Avenida Costanera: qué tipo de desarrollo y para quién

“El proyecto Avenida Costanera se gerencia acorde a un sistema –presente y actualizado- que ya décadas atrás los hizo salir del campo y venir a la ciudad. Un modelo de desarrollo inhumano, discriminador y expulsivo. Un formato de desarrollo económico que prescinde del componente humano, de justicia y equidad social”.

Los barrios populares de la ribera del Paraguay van siendo desplazados por el proyecto Costanera. Foto: Mónica Omayra.

Asunción hoy quiere dejar de dar la espalda al río Paraguay, quiere disfrutar de frente sus costas y apreciar la vista de sus aguas calmas, su atardecer intenso y según las razones oficiales anunciadas ese cambio con el proyecto de Avenida Costanera, agilizará el tránsito y se descongestionarán las entradas y salidas en las horas picos, puede que así sea, sin embargo…

“La vida entre el río y la ciudad es algo que atender. Reconocer La vida pre-existente con la conciencia, la sensibilidad y la responsabilidad social que merece, a través de una política pública que se corresponda coherentemente con su dignidad y sus particulares características”

En el “entre” están niñas, niños, jóvenes, adultas, adultos, ancianas, ancianos, barrios, calles, pasillos, capillas, canchas… Comunidades casi autóctonas que se fueron construyendo a lo largo de 70 años aproximadamente. Es decir, una antigüedad de más de medio siglo, con todo lo que eso comprende y significa, luego de que originalmente hayan sido empujadas del campo por ser inviables las posibilidades de seguir subsistiendo allí. Buscaron en la ciudad una salida, la misma que hoy en día buscan miles de compatriotas de las zonas rurales y por las mismas causas. Y en este punto, volvemos al fondo de siempre, el del legítimo derecho de acceso a la tierra con calidad de vida.

El proyecto Avenida Costanera se gerencia acorde a un sistema –presente y actualizado- que ya décadas atrás los hizo salir del campo y venir a la ciudad. Un modelo de desarrollo inhumano, discriminador y expulsivo. Un formato de desarrollo económico que prescinde del componente humano, de justicia y equidad social.

En este contexto es que se comprende la pertinaz resistencia a una Reforma Agraria Integral y de qué manera los poderes fácticos se valen del aparato del Estado para legitimar este “modelo de desarrollo económico” que prioriza la protección de intereses y bienes corporativos (latifundios, empresas, etc.) en desmedro del bien común.

Antes del megaproyecto no hubo presencia del Estado 

Costanera. Foto: Mónica Omayra.

Unas 6 mil familias -15 mil personas aproximadamente- habitan la zona norte del Bañado de Asunción que abarca desde la Avda. Artigas y General Santos hasta la calle 1er. Presidente. Las personas que viven a lo largo de la Avenida no conocen la presencia del Estado como responsable de garantizar los derechos de cada paraguaya y paraguayo.

Las escuelas fueron y son propiciadas desde las comunidades u organizaciones externas; luego de mucho insistir, cuentan con dispensario o un pequeño puesto de salud; sufren igualmente la falta de servicios de agua apropiados, así como padecen la carencia de medios de transporte interno y por sobre todo la imposibilidad de acceso a una vivienda digna.

En este momento aparte de tener que enfrentar todas estas dificultades planteadas, se encuentran con la construcción de la Avenida Costanera un proyecto de desarrollo, dicen. Qué tipo de desarrollo y para quién son las preguntas con las que debemos insistir en este debate. Claro está que no para los barrios que conforman el Bañado, lo cual se visibiliza desde el momento en que el proyecto de la Franja Costera no plantea una propuesta clara y compartida sobre las alternativas para este sector. El esquema es de un supuesto desarrollo que directamente desconoce y desplaza a las personas en situación de vulnerabilidad. Tampoco se ha trabajado de manera democrática y participativa su discusión ni las tomas de decisiones han sido compartidas con todos los sectores y actores involucrados.

