vez socializado el proyecto aprobado, se pudo vislumbrar una movida ajedrecística de algunos senadores; incluyeron en el proyecto de ahorro de gastos del estado, la publicidad que el estado paga a los medios de comunicación, por sobre todo a los grandes medios.

Dicha movida fue un golpe letal al proyecto, al día siguiente, los medios y sus estrellas dejaron de insistir con el proyecto, así también sus voceros políticos, todos con un silencio atroz. El proyecto pasó a diputados, donde se encuentra hace más de un mes enterrado.

Conociendo nuestra fauna política, lo más probable es que diputados debata el proyecto y apruebe uno totalmente deformado, donde no se toquen privilegios de los poderosos, ni políticos poderosos ni dueños de medios, sólo algunas que otras maquilladas reformas, que perjudicaran sólo a los eslabones más débiles del estado.

Ese «monstruo» llamado estado, que quieren pintar los medios de comunicación día a día, es un monstruo del que no sólo se beneficia la clientela política de los partidos tradicionales, también se enriquecen mediante el, nefastos empresarios y sectores oligárquicos, es el mismo estado ineficiente que creo el Stronismo con el sector empresarial y que hoy ellos dicen querer cambiar.

No es bueno creer en cantos de sirenas, mientras los privilegiados sean los encargos de «recortar privilegios», no habrá reformas reales, que beneficien a las grandes mayorías.

 

 

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