Antropología de la muerte y coronavirus: Morir desde lo vital

«La muerte es demasiado exacta; todas las razones se encuentran de su lado. Misteriosa para nuestros instintos, se dibuja, ante nuestra reflexión, límpida, sin prestigios».

                      Emil Cioran, Breviario de podredumbre

Por Conversaciones Antropológicas*

Un noticiero en Asunción. El periodista muestra una infografía. Paso 1, paso 2, paso 3, dice. Explica con solvencia y claridad los protocolos de velatorios y sepelios, es objetivo, técnico y práctico, más algo falta, algo de lo humano. Interpelan estas inercias crueles que ordenan entierros prácticamente inmediatos.

Antropología de la muerte

“El estudio de la muerte siempre ha estado ligado a la antropología desde sus inicios” nos precisa Duche (2012).

Hay culturas donde la muerte es producción y sostén: En México, se adopta el culto a la santísima muerte atribuyéndole cualidades mágicas, como la de conceder

‘milagros’ (Pérez, Solís: 2000).

Dentro del mundo budista Mar López, de la fundación española y budista “Vivir un Buen Morir trabajan para “un buen morir”, en tanto experiencia tranquila y positiva (Martínez, 2017).

En nuestra cultura dominante, la sensación de pérdida suele ser abrumadora, nos atraviesa una cultura eminentemente doliente del morir. Las ritualidades de velatorio, sepultura y novenario por ejemplo sostienen son muy valoradas en su acompañar los dolores; “la gente no se olvida de quienes estuvieron en el velatorio”, decía una entrevistada.

La investigadora sociocultural Giovanna Guggiari señala que lo importante del momento del velatorio es el encuentro donde se tejen las memorias y los relatos de la persona ausente, se reacomodan los vínculos, se cuentan casos, se ríe y se llora juntos, recordando y reconstruyendo la historia del personaje que abandona el cuento colectivo.

Necropedagogía

Entre los emergentes biosanitarios por la pandemia, es un tema crítico como proceder con los cuerpos de las personas fallecidas por coronavirus.

Causó estremecimiento masivo la difusión por prensa de las bolsas mortuorias y el horno neocrematorio de la SENAD, una pedagogía de la amenaza.

“La gente solo entiende con miedo” esta creencia muy difundida pareciera relacionarse con lo que hablábamos de la generación de subjetividades basura: personas que sus derechos no importan porque ellas no importan, y por ende asimilan que ellas no son importantes siquiera para sí mismas y no reconocen la importancia de cuidarse; finalmente, desde este lugar menos aún pueden reconocer la importancia de cuidar a otrxs (Barúa, 2020).

Terrorismo de estado: Lo brutal de un estado deasfectivizado

Una de las prácticas generadas durante terrorismo de estado en las décadas del 60 y 70 fue la desaparición forzada de personas. Aquí se impuso la banalización de la muerte desde una lógica estatal: Ya no solo la vida era despreciada, también la muerte.

Cadáveres y capitalismo

Ya son décadas que las prácticas fúnebres se han empresarializado, con más o menos glamour. El negocio de los cadáveresse ha mercantilizado, aplicando procedimientos seriales, creando ambientes tipo shopping center donde todo está resuelto en tiempo y forma.

De la guerra contra el virus a las lógicas solidarias: Morir desde lo vital

En este tiempo pandemizado, ¿Cómo reconocemos nuestros miedos para que, estar atentxs, no signifique la expulsión de lo sensible?

El psicólogo Martín Negrete(2020) postula que el abordaje de la cuestión está centrado en el control social tanto desde lo estatal como desde lo extra estatal; esto se muestra en la abundancia de las metáforas bélicas (“la batalla contra el virus… lucha contra la epidemia… la primera línea de combate… enemigo invisible… esta guerra la ganamos juntos…”) y la connotación de “peligro/amenaza” a las personas con coronavirus. Propone construir más en la lógica de la solidaridad poniéndola en el centro de todo.

Está en la línea de lo que Galeano y Schvartzman (2020) listan -las ollas populares, las chipas solidarias, las redes de solidaridad y otras iniciativas creativas- podemos aprovechar como sociedad a abrir nuestras cerrazones a la muerte, generando conversaciones en múltiples espacios sobre la muerte.

Probablemente así tengamos más capacidad de promover cuidado y responsabilización que el chake de las miles de bolsas mortuorias.

*Agustín Barúa Caffarena, Giovanna Guggiari, Wilma Mancuello, Pablo Garozzo, Luis Vera, antropólogos.

Bibliografía

. Barúa, A. La basurización de la gente: Dengue, colonialidad y desigualdad. Nodal. Publicado el 3 de febrero del 2020 en https://www.nodal.am/2020/02/la-basurizacion-de-los-paraguayos-dengue-colonialidad-y-desigualdad-por-agustin-barua-caffarena/?fbclid=IwAR1_KtnJvicoZJF8LjMIk5-

. Duche, A. (2012). La antropología de la muerte: Autores, enfoques y períodos. Sociedad y Religión: Sociología, Antropología e Historia de la Religión en el Cono Sur, 22(37), 206-215.

. Galeano, A., Schvartzman, G. Hacia una revolución de los cuidados. E’a Periódico de análisis. Publicado el 16 abril del 2020 en http://ea.com.py/hacia-una-revolucion-de-los-cuidados/

. Martínez de Villa de las Heras, P. (2017). Muerte y budismo en España: orígenes y puesta en marcha del protocolo funerario budista. Bandue: revista de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, (10), 119-146.

. Negrete, M. Estigma y discriminación en el contexto de la pandemia por el COVID. Lo que la pandemia del VIH y SIDA nos han enseñado  en los últimos 40 años. Fundación Vencer. Publicado el 16 de abril del https://www.youtube.com/watch?v=5AeezIgVMfQ&feature=youtu.be

. Pérez, M. A. G., & Solís, J. A. D. (2000). Ritos y mitos de la muerte en México y otras culturas. Grupo Editorial Tomo.

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