Belén Cantero, candidata a diputada por el P.T.: «Hoy el Parlamento es una cueva de bandidos»

La candidata en entrevista con este medio manifestó: «Si no construimos conciencia, organización y poder popular, las leyes son letra muerta.»

Belén Cantero. Tiene 25 años. Terminó de cursar la carrera de Historia en la UNA. Desde los 14 años es militante activa en el movimiento estudiantil, siendo parte del Centro de Estudiantes de su colegio (San Cristóbal) por 3 periodos; dirigente del Movimiento por la Obtención del Boleto Estudiantil (MOBE). Participó de la fundación de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES), integrando luego la Coordinación Ejecutiva. Ya en la universidad, propició con otros estudiantes la formación de organizaciones estudiantiles, como el Movimiento Socialista Universitario (MSU) y RUPTURA, y fue miembro del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía por 2 periodos.

Desde los 15 años milita en el Partido de los Trabajadores, organización de orientación marxista, leninista, trotskista, y actualmente es miembra del Comité Ejecutivo Nacional.

Formó parte de medios de comunicación alternativos como Guarará y E’a. Es activista del Sindicato de Periodistas del Paraguay.

Feminista. Integra las FRIDAS (Feministas Radicales de Izquierda de Asunción), y es parte de la Secretaría de la Mujer de la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT).

 A partir del golpe parlamentario del 22 de Junio del año pasado, ¿cómo caracterizarías lo que estamos viviendo hoy? ¿Una Dictadura? ¿Una “Dictablanda”? ¿Un “proceso” instalado? ¿Un proceso hacia dónde?

En nuestro país hubo un golpe parlamentario producto de la alianza entre sectores de la derecha más reaccionaria. En el corto tiempo el gobierno de Franco despidió injustificadamente a cientos de trabajadores estatales, liquidó proyectos como la TV Pública, y entregó maratónicamente nuestra soberanía a través de la aprobación del ingreso de semillas transgénicas, la instalación de Río Tinto Alcan, y la emisión de los “bonos soberanos”. También continuó reprimiendo, desalojando y ya cuenta con 11 presos políticos. Sin embargo y a pesar de su ilegitimidad, el gobierno de Franco logró cierta estabilidad en el poder. Esta estabilidad se debió a la fuerte alianza de la derecha, al endurecimiento del régimen en cuanto a las garantías democráticas y a la gran desarticulación, desmovilización y desmoralización de las organizaciones sociales. Finalmente, hasta las elecciones de este abril (y muy probablemente después), continuará un capítulo más de la larga historia de impunidad de los poderosos en el país; y a nosotros, el pueblo, sólo nos queda seguir luchando y así abrir nuevos horizontes.

Mirando las elecciones de Abril próximo, ¿te parece que el Tribunal Supremo de Justicia Electoral es confiable?

Lastimosamente, debemos decir antes que nada que la práctica electoral está marcada por la corrupción desde el ‘vamos’. Desde la confección del padrón (tenemos el caso del Partido Colorado que para sus internas afilió a mansalva sin autorización de la gente, falsificando documentos), hasta la compra de votos e incluso de cargos. Es una maquinaria que no tiene nada que ver con la “voluntad popular” sino que funciona para reciclar este status quo.

Nosotros no confiamos en este organismo, más allá de que cumplan con algunas formalidades, no brindan garantías para unas elecciones libres, siendo los responsables de todo el proceso electoral.

No se puede hablar de elecciones libres cuando las propuestas electorales no tienen las mismas oportunidades de visibilidad. El dinero que se pone en las campañas es un factor fundamental, determinante; pensemos en cuánto cuesta un segundo en la televisión, por ejemplo. Y es tan perverso, que las elecciones se volvieron una manera descarada de comprar y vender necesidades. El Tribunal Supremo de Justicia Electoral es una pieza clave de toda esta estructura, ya que cumpliendo ciertas formalidades técnicas lava la cara y legitima la gran farsa.

¿Pensás-soñás con la unidad de la izquierda?

Creo en una unidad sobre la base de la necesidad de cambios radicales, una unidad sustentada en un programa que proyecte el fin de este sistema económico basado en la explotación y opresión. Estoy convencida que ése programa es socialista.

Para que este proyecto pueda llevarse a cabo, más que un acuerdo de unidad electoral entre las cúpulas de los partidos de izquierda, es necesaria la reorganización del movimiento sindical, el nuevo impulso de los movimientos campesinos, el resurgimiento del movimiento estudiantil secundario y universitario; que la organización de la clase trabajadora, la juventud trabajadora, se haga carne en sindicatos democráticos y combativos, en movimientos, en grandes luchas, en la calle. Es en la unidad de ésas organizaciones de base, bajo la bandera de la independencia de clase y el socialismo con la que sueño.

Por esto creo que lo que debemos construir es la unidad en la acción de las organizaciones en la lucha cotidiana, y no perder la brújula en el proceso electoral.

¿Qué opinión te merecen los candidatos presidenciables de los otros movimientos y partidos de izquierda?

