ANR. Una historia de superación

Por Mariano Montero

La ANR viene evolucionando silenciosamente en la práctica de la persecución a las niñas, y pareciera que tienen una obsesión con las de 11 y 12 años:

1 – El 17 de octubre de 1949, bajo la dictadura colorada de Federico Chaves, se detuvo a una peligrosa niña de 12 años, llamada Martina González, por participar en el acompañamiento del féretro del cuerpo del estudiante comunista Mariano Roque Alonso, asesinado por las fuerzas policiales. De acuerdo al texto redactado por la policía, los manifestantes “profirieron gritos hostiles contra el Superior Gobierno de la Nación, la Policía y sus colaboradores, agregando que fue asesinado (Mariano Roque Alonso) en la División de Investigaciones”. Martina fue recluida en la cárcel del Buen Pastor.

2 – El 11 de marzo de 1980, bajo la dictadura colorada de Alfredo Stroessner, se detuvo a otra peligrosa niña de 12 años. Su nombre: Apolonia Flores. ¿Su delito?, “Asalto a mano armada, robo, homicidio frustrado, herida, usurpación de identidad y tenencia ilegal de armas de fuego”. La tuvieron que enviar al Policlínico Policial porque el mismo ejército la había baleado. ¿Luego de sanar sus heridas la dejaron en libertad? No. Fue a parar al mismo destino que Martina González 31 años atrás, al Buen Pastor. Su foto de prontuario se convirtió en un ícono que simboliza la crueldad del stronismo.

3 – El 2 de septiembre de 2020, bajo la presidencia colorada de un continuador genético e ideológico de la dictadura stronista, Mario Abdo Benítez, dos niñas, Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba, esta vez de 11 años, fueron asesinadas por las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) encargadas de combatir el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). “Hemos tenido un operativo exitoso en contra del EPP. Luego de un enfrentamiento, dos integrantes de este grupo armado han sido abatidos”, dijo el presidente Abdo, quien posó armado junto al resto de los militares a cargo del operativo. El ejército quemó las ropas de las niñas “abatidas” con la excusa de un inexistente protocolo de salud por la pandemia de COVID-19, eliminando de esta forma pruebas cruciales. Al día de hoy el gobierno colorado se niega a que el Equipo Argentino de Antropología Forense pueda viajar al Paraguay para realizarle a los cuerpos una autopsia libre de cualquier sospecha. Una prima de ellas, Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, conocida como “Lichita”, de 14 años en ese momento, “desapareció” el 30 de noviembre, y el gobierno paraguayo no se preocupa demasiado por buscarla.

En 1949 las encerraban en el Buen Pastor; en 1980, las baleaban sin llegar a matarlas y abusaban sexualmente de ellas (caso Julia Ozorio y muchas más); y hace un año llegaron al punto culmine de la perfección: las asesinaron, lo anunciaron orgullosos, las enterraron sin autopsia y eliminaron los elementos incriminatorios. Una historia de superación.

Que a nadie le extrañe que dentro de unos años, si el pueblo paraguayo sigue sin preocuparse por esto y permite que sigan en el poder, se decidan y organicen un espectáculo público de desmembramientos de cuerpos de nenas de 11 o 12 años (¿por qué no de 10 o 9?)

No sabemos si se podía dormir con las puertas y ventanas abiertas, como dicen los nostálgicos de la dictadura, pero lo que sí sabemos es que era (y sigue siendo) peligroso ser una nena de 12 años en el Paraguay de la ANR…

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