Amazing Aerosmith en vivo tras la insólita caída

Crónica del concierto que inicia con una caída y culmina con los sesentones chicos de Boston luciéndose ante más de sesenta mil personas.

Steven Tyler con lentes y tapado púrpura

Steven Tyler con lentes y tapado púrpura, al iniciar el concierto. Fotografía: Personal.

@SebasOcampos

La noche del miércoles 26 de octubre de 2011, con un asombroso Aerosmith en vivo ante más de sesenta mil personas, inicia con el interés de Garzia Group de incluir al Paraguay en el tour Back on the road. La primera respuesta es negativa. La frustración no dura mucho tiempo, pues luego de varios días, Steven Tyler comunica a su manager que quiere hacer algo diferente del año pasado. Es así como, en vez de Chile, Paraguay entra en juego. El manager conversa con la productora local, que no duda en aceptar al instante. La difusión del concierto se hace oficial pasados unos días. La reacción general del público paraguayo es inmediata: todos lo quieren; pocos lo creen.

La incredulidad se disipa rápido, con las noticias acaparando los muros en las redes sociales. La productora reconfirma. Los medios de comunicación inician la difusión y la promoción del concierto. Las entradas ya tienen precios y empiezan a venderse como si fueran a acabarse en pocos días. Las canciones Aerosmith, desde sus inicios setenteros hasta sus últimos éxitos, retoman las radios del Paraguay y suenan a diario. Todo está preparado para recibir a los ya no tan chicos malos de Boston.

25 de octubre, una fecha ya histórica en el Paraguay

Llega el día del concierto. Es el martes 25 de octubre de 2011. Los más fanáticos aguardan desde la mañana la apertura de las puertas del Jockey Club, donde el escenario imponente está listo para dar vida al rock durante varias horas.

El clima es propicio. La tormenta con granizos del día anterior es olvidada con los rayos solares iluminando la ciudad de Asunción. La siesta agradable acrecienta las ganas ver y escuchar a Steven Tyler, Joe Perry, Joey Kramer, Brad Whitford y Tom Hamilton. Nadie en el mundo imagina que algo está a punto de cambiar la historia del día.

Son cerca de las cuatro de la tarde. Steven despierta en el baño, con el agua corriendo sobre él. No sabe dónde se encuentra. Recuerda haber sentido náuseas. Recuerda haberse sentido mal. Se toca la cara. Tiene un corte importante. Se mira el rostro. Un hematoma rodea su ojo derecho. Sonríe al espejo y ve que su gran sonrisa ha sido quebrada. Su manager entra en el baño, lo ve y rápidamente se encarga de llevarlo al hospital donde lo tratan y curan en un pestañeo, como el mismo Steven lo ha de contar dos días después a un periodista estadounidense.

Una señora, que también se encuentra en el Sanatorio La Costa, ve a Steven en urgencias y lo comunica de inmediato a su pariente periodista, que al segundo publica la noticia en internet, iniciando la incertidumbre en el Paraguay, los países vecinos y el mundo. Muchos comunicadores sensacionalistas quieren la primicia del suceso y aceptan cualquier información como cierta, sin verificar nada. Uno cae en una broma filmada y vuelve famoso al falso botón Pérez.

La gente pregunta a través de varios medios si el concierto se suspenderá. La organización y la empresa presentadora se mantienen en la espera de las novedades sobre Steven Tyler. Varios comunicadores reciben noticias del Jockey Club. La producción ya sabe que el concierto se suspende hasta nuevo aviso. Aun así, se aguarda la oficialización de la suspensión, que se publica unas horas más tarde, con las pertinentes disculpas a la gente y la comunicación de que el aguardado concierto será al día siguiente.

Steven Tyler y Joe Perry cantando a dúo

Steven Tyler y Joe Perry cantando a dúo. Fotografía: Personal.

