Ante quién denunciar la tremenda tortura del joven campesino por parte de FTC

La FTC preguntaba por el paradero del suboficial Edelio Morínigo, secuestrado por el EPP. Esta vez le tocó a Gumercindo Toledo, 28 años. Anteayer estaba en su casa, de reposo por el día intenso en la chacra, donde cultiva sésamo y mbaysyvo. No se hubiera imaginado que esas dos personas vestidas de para parai lo harían recorrer un túnel de indecible tormento. Lo llevaron hasta la comisaría, de ahí lo llevaron a una estancia, “ha upepe oikopaite la oikova’era”.
-Mba’e la oikova ndere’e
Omoingue che akare hule, cada vez que che pytunvata oipe’a jey. Garrrote pe cheinupa ikue che pypyte pe, ojokapaite
-Ha mba’ere, mba’e he’i ndeve ikuei
Oporandu ikuei Edelio Morínigo re. Che ahe chupekuera naikua’ai mba’eve Oinsistí ikue. He’i chéve angaite romuita para para i ndere’e ha amontema.

Su pantalón hehco "polvo" luego de la tortura. Foto: Victoria Prieto.

Su pantalón hehco «polvo» luego de la tortura. Foto: Victoria Prieto.

Qué pasó. Un vecino le pasó “una información errónea” a la Fuerza de Tarea Conjunta. Ya hablaron con el vecino y “está todo aclarado”, nos cuentan en la comunidad.
“Oikopama la oikova’era. Ha’ekuera itrabajo voi pea”, se resigna Gumercindo al ser preguntado si piensa denunciar.
-¿Moo pio?, se pregunta, sin esperar respuesta.
Gumercindo fue hasta el puesto de salud luego de la sesión de tortura. Pero allí no le dieron certificado médico. Le dijo el médico, “el cubano”, como lo llaman en la comunidad, que solo bajo los efectos formales de una denuncia o por pedido de la justicia se obra. No pudimos dar hasta ahora con el médico, y pocos saben su nombre, porque, para la gente de Arroyito, él es “el cubano”.
Ante quién denunciar, se pregunta también la periodista Victoria Prieto si el propio fiscal Joel Cazal comandó el operativo. “Estuvo presente en la comisaría, no ya durante la tortura”.
Gumercindo tiene un hijo de cuatro años. Vive ya separado de su familia, que rodea su propiedad. El dolor en la costilla y en la planta de los pies le impidió trabajar estos días la chacra.
Parece un asunto menor, pero “péante” la che vida, sostiene, al mirar su mbaysyvo crecido. En su koga tiene tres hectáreas plantadas.

Los dedos morados por los golpecitos

La uña amoratada por los «golpecitos» de la FTC.

 

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