BICENTENARIO II. El regreso

¿Podrían imaginar lo que hubiera sido el programa de las conmemoraciones del Bicentenario en manos de un colorado, o en general en las de los que se hacen llamar “soberanos”? Si no pensaron en tamaña fábula, no se preocupen, Federico Franco la pensó por ustedes. Próximamente: Bicentenario Reloaded.

“Conservación, seguridad y defensa de la República con toda la vigilancia, esmero y actividad que exigen las presentes circunstancias”.

Una vez. Una y otra vez. Muchas veces: habrán escuchado la misma idea en el encendido discurso de algún diputado oviedista; pudo haber sido en las palabras de la ministra de defensa, con menor concordancia sintáctica; con especial intensidad luego del juicio político, cuando el fervor nacionalista llegó a los decibeles más insoportables. O quizás en boca de Federico Franco, con ese tono que se las da de lúcido y confiado, en alguna entrevista ofrecida (¿o solicitada?) a CNN en español. Mucho más probable es que hayan leído idéntica frase en el copete de algún editorial del diario ABC Color. Pero esta vez la cita pertenece al artículo tercero del Reglamento de Gobierno de 1813 que la bastarda presidencia de la república eligió como referencia para decretar este 2013 como “Año del Bicentenario de la proclamación del Paraguay como República”.

Así es, Federico Franco llegó él solito a la conclusión de que no bastó todo el espectacular despliegue de exaltación nacionalista, con banderas tricolores y rosetones por todos lados, e interminables desfiles escolares y militares que tuvimos que soportar a lo largo del 2011: El Flörer, al que según la Ministri “le encantan las películas de guerra”, decidió que necesitábamos un Bicentenario Part II. La revancha.

Dentro de todo, gracias a la gestión de personas idóneas que consideraron que antes que celebrar aquello cuya celebración es un despropósito, hubo momentos en el programa propuesto para la con-memoración que abrieron un espacio para reflexionar acerca de nuestra historia y de lo que implica la construcción de un nosotros. ¿Podrían imaginar lo que hubiera sido el programa de las conmemoraciones en manos de un colorado, o en general en las de los que se hacen llamar “soberanos”? Pero si no pensaron en tamaña fábula, no se preocupen, Federico Franco pensó, por ustedes, el Bicentenario Reloaded.

Ya decía Mel Gibson que nunca segundas partes son buenas cuando negó rotundamente los rumores de que estaba preparando “La Pasión de Cristo II”. Ahí tenemos el ejemplo de “The Butterfly effect II”, que fue un bodrio luego de la aceptable primera parte; o las segundas partes de los thrillers de acción que lo único que hicieron fue sepultar a las primeras como en el caso de “Bajos instintos II”, o el thriller de terror “El exorcista II”.

La fecha elegida como el momento apoteósico de las celebraciones es el 12 de octubre; ese día que para algunos constituye la fecha inaugural de los encubrimientos y el genocidio de la diferencia que supuso la conquista de América, cuyo programa, a partir de la declaración de la independencia y hasta nuestros días, el  “Paraguay independiente” insiste en completar con el desalojo de comunidades indígenas y el secuestro de la lucha campesina por la tierra.

Para que no quede duda de quiénes están por detrás de esto, el decreto subraya que  la importancia de recordar esta fecha reside en que ésta “marcó el punto inicial de la existencia del país como República, y ratificó su voluntad soberana de seguir el destino del país”. Con tono determinista, el franquismo sugiere que la cartelera del 2013 nos condena a asistir su tan ansiado festejo del retorno.

Recuerdo que la noche del 22 de junio encendimos el televisor en casa de un amigo, y en uno de los canales de aire pasaban “El regreso de los muertos vivos”, y si bien mi indignación fue tremenda, a veces me gusta pensar que esa fue la venganza poética de algún técnico que quitó de la pista de programación “Rocky IV” y puso esta película, más acorde con lo que estaba pasando entonces.

En el Refranero Multilingüe del Centro Virtual Cervantes hay una entrada para la frase proverbial “Nunca segundas partes fueron buenas”. Ahí se sugiere que esta sentencia habría sido pronunciada por el Bachiller Sansón Carrasco cuando hablaba con Sancho Panza en el Quijote. Si bien actualmente la frase se emplea para referirse al fracaso de segundas, terceras o cuartas partes de producciones cinematográficas, tradicionalmente significa que “carece de mérito continuar o presentar de otro modo con afán de mayor mérito lo que otro hizo antes”.

Posiblemente. Pero imagino que en la expectativa de algunos la espera se enciende. Tal debe ser el caso de la profética Larissa Riquelme, que el año antepasado participó entusiasmada de algunas celebraciones, y manifestó su deseo de una remake diciendo que “Ojalá el próximo Bicentenario sea mejor”.

Nunca segundas partes, Larissa. Nunca.

Fuente: vientofuerte.com

URL: http://www.vientofuerte.com/articulo.php?art=22188#.UP0-jWcT9uY


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