“Los espacios de información o conversación entre instituciones del Estado y organizaciones del Bañado han sido fruto de la lucha de las y los pobladores quienes han exigido la información, pero sin que hasta hoy los representantes del municipio hayan dado los pasos convenientes para que los constantes pedidos de la gente encuentren respuestas favorables”

Según publicaciones en medios escritos de prensa, esta construcción ha costado alrededor de 21,5 millones de dólares en obras de ingeniería civil y 5,5 millones de dólares para el equipamiento, montos inimaginables para las y los pobladores de estos barrios que nunca vieron alguna inversión como asuncenos, porque sí, también son asuncenas y asuncenos.

Gran beneficio para el sector inmobiliario. La construcción de la Franja Costera implica un gran beneficio para algunos sectores como el inmobiliario. En este contexto el costo de los terrenos e inmuebles se dispararán a sumas inalcanzables, asequibles solo para unas cuantas personas en este país.

Podemos mencionar el interés particular de Barrail, que planea construir su complejo habitacional. Parte de este proyecto toca a dos comunidades específicas, San Agustín y 3 de mayo. La construcción de este complejo implica movimiento de terrenos, recargar y dejar a la comunidad en una zanja, lo cual conduciría a un desplazamiento forzoso y abandono de sus casas, en algunos casos han recibido propuestas de compra de sus viviendas o la posibilidad de reubicación fuera del barrio, pero esto crea conflictos internos de por que unos recibieron la oferta y otros no.

La Franja Costera no se adecua a normas internacionales de DD.HH. y no contempla los intereses de las y los pobladores de los barrios afectados. Un ejemplo es el derecho a la ciudad el cual implica el usufructo equitativo de las ciudades dentro de los principios de sustentabilidad, democracia, equidad y justicia social. Es el derecho colectivo de los habitantes de las ciudades, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos, que les confiere intimidad de acción y de organización basado en sus usos y costumbres, con el objetivo de alcanzar el pleno ejercicio del derecho a la libre autodeterminación y un nivel de vida adecuado. Además se vulnera derecho al arraigo que tiene que ver con el acceso a la propiedad, terrenos y hábitat dignos, así como al acceso a servicios públicos con calidad.

“En este sentido nuestra Constitución Nacional reconoce el derecho a la vivienda digna en su artículo 100 y define que el Estado establecerá las condiciones para hacer efectivo este derecho, promoverá planes de vivienda de interés social, especialmente las destinadas a familias de escasos recursos mediante sistemas de financiamiento adecuado. Considerando este artículo, el Estado ha violado el derecho de unas 17 mil familias bañadenses”.

En este contexto es fundamental destacar que la construcción de barrios de interés social que se ponen a disposición en el marco de este proyecto no se adecuan a lo que dictan el derecho a la ciudad y al arraigo –que en síntesis es lo que platean pobladores- pues son mini bloques de tres por tres, con paredes compartidas, con un mínimo de patio, sin considerar las necesidades de acuerdo a las características particulares de las composiciones familiares que puedan tener los pobladores. Además, estas viviendas contemplan solo a 120 familias, y no a las 5000 mil o mas que viven en el sector.

El pasado martes 9 de julio, frente al Congreso, pobladores de los Bañados dieron lectura de una carta con las reivindicaciones que presentaron a congresistas la agenda social bañadense. Foto: Serpaj.

No existe oposición al proyecto aunque…

Las pobladores y los pobladores expresan claramente que no están contra la construcción de la tan anhelada Franja Costera, sin embargo creen y consideran que ningún proyecto en pro del desarrollo humano puede olvidar, negar o desplazar a aquellas, aquellos que habitan el territorio entre el río y la ciudad. Principalmente cuando durante todos estos años se han organizado para construir sus barrios y han exigido derechos que siempre les fueron negados.

Prueba de ello son las familias que cada vez que sube el río, se ven sumidas en zozobra. La creciente no es un problema de ahora, pero esto no ha representado necesariamente que las autoridades hayan pensado en soluciones a largo plazo o definitivas, no respondiendo en tiempo ni forma. No existen proyecciones en base a las experiencias anteriores, ni mucho menos una planificación para asistir a las familias con probabilidades de afectación. Son las organizaciones locales las que promueven y gestionan las ayudas para estas familias, porque si algo abunda en el Bañado son los vínculos de apoyo y solidaridad.

(Artículo publicado en Revista Acción, julio 2013)

Fuente: Serpaj Py.

Ada González es integrante del Serpaj Paraguay, trabaja en el acompañamiento organizativo de las comunidades del Bañado Norte.

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