Aventuras y desventuras de los inicios del cine paraguayo

Sobre la llegada del cine al Paraguay y las primeras realizaciones cinematográficas.

Afiche del documental "En el infierno del Chaco".

Por Urbano Palacios.

La llegada del cine a los diversos países de Latinoamérica fue casi simultánea a las proyecciones del Caffè de Paris.

En Argentina llegó en el mes de julio de 1896; en México, en agosto del mismo año el Presidente Porfirio Díaz, toda su familia y los miembros de su gabinete asistieron impresionados al ver las imágenes en movimiento que dos enviados de Lumiere proyectaban en el Castillo de Chapultepec.

En Bolivia la llegada de la proyección fue en el 1897. En ese mismo año en Chile los habitantes de Santiago vieron la llegada del tren de Lumiere y se asustaron de tanto prodigio.

Las primeras realizaciones propiamente indígenas iniciaron después de las proyecciones, tanto en México como en Argentina. Era la magia del cine que recorría el continente y seducía a los primeros, que pasarían luego a conocerse como los pioneros del séptimo arte latinoamericano.

En el Paraguay llegó en junio de 1900 y la realización de un film documental o eso que podría ser llamado como el primer film documental propiamente paraguayo, se dio alrededor del año 1925, gracias a dos documentalistas franceses que al inicio de la década del 20 llegaron al Paraguay para hacer un documental y se encontraron en dificultades económicas tan desesperadas que acabaron vendiendo la filmadora.

Esa desaventura francesa terminó transformándose en la primera aventura paraguaya con la filmadora en mano. Nació así “Alma paraguaya” que no es otra cosa que un documental sobre la peregrinación hasta el oratorio de Caacupè, capital espiritual de los paraguayos.

Captar el alma del paraguayo que camina más de 40 km hasta Caacupé el día 7, víspera del 8 de diciembre, para rezarle a la virgen escondida detrás de una planta de yerba mate, fue la intención del primer realizador paraguayo, Guillermo Quell. Él, con la cámara, quiso captar no solo la imagen sino el alma entera que podría reflejarse limpia en las imágenes, como hasta entonces no había sido aprehendida por arte alguno. Así se da el inicio del cine paraguayo como revelación del alma nacional.

Otras filmaciones de los pioneros fueron los desastres naturales como el tornado que se dio en la ciudad de Encarnación el día 20 de septiembre de 1926; la ceremonia fúnebre del Presidente Eligio Ayala en octubre de 1930; la llegada del cañonero de Humaitá en el puerto de Asunción en mayo de 1931, cuando los paraguayos ya se preparaban para defenderse de la guerra con Bolivia.

Después de 50 años del final de la última guerra, comenzó otra vez la pesadilla de la preparación para la guerra viniente y esa vez se la eternizó con la filmadora que conseguía aprehenderla con sus tensiones y movimientos.

La filmadora incluso consiguió captar la llegada de los primeros prisioneros bolivianos de guerra.

Con el entusiasmo cinematográfico in crescendo, los pioneros del cinematógrafo en Paraguay sintieron que la filmadora era un arma poderosa por las imágenes que podía captar y reproducir. Entonces decidieron acompañar a los soldados en la vanguardia para captar mejor el conflicto paraguayo boliviano. Y muy rápido volvieron con las terribles imágenes que denunciaban una sangrienta y cruel guerra entre hermanos.

De esa aventura nació el documental “El infierno del Chaco” 1932 de Roque Funes, documental que estuvo perdido por más de medio siglo y que recientemente se encontró y recuperó.

Comentarios

Publicá tu comentario