Mi opinión es sobre el planteamiento político electoral que representan, y no personal. Y en ése sentido, a pesar de algunas diferencias de tonalidades, Avanza País con Mario Ferreiro, el Frente Guazú con Carrilo y Kuñapyrenda con Lilian Soto, nacen del tronco luguista y formaron parte de ése gobierno durante cuatro años. Años en los que administraron este Estado sin romper (ni intentarlo consecuentemente) con la estructura económica injusta, y promoviendo y/o aplicando nefastas leyes como la Ley Antiterrorista que criminaliza la lucha social, la de MIPYMEs que legaliza la flexibilización laboral, la del aumento de horario para el funcionariado público sin la remuneración correspondiente. Parchando algunas cosas, cierto, con programas asistenciales y otros pequeños proyectos con enfoques interesantes, pero sin construir poder popular; sin la concepción ni práctica de ruptura con el Estado burgués. Al contrario, se  cooptaron dirigentes y vaciaron las organizaciones para llevarlas al camino burocrático, el de la nota con el sello de recibido, de la carpetita entregada, de la reunión con el “compañero” que ahora está en tal cargo, en fin, el de la confianza estéril y la no construcción de organización y lucha. Y a las organizaciones que se salían de ése camino, como algunas de pueblos originarios y campesinas, venga la represión sin tapujos, con un aparato represivo modernizado y mejor equipado por el mismo gobierno.

Para colmo, estas propuestas electorales reciclan en los primeros cargos a los principales exponentes de todo esto, e incluso algunos con fuertes críticas desde sus propias bases, con la excusa de que “tienen votos”. Esto se llama oportunismo electoral y no tiene nada que ver con la construcción del “proyecto histórico” del que tanto hablan.

¿Qué proyectos impulsarías desde una banca de diputados?

Hoy el parlamento, de conjunto y como totalidad, es una cueva de bandidos. No tiene sentido entrar y seguir las mismas reglas de juego, sino entrar para desde ahí ser portavoz de un proyecto radicalmente distinto. Por ejemplo, pelear porque los parlamentarios y todos los cargos políticos ganen lo que gana un trabajador calificado, y que puedan ser revocados en cualquier momento a través de un procedimiento democrático y no burocrático. La integración y la composición del parlamento también deben variar para expresar a los diversos sectores del pueblo trabajador de nuestro país. Son cuestiones básicas para que el pueblo tenga mayor control del poder público, y para fomentar una nueva práctica política.

Nuestro equipo de candidatos y candidatas para Asunción está compuesto por militantes y luchadores, jóvenes de organizaciones estudiantiles, barriales y de trabajadores que sorteamos cotidianamente los problemas laborales, de vivienda y de educación que la mayoría de la juventud trabajadora atraviesa.

Nuestras principales propuestas para Asunción son:

Con relación al trabajo: Derogar la Ley del primer empleo y la de MIPYMEs, que legalizan que las patronales pongan las condiciones que quieran al trabajador. Impulsar un plan de obras públicas para la generación de empleos y la promoción de cooperativas de trabajo. Y un reajuste salarial que recupere el valor adquisitivo, junto a la medida de congelamiento de los precios de los productos de la canasta familiar.

En relación a la vivienda, el déficit es de 800.000 viviendas según datos oficiales. Mucha gente vive en alquileres y está a merced de los propietarios, sin ninguna regulación que los ampare. Para la juventud, alquilar se vuelve aún más difícil, por la discriminación y los excesivos requerimientos legales. Proponemos regular el precio de los alquileres, que no sobrepase el 30 % del salario mínimo. Y un Plan de Viviendas Dignas a precios accesibles y con modalidades asociativas. Un enfoque especial hacia el 13% de la población de Asunción que vive en los bañados con propuestas y proyectos que mejoren sus condiciones de hábitat y de vida.

El transporte público es otra problemática fundamental, y creemos que el Estado debe hacerse cargo, en vez de pagar millonarios subsidios a los empresarios que además de ofrecer un servicio de tortura, violan constantemente leyes laborales, ambientales y de tránsito. Un transporte de calidad, las 24 horas, y barato, bajo control de los trabajadores. El metrobús es un proyecto que hay que impulsar en éste marco.

Una pelea frontal contra todo tipo de discriminación. Un especial hincapié en las mujeres, con la prevención y castigo a la violencia en cualquiera de sus formas. Que la orientación y la identidad sexual no sean motivos de vulneración de derechos. Terminar con la criminalización de la pobreza; promover la organización de los niños y jóvenes, en especial de los bañados, que están estigmatizados y reciben a diario la represión policial sin ninguna garantía de respeto a sus derechos, mientras tenemos como candidato a presidente a un narcotraficante.

Son algunos de nuestros ejes en lo que respecta a Capital, pero más que proponer leyes específicas, lo que creemos es que necesitamos una Asamblea Nacional Constituyente que reestructure la vida económica, política y social del país. Sin embargo, hay que tener claro que si no construimos conciencia, organización y poder popular, las leyes son letra muerta.

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