Aves de rapiña sobre la soberanía hidroeléctrica

Opinión. Ley de desregulación del sector eléctrico aprobada por Diputados destruirá al país.

 

Foto: Ande

A pocos días de terminar su mandato (el 11 de junio de 2013), un grupo de diputados decidieron aprobar un cuestionado proyecto de desregulación (en realidad privatización) del sector eléctrico, el sector económico más importante del Paraguay, sin ningún tipo de debate ni audiencia pública, sorprendiendo a toda la ciudadanía.

El proyecto de ley en cuestión es bárbaro desde todo punto de vista. Pretende, entre otras cosas, digitar vía el Congreso –Poder que está al remate, apenas por 5.000 US$ por diputado, como ocurrió en el caso del Metrobús– un ente “regulador” (desregulador sería más preciso decir), elegido en mayoría por el Poder Legislativo, que pueda autorizar a empresas privadas la exportación de la energía hidroeléctrica paraguaya, actualmente en manos exclusivas del Estado/la ANDE, un suculento negocio. También podrá otorgar concesiones de transmisión y distribución, fijar tarifas, autorizar obras de generación y hasta concesiones de aprovechamientos de recursos hidroeléctricos.

Se trata de un proyecto de ley claramente inconstitucional, en primer término, pues las concesiones pueden otorgarse tan sólo por ley y no a través del Poder Ejecutivo y menos por intermedio de un ente desregulador de inferior jerarquía. Eso no le preocupa a los legisladores que han aprobado, en general, este proyecto de ley, que es directamente para robar al sistema eléctrico nacional, en verdad para robarnos a todos los usuarios, que somos los que terminaremos pagando los sobre costos de la privatización del sistema eléctrico nacional.

El proyecto aprobado por Diputados, en segundo lugar, busca que el negocio eléctrico –incluso la exportación de hidroelectricidad– sea manejado por empresas privadas amigas de los “desreguladores”. El ente regulador entregará verdaderos monopolios naturales e indestructibles, a los que nadie podrá hacer competencia, como es el servicio eléctrico, a intereses particulares, previsiblemente transnacionales y, en menor medida, a sus furgones de cola nacionales, la entreguista oligarquía que vive en el Paraguay, pero que no duda en canjear la soberanía del país a favor de transnacionales, a cambio de su miserable negocio de comisionista y “facilitador” de negocios, como ya ha ocurrido con los casos de Río Tinto Alcan y TELEMENIA. Acotemos que Río Tinto Alcan pretende un subsidio eléctrico multimillonario (que debemos pagarlo todos nosotros los paraguayos) y Telemenia es una empresa israelí que intentó monopolizar la exportación de energía hidroeléctrica de Itaipú y que consiguió, incluso, que el Ing. Fatecha, entonces Presidente de la ANDE, le firme un acuerdo reservado para llevar a cabo sus fines (1).

En tercer lugar, el ente regulador fijará las tarifas, según el proyecto aprobado, lo que sería la puerta ancha para que estafas, como las de Río Tinto Alcan, se instalen sin mayores problemas en el país, pues el ente desregulador le fijará sin ruborizarse una tarifa subsidiada (a ser pagada por nosotros), como ha ocurrido en todos los casos de privatización, haciéndole perder al país unos 14.000 millones US$ apenas en los primeros 20 años de su operación, como se ha calculado y demostrado en una investigación ya publicada (2).

Por último, digamos que todos los procesos de privatización, como el ahora aprobado por Diputados (que sólo tienen hasta el 30 de junio para aprobarlo en particular y concretar “el negocio de su vida”, pues después la mayoría ya no fue reelecta), han fracasado en todo el mundo. Fracasó la desregulación eléctrica en California (EE.UU. de América), en Nueva Zelandia, en Brasil (que debido a ello tiene la tercera tarifa eléctrica más cara del mundo), en Argentina y en Bolivia, entre otros. Ya lo dijo el premio nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, “la obsesión por la desregulación de la economía, característica de época, abrió paso a los abusos y la mala gestión que están en la raíz de la “burbuja” de Internet y la Bolsa, y de espectaculares quiebras como las de Enron y WorldCom” (3). Hay que acotar que Enron fue la empresa energética (y eléctrica) más grande del mundo y terminó en una descomunal estafa, en países con mucha mayor tradición democrática y de regulación que el Paraguay. Una desregulación en el Paraguay, mucho más burda que la que permitió los fraudes cometidos por Enron, según aprobó Diputados, aquí terminará en forma mucho más desastrosa.

¿Qué hay detrás de la desregulación eléctrica aprobada por Diputados? Están el robo –digámoslo claramente– de nuestra energía hidroeléctrica y la codicia de las transnacionales como Telemenia y Río Tinto Alcan, así como de sus aliados locales, y también de otras transnacionales, que pretenden hacerse inmensamente ricos, empobreciendo a todo el pueblo paraguayo, que luego tendremos que pagar una energía eléctrica cara.

Hoy, el sistema eléctrico paraguayo, manejado por el Estado, le proporciona, a través de Itaipú y  Yacyretá, 750 millones US$ cada año al Presupuesto General de la Nación, lo que es (o debe ser) educación, salud, vivienda, infraestructura y servicios sociales. ¿Se quiere “matar la gallina de los huevos de oro”? Si alguien se queja que el sistema eléctrico no funciona tan bien, cabría preguntarse por qué no se deja siquiera un pequeño porcentaje de las ganancias líquidas que deja el propio sistema eléctrico para éste mismo, para la ANDE, y que el resto de la ganancia vaya al Estado. No hace falta privatizar para ampliar y mejorar el sistema eléctrico, simplemente hay que devolverle algo de lo que legítimamente le pertenece y genera.

Además, el Paraguay posee hoy la tarifa eléctrica más baja de la región SIN SUBSIDIO, lo que atrae a numerosas inversiones que, con la debida estabilidad jurídica a conquistar (sin más golpes de estado, entre otras cosas, así como sin absurdos proyectos de desregulación eléctrica, como el que comentamos), crecerá aún más. Con la desregulación inmediatamente el Paraguay perderá esta situación envidiable, de país de energía eléctrica abundante y barata.

¿Qué se logrará, finalmente, si se aprueba la desregulación –la privatización– del sector eléctrico paraguayo? Se destruirá al mismo sector eléctrico, se perderán los ingresos que hoy financian gran parte del presupuesto, subirá la tarifa eléctrica para la mayoría de los usuarios, se perderá la soberanía hidroeléctrica (que mucho se avanzó durante el Gobierno de Fernando Lugo, con el acuerdo del 25 de julio de 2009) y se facilitará el ingreso de estafadores como Río Tinto Alcan o Telemenia, que destruirán la economía nacional. Por ello, todos debemos movilizarnos para parar esta absurda privatización del sistema eléctrico nacional.

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Notas:

(1): Cuando se hizo público el acuerdo entre Fatecha/ANDE y Telemenia, el citado funcionario fue removido de su cargo por el entonces Presidente Fernando Lugo y, además, se dejó sin efecto el acuerdo con Telemenia.

(2): Ricardo Canese. La estafa de Río Tinto Alcan. Asunción: CINERGIAS y El Ombligo del Mundo, diciembre de 2012.

(3): (http://www.abc.com.py/2003-10-26/articulos/75448/el-premio-nobel-de-economia-joseph-stiglitz-desmitifica-la-decada-de-los-90.

Ricardo Canese: Parlamentario del Mercosur, ex viceministro de minas y energía y ex Coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos.

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