ANR, el segundo colapso

Durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, luego de un desmadre de gobierno de Luis González Macchi en el que incluso estuvo en duda el pago de las jubilaciones y de salarios públicos, estalló el éxodo de compatriotas a España.
En pocos años, de dos mil paraguayos residentes se pasaba a 100.000 personas. Esa migración, junto con la de Buenos Aires y Estados Unidos, llegó a ubicar las remesas (dinero que se envía de afuera) en primer lugar de ingresos del país, superando a la exportación de ganados, granos, curtiembres y todas las materias primas que se van de acá sin valor agregado alguno.
Llegaba en ese tiempo a colapasar el modelo de gestión stronista: clientelar y prebendario. Ante el colapso apareció un gran movimiento de contestación ( se tomó como razón el intento de Nicanor Duarte Frutos de concentrar todo poder en él) liderado por Fernando Lugo. Pronto este señor se ubicó como cabeza de una alianza de los más vario pinto. En las elecciones del 2008 el Partido Colorado salía del gobierno central con una derrota de 10 puntos. Al quedar sin el manejo de la administración central, en el Partido Colorado rápidamente se impuso la candidatura de un tipo que tenía el dinero suficiente que antes conseguían directamente del presupuesto del Estado: Horacio Cartes. De la mano de Juan Carlos Galaverna se arbitraron convenciones y cambios estatutarios para habilitar a una persona que recientemente se afiliaba.
Como el frente gubernista tenía las de ganar las elecciones del 2013, provocaron la masacre de Curuguaty y el golpe parlamentario de junio del 2012. Y por si todo eso no cerrara completamente la historia, un buen día Lino Oviedo, que había dicho que su gente no iba a votar «ni ka’ure» (esta frase lo escuché de él en una charla privada con sus allegados) apareció hecho, literalmente, trizas. El golpe, de carácter traficante y trasnacional, se acordó sobre la base de la liberación total de ríos y haciendas para el tráfico, la liberación completa de las semillas transgénicas y la contratación con los bancos de Nueva York de las «soberanas deudas».
En este período post golpe el grupo Cartes compró los multimedios del ex presidente Juan Carlos Wasmosy, los multimedios del antiguo zar de los cigarrillos, Osvaldo Domínguez Dibb y luego avanzó en otras líneas de medios y de negocios.
En las elecciones presidenciales del 2018, el candidato del Partido Mario Abdo Benítez, aun con encuestas amañadas que le daban hasta 17 por ciento, aun con bocas de urna que ese día le daban entre 8 a 10 por ciento, apenas pudo ganar al candidato de la Alianza Ganar, Efraín Alegre
En esas elecciones hubo 40 por ciento de abstención y 10 por ciento de votos nulos y blancos.
Al principio, la pandemia le granjeó una inusitada popularidad al gobierno de Mario Abdo, una popularidad que no tenía, con esa historia de que éramos el primer país que hacía todo lo que hacían en Europa, donde la gente moría como ahora recién morimos, akacharrata.
Luego, ya sabéis, todo este manejo ruin, prebendario y corrupto, volvió a poner en su justo lugar a un partido que ya no puede apearse de su interés principal: agrandar las ganancias de los grupos de poder a cómo dé lugar, ya sea deforestando completamente el noreste, el sur y el centro del país, ya sea liberando completamente los ríos para que de acá vayan las drogas entre la tierna carnecita, el carbón o la soja o ya sea ubicando a sus empresas contratistas en primer lugar de las obras públicas o de la adquisición de medicamentos.
Luego de un meteórico enriquecimiento de la burguesía local, en relación con las trasnacionales, volvemos a un sentir muy parecido, aunque el escenario de la desgracia es mortal, al que habíamos llegado en los albores del 2008: desahucio.
En este escenario aparece con fuerza la consigna ANR Nunca Más. Los jóvenes nos devolvieron la esperanza, una que se fraguó en las llamas que vimos por televisión en Colorado Róga.
El escenario está abierto. Pero por razones que para este apurado artículo no corresponde, las elecciones municipales próximas no serán, lamento decirlo, un plebiscito.
Las generales del 2023 serán otra historia.

Comentarios

.
Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.

.