Aprueban en la Argentina la papa transgénica

Casi toda la papa que consumimos en nuestro país proviene de la Argentina. Es un desarrollo de un organismo genéticamente modificado realizado en el propio país rioplatense.

Argentina se suma así a los países que producen semillas transgénicas, aunque esta producción por lejos la lidera Estados Unidos, con más de cuarenta semillas (eventos le dicen). Los organismos genéticamente modificados utilizan venenos super potentes que, en el caso del más conocido, el roundup, contaminan las células placentarias provocando malformación en las criaturas, afecciones respiratorias, cutáneas y cánceres a largo plazo, como lo advirtiera el estudio del científico argentino Andrés Carrasco, publicado en la Revista Americana de Ciencias.

Sus defensores sostienen que no están comprobadas consecuencias en la salud humana en el consumo. Pero es de entender que el veneno se integra, es absorbido por el producto, asume el doctor Joel Filártiga, que hace muchos años alerta sobre la cantidad de nuevos cánceres y otras enfermedades agudas que rondan la actualidad.

De hecho, la propia ONU ha reconocido que el mundo humano pasó de ser víctima de infecciones agudas a enfermedades crónicas como el cáncer, como lo ha advertido el presidente de Uruguay, el médico Tabare Vázquez, durante la última asamblea ordinaria de la ONU.

«La papa transgénica será en dos años nuestro primer alimento de consumo directo masivo.

No se trata cualquier alimento sino el producto hortícola de mayor consumo fresco en nuestro país. Comemos papas todo el año, a razón de 56 kg por persona”, nos cuenta la comunicadora argentina Julia Varela.

En Paraguay casi la totalidad de la papa se trae de Argentina. Y hasta el momento, la mayor parte de los transgénicos producidos acá no son de consumo directo, aunque, es de esperar, según diversas opiniones calificadas, que buena parte del maíz que consumimos ya sea “híbrida” por el fenómeno de la polinización.

El periódico Clarín digital nos cuenta que tras análisis que tomaron varios años, el Ministerio de Agricultura publicó las resoluciones que habilitan la siembra y venta de los dos primeros transgénicos “made in Argentina”. “Estos desarrollos venían teniendo gran promoción presidencial –incluso por cadena nacional– por razones obvias: antes de irse Cristina Kirchner quería mostrar con ellos el éxito de su política de ciencia y tecnología”.

En Paraguay, alrededor de 3.5 millones de hectáreas están sembradas con productos transgénicos: soja, girasol, maíz.

 

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