Avances y retrocesos en los 3 años de gobierno de Lugo

Un complejo e incierto panorama político a la vista.

Si hay una frase para definir la actuación de Fernando Lugo en estos tres años de gobierno, esa es “piloto de tormentas”; tormentas políticas que, sobre todo hasta el año y medio de su mandato, algunas veces  averiaron seriamente su nave, como cuando sus adversarios políticos montaron una campaña mediática sobre el secuestro de Fidel Zavala y el EPP, creando un clima de inminente caída de su gobierno. Tormentas de las que salió airoso, desilusionando los pronósticos de analistas y adversarios de que no permanecería un año en el sillón presidencial, sostenidos en la soledad y la inexperiencia con las que entró en la batalla política.

"Los adversarios políticos montaron una campaña mediática sobre el secuestro de Fidel Zavala y el EPP, creando un clima de inminente caída de su gobierno. Tormentas de las que salió airoso, desilusionando los pronósticos de analistas y adversarios de que no permanecería un año en el sillón presidencia".

Hoy hay que reconocer que Lugo aprendió rápido. Pasó de administrar con paciencia los pecados humanos ante Dios, a atender con eficiencia las cuestiones de poder entre seres humanos. Si ese hombre lacónico de Palacio flaqueaba y cometía gruesos errores en el primer año de su gobierno, dando frecuentes contramarchas en sus decisiones, en el segundo año sus tanteos le habían servido para trazar una línea que desarrolla hasta hoy, una clara, con un estilo de liderazgo también claro.

Es poco probable que haya cruzado por su cabeza molestar los inmensos intereses económicos de la Oligarquía, por su agudo sentido de la realidad. Pero si en un principio fue así, rápidamente habrá entendido que su gobierno no tiene la fuerza para modificar la agenda de los sectores poder real ni disciplinar a los demás poderes del Estado.  Amagó, es cierto, sugiriendo la necesidad de más impuestos a los privilegiados del modelo agroexportador, pero más que intención aquellas sugerencias fueron para justificarse ante sus amigos de la izquierda y tirar cháques a los sectores más reaccionarios del agronegocio, los que buscaron en serio echarlo en aquel primer año.

La realidad es que Lugo desarrolló una política amigable con los sectores de poder real. Sacrificó así su principal promesa electoral: la distribución de tierras a los que no tienen, con apoyo técnico, crediticio e infraestructura desde el gobierno. Se montó sobre el modelo agroexportador construido desde hace 30 años y ayudó a mejorar las exportaciones agrícolas, cuyos ingresos se concentraron en un pequeño sector de la sociedad y que se reflejó en un aumento formal (no real) de la economía del 14,5%, el año pasado.

"La realidad es que Lugo desarrolló una política amigable con los sectores de poder real. Sacrificó así su principal promesa electoral: la distribución de tierras a los que no tienen".

Sobre este modelo también subió Dionisio Borda, que, casi por inercia, implementó desde Hacienda una política recesiva: financió infraestructura para los agroexportadores agilizando recursos al Ministerio de Obras Públicas, influyó en el BCP para que mantenga una reserva monetaria de más de 4.500 millones de dólares y compre dólares del mercado de dinero interno para mantener el valor de la moneda norteamericana, lo que  favorece a agroexportadores e importadores, retaceo dinero para la asistencia social en su vicio de cuidar la caja. Por extensión de esta política económica, se beneficiaron los demás sectores empresariales: banca, super mercadista, inmobiliaria, importadores…etc, todos benefiarios indirectos del modelo agroexportador

Una vez entregada la porción más grande de la carne al león, Lugo se ocupó de hacer lo que podía. Dejó en manos de la legión de tecnócratas y cuadros políticos (provenientes de las ongs, los partidos políticos de izquierda y socialdemócratas y las organizaciones sociales) que entraron con él la tarea de realizar los pequeños cambios institucionales y la asistencia social desde el Poder Ejecutivo. Ya dentro del viejo Estado Oligárquico Colorado, aprovecharon mejor los recursos evitando, en sus respectivas secretarías y ministerios, el despilfarro, disminuyendo la corrupción, cumpliendo con las leyes y reglas y gestionando recursos adicionales no presupuestados.

Algunos funcionarios del PLRA en el gobierno  también hicieron mejor las cosas que los colorados, aunque la mayoría de ellos, atados a viejos vicios de los partidos tradicionales, repitieron la práctica colorada de prebendarismo y corrupción. La pregunta es si la población más necesitada y no tan necesitada percibe y siente este goteo social, si le parece suficiente como para no volver a los brazos del coloradismo en las próximas elecciones,  para que “el cambio no se detenga”

Otra línea de acción de Lugo fue la relación con sus aliados.  Al asumir la presidencia aquel 15 de agosto de 2008, cedió los cargos e instituciones más importantes al PLRA, pagando a este partido su decisivo apoyo electoral para ganar los comicios del 20 abril; a su vez distribuyó las secretarias y entes sociales de menor peso al abanico de partidos de izquierda y socialdemócratas y organizaciones sociales. Hoy la división de la torta de gobierno entre los aliados desfavorece a los liberales, quienes vieron cómo el jefe de Estado fue sacándoles paulatinamente espacios en estos tres años. En contrapartida, las izquierdas orgánicas y las individualidades políticas tienen más espacio.

Esta y otras señales como su intención de candidatarse a la senaduría activa por el Frente Guasu y su aparente voluntad de apretar más en la distribución de tierras, principalmente mal habidas, insinúan que enfatizará, en los últimos dos años de su gobierno, la asistencia social a los pobres, campesinos y urbanos, de cara a los comicios del 2013.

Hay aspectos de la línea política del gobierno cuyos costos políticos y electorales para los aliados son difíciles de precisar ahora. Cuánto perjudica a las izquierdas la política represiva desatada contra el movimiento campesino y la deliberada política de apaciguamiento del movimiento social que promovió el Frente Guasu, en su proyecto político post Lugo.  O cuánto acumularon las izquierdas en su política de fortalecer sus aparatos partidarios y promover políticas sociales concretas desde el Estado. El PLRA, por su parte, no sabe cuánto logró diferenciarse de los colorados ante la gente en estos tres años, o cuánto les perjudica que cada vez pierda más espacio dentro del gobierno.

Desde hoy hacia adelante es muy improbable que Lugo sea destituido, salvo que crispe excesivamente los nervios de la oligarquía con medidas concretas. Faltando solo dos años de mandato, ya a nadie le interesa tomar las riendas del poder administrador.

Es también seguro que de ahora en más todas las medidas sociales que quiera tomar para beneficiar a la gente sean trabadas por el Congreso y por los grandes medios de comunicación, puesto que ya entramos en un clima electoral. Y lo más probable es que Lugo siga con su mesura acostumbrada, fruto de su agudo sentido de la realidad, y no arriesgue mucho en estos dos años que le resta.

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