Asesinato de pobladores de Kuruzu de Hierro es “un escándalo”

Para monseñor Pablito Cáceres el asesinato de Hermenegildo y Marcos Ovelar, en Kuruzu de Hierro, en manos de los buscadores del EPP, es fruto de un error que debe ser investigado seriamente. El operativo se desarrolló en el crepúsculo del 5 de setiembre. “Etaiterei jey ko’aga la pyrague”, sostiene, tratando de inferir que los datos que pasan los informantes no son chequeados por la Fuerza de Tarea Conjunta. Ya en la comunidad de Arroyito se había denunciado el rebrote de este “oficio” –el de pyrague- que se instituyera popularmente durante la dictadura stronista.
Pero un “error que hasta ahora nadie asume”, lamenta. “Nadie declaró, nadie fue llamado. Se trata claramente de una ejecución que ellos (las fuerzas de Tarea Conjunta) la “embarraron”. Estamos ante un desastre, ante un escándalo”, sentencia.
La Fuerza de Tarea Conjunta presentó el asesinato de Hermegildo y Marcos (la tercera víctima, Rosa González, lucha por sobrevivir en Emergencias Médicas) como parte “de un enfrentamiento” con fuerzas irregulares combatientes.
“Merece una investigación seria. Nosotros ya tenemos cinco muertos en estas circunstancias. El de Agustín Ledesma, un joven de 17 años, sordomudo, acribillado en Arroyito, presentado luego como muerto en combate, forma parte de su libro “Relatos que parecen cuentos”. Se le puso una ristra de balas como “prueba”.

 

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