Asunción es una fiesta…


Al anochecer del 2 de octubre, la escalinata de Antequera se llenó de fiesta y protesta. Comenzaba la Séptima Marcha por los Derechos de las Lesbianas, Bisexuales, Gays, Trans e Intersex.La consigna de la Marcha fue Contra Toda Forma de Discriminación. Bajo el lema «Con taco alto, champión o py nandi exijo libertad para ser feliz», los concurrentes llenaron el lugar y las calles del centro de Asunción de colores, bailes, música, placeres y deseos.

¿Por qué esta fecha?
Mucha más gente que otros años caminó con ritmo caliente por las calles, debido al acierto del cambio de fecha del evento. Esta marcha, hasta el año pasado, se realizaba a fines de junio en conmemoración del día internacional del orgullo LGTBI que surge como una celebración anual de los disturbios de Stonewall (1). Las seis Marchas anteriores se realizaron no sólo contra la discriminación, la represión, el maltrato legal y social sino también contra el frío, la lluvia y la gripe y la necesidad de ser valientes para mostrar el cuerpo libre y deseoso a la comunidad. Por ello la 7a Marcha fue cambiada a la primavera, para  convertirla en el cierre del mes de las 108 memorias, que durante septiembre rememora la represión stronista contra el mundo LGTBI representada en el caso de los «108 y un quemados» (2).
La 7a Marcha

La Marcha es realizada por la Coalición LGTBIQ de Paraguay, una alianza estrecha de organizaciones que desde hace años han construido confianzas desde la acción y el apoyo mutuo, superando diferencias o, mejor dicho, creciendo en las diferencias. Una agrupación que adquiere nombre este año pero que en su ya largo andar no lo ha tenido fácil, no sólo por las discriminaciones legales sino también por las exclusiones sociales y culturales. Eso ha convertido esta Coalición en algo fuerte, consistente y efectivo en la lucha por los derechos y libertades, no sólo del amplio mundo LGTBIQ paraguayo sino de toda la ciudadanía; además ha crecido, sumando alianzas con el feminismo y otros espacios sociales. La lista de organizaciones adherentes a la marcha, este año, es interminable.
En esta 7a Marcha el esfuerzo fue mayor. Una agresiva campaña fundamentalista vino a enturbiar el contexto y fomentar discriminaciones y violencias contra los cuerpos LGTBIQ. El apoyo de un sector minoritario del liberalismo encarnado por el familiar vicepresidente Federico Franco pretendió darle visos de cosa seria a una histérica reacción contra… nada. Por que la Coalición no propone matrimonio «gay», ni ingreso a las Fuerzas Armadas… exige cosas sencillas y serias: Libertad, No Discriminación, Educación, Trabajo. Tan agresiva fue la campaña que el fundamentalismo católico organizó una marcha para el mismo día con todos lo recursos de la iglesia, los colegios privados y la prensa derechista. La Coalición, sin proponérselo, dictó la agenda a los fundamentalistas.

Este fue un evento autogestionado totalmente. Recursos propios de las organizaciones de la Coalición o de quienes adhieren a la causa permitieron poner escenario, sonido, música y esa bandera arcoiris gigante, giño a la lucha del Ykua Bolaños, desplegada durante la marcha. No hubo dineros del Estado ni de partidos políticos en esto, no se tuvo recursos de ningún viceministerio para inflar un evento que tiene ya historia, personalidad propia y marca una fiesta en la agenda asuncena.

La Fiesta

El baile empezó en la escalinata de Antequera: un pequeño show, música y el aplauso a cada grupo que llegaba marcaron el inicio. Los vestidos de luces, las pelucas de colores, las banderas de arco iris llenaron la escalinata de alegría y diversión ocupando un espacio público con una demanda social justa y necesaria. Cuerpos de todas edades hicieron una marcha alegre que a lo largo de la calle Antequera, la plaza uruguaya y Palma fue deslumbrando a vecinos, curiosos, comunidades ocupantes de la plaza, policías y turistas. Medio millar de personas, como mínimo, desfilaron rumbeando ritmos tropicales y contagiando a la gente de sabor, diversión, cantos, consignas, flores, peluches, papel picado y serpentinas, mientras decenas de cámaras registraban cada momento de la caminata.

Las Feministas radicales de izquierda de Asunción, esas mujeres ¿cómo decirlo? enfridadas? o sea, disfrazadas de Frida Kahlo marchaban con un inmenso y decidor cartel: «nuestra venganza es ser felices». La comunidad Clown de Asunción divertía a todo mundo con sus malabares, juegos de fuego y monociclos mientras nos decían que la vida es un goce. Troskos, comunistas, socialistas de toda clase y gusto caminaban -sin saberlo- junto a liberales o colorados que sólo en esta marcha podían permitirse salir por un rato del closet. Otro colectivo que salió del closet fue el anarquista. Un pequeño bloque anarko-queer sorprendió con sus banderas llenas de palomas, aes en círculos y su demanda de subversión sexual y corporal.

La fiesta se hizo firme en el Panteón de los Héroes, con un programa contundente animado por Leticia Medina. Allí mostraron el arte y las demandas de un colectivo que acciona desde la diversidad,.En medio de música, bailes y marionetas, las chicas trans exigieron el reconocimiento legal de sus nombres sociales (no hay nada más discriminatorio que no te llamen por tu propio nombre). Exigieron también no ser expulsadas de los colegios y que se les deje trabajar, como a todo el mundo. Las trabajadoras sexuales exigieron que la policía no les reprima ni coimeé . Las lesbianas exigieron visibilidad.
Estuvieron también -en uno de los momentos emotivos de la jornada- familiares de lesbianas hablando ante el público para dejar en claro que los cuerpos LGBTIQ también tienen familias.. y eso puede ser una felicidad o un infierno. Que no es serio defender a la familia por la familia, sino aquellos modelos de sociabilización y formación que valgan la pena.
El tema de tener hijos/as es un tema más real que legal, cómo para andar asustando a la gente con ese cuco. Más vale preocuparse que las mujeres no mueran en el parto por mala o nula atención médica que de con quién se acuestan esas mujeres. Pidieron respeto al derecho de objeción de conciencia y acabar con el servicio militar obligatorio, antes de ver con que género se identifica el teniente o el coronel. Además, respecto al aborto (las lesbianas se pueden embarazar,  gays y trans pueden engendrar) exigieron su inmediata legalización, gratuidad y accesibilidad.

La diversión y lucha de la Coalición LGTBIQ (Aireana, Panambí, Paragay, La Comuna de Emma, Chana y todas las demás, Ñepyru -de Ajos- y Las Ramonas)  terminó tarde frente al Panteón de los y las Héroes, pero  la fiesta siguió en distintos espacios toda la noche, de taco alto, champión y py nandi.

(1) Stonewall fue en 1969, cuando gays y lesbianas de Nueva York, EEUU se opusieron, a golpes, a la rutinaria represión y discriminación de que eran objeto.
(2) El 30 de septiembre de 1959 el caso de los 108 y un quemados cerró con una contundente respuesta postal -publicada en la prensa de la época- de parte de uno de los afectados por la represión quien reclamaba, lo mismo que hoy, libertad y no discriminación.

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