A 32 años de la caída de la dictadura,¿Hay algo que festejar?

Por Coco Arce
Me dijeron que hoy, en el trigésimo segundo aniversario de la caída de la dictadura, no había nada que festejar “porque el sistema en sí no varió demasiado”. Yo creo que sí, debemos festejar.
El Partido Colorado fue uno de los soportes (el soporte civil) de la dictadura. El otro soporte fue las Fuerzas Armadas. Durante esa dictadura de la trilogía Stroessner-ANR-FF. AA., hubo persecuciones, apresamientos masivos, torturas masivas, desapariciones y muertes de opositores. No había ninguna posibilidad de expresar las ideas y menos aún, ideas de izquierda. Y cuando digo “expresar las ideas” me refiero a expresarlas en los periódicos, en las radios o simplemente, en los bares. Públicamente no se podía hablar de política pues indefectiblemente había cerca un pyrague.
No había manifestaciones de protesta, y cuando se producía alguna, las y los participantes terminaban siendo reprimidos con violencia y crueldad y los dirigentes, inevitablemente presos. Cualquiera era tildado de «comunista » y lo llevaban al Departamento de Investigaciones, en donde era torturado, algunos con más saña y otros con menos. Algunos con picana eléctrica y pileta, otros con golpes, en los pies, en la espalda, pero todos sufrían vejámenes y humillaciones. Era un régimen de terror. El miedo era el que regía, el que orientaba las ideas y los pasos de la población, en general. Era terrorismo de Estado a diestra y siniestra.
La dictadura de la trilogía instaló la corrupción, en todas sus formas y de la manera más desembozada y caló hondo durante ese régimen y es una de las herencias que nos legó la dictadura. Instaló también el régimen de impunidad para los torturadores, los asesinos de opositores, los corruptos.
Estaba prohibido leer libros que huelan a política y ni qué decir a socialismo. Estaba prohibida la crítica. Estaba prohibido pensar. Estaba prohibida la organización ya sea de trabajadores, campesinos o populares. Había unos pocos sindicatos que eran manejados por burócratas afines al régimen dictatorial y solo para loar a Stroessner. El movimiento campesino (las Ligas Agrarias), fue duramente reprimido y exterminado, lo mismo que el movimiento estudiantil independiente.
El Poder Legislativo estaba copado por los colorados. Había algunos opositores, pero que no eran tales. El Poder Judicial era absolutamente servil y rastrero.
Esa era, a grandes rasgos, la dictadura de la trilogía Stroessner, ANR. FF.AA. Esa es la que se fue.
Hoy no tenemos un régimen dictatorial de ese tipo, aunque tampoco tenemos democracia, ni siquiera la democracia formal, la democracia burguesa. Hoy tenemos mayores libertades y más derechos reconocidos por las leyes, pero de muchos de ellos no podemos hacer uso porque la justicia nos niega esa posibilidad.
Hoy tenemos al Partido Colorado que nunca abandonó el stronismo. Stroessner sigue siendo presidente honorario. Ese partido se fue pudriendo aún más en estos 32 años y arrastra consigo a una gran parte de la sociedad paraguaya. Hoy no solo es una cueva de bandidos y delincuentes, sino de alimañas, cuervos carroñeros y chacales.
Hoy no tenemos la dictadura de la trilogía Stroessner-ANR-FF.AA., pero tenemos otra, más ideológicamente ubicada. La dictadura del empresariado, de la burguesía, la dictadura del capital.
Y digo que sí tenemos mucho que festejar porque tenemos la posibilidad de organizarnos para derrocarla. Que no podamos o no seamos capaces, es otra discusión, también muy profunda, y tiene que ver con la herencia legada por el stronismo, que hoy, su soporte civil (ANR), se esmera en desbaratar cualquier intento.
Pero tenemos que festejar esa posibilidad porque mientras ella exista, es mirar el futuro con confianza, con optimismo y con la absoluta certeza de que lo lograremos.

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