26 de octubre, el día en el que Steven Tyler deslumbra a todos

Las acciones se repiten: los fanáticos van desde la mañana al Jockey Club. El día está aún más agradable que el martes anecdótico. Joe Perry había tuiteado que Steven pedía disculpas por la suspensión e invitaba a todos a unirse al concierto del miércoles. El clima, en general, está acorde con el día a recordar en las memorias, las filmaciones, las fotografías, las crónicas.

Culmina la tarde sin novedades, para alegría de todos. En el escenario del Jockey Club están a punto de subir los teloneros nacionales. Mucha gente ya se encuentra en las distintas localidades del lugar. Muchas más están fuera, en la avenida Eusebio Ayala, formando fila para entrar. Y más personas están en camino al concierto, escuchando los éxitos de Aerosmith en sus autos, celulares, iPods…

Pasadas las 19 horas, el grupo Linaje empieza a tocar ante miles personas que aguardan, gritan y aplauden. Faltando cerca de quince minutos para las 20 horas, The kilks sube al escenario y hace vibrar al público con los covers Livin’ on a prayer de Bon Jovi, I was made for lovin’ you de Kiss, Here I go again de Whitesnake y Highway to hell de AC/DC, entre otras canciones conocidas. A las 20 horas con 45 minutos, Steinkrug, el grupo ganador del concurso organizado por la empresa Personal, comienza a cerrar la previa con mucha fuerza, dejando preparado al público para la inminente y esperada presentación de Aerosmith en Asunción, Paraguay, donde Steven Tyler está a escasos minutos de deslumbrar a todos.

Steven Tyler en el micrófono con Joey Kramer en la pantalla gigante.

Steven Tyler en el micrófono y Joey Kramer en la pantalla gigante.

Más que un concierto, empieza el show del año

Son las 22:15. Las luces están apagadas. Se oyen gritos, aplausos. La espera está a punto de terminar. Las tres pantallas gigantes del centro del escenario muestran unas líneas como si fueran pólvora dando forma de a poco al famoso emblema de Aerosmith. Steven está en el camerino y, mirándose al espejo, se dice a sí mismo: Sólo sube y haz el show. Apenas termina de formarse el logotipo de la banda de Boston, los músicos salen al escenario con el potente rock and roll de sus inicios.

Draw the line, de 1977, es la canción de apertura. Steven Tyler se muestra más radiante que siempre: unos lentes grandes cubren sus ojos; un tapado púrpura, su cuerpo. Steven vuelve suyo el escenario y al público desde la primera nota, con su voz sacudiendo a las más de sesenta mil personas que lo perciben desde todos los ángulos.

Al terminar la primera canción, Tyler se quita los lentes frente al camarógrafo y en las cinco pantallas gigantes del escenario se ve el hematoma que rodea su ojo derecho. El público enloquece, grita, elogia. La admiración al ídolo, el rockstar, el frontman, se siente en el aire, más aún cuando grita ¡Asunción, Paraguay!

El rock and roll de los inicios sigue con Same old song and dance, de 1974, con Steven ya deshaciéndose de su tapado púrpura y llevando una bandera paraguaya en la pasarela calificada como la lengua del escenario. Sin lentes y tapado, se ve a Tyler con una camisilla que incluye el pedido Fuck me en la lengua del rostro dibujado de una mujer.

La clásica Mama kin, de 1972, empieza a sonar, mostrando la primera variación del concierto realizado el sábado pasado en Lima, Perú. El ritmo rápido mueve al público ubicado frente mismo al escenario, en la zona Aerosmith. Steven continúa moviéndose de un lugar a otro. No se detiene un solitario momento. Canta, baila e interactúa con el público que extiende sus brazos para tocarlo al menos durante una milésima de segundo.

Steven Tyler con la bandera paraguaya

Steven Tyler con la bandera paraguaya. Fotografía: Personal

Janie’s got a gun, de 1989, reduce un poco el ritmo del concierto y los coros empiezan a ser acompañados por el público que canta, grita, Janie’s got a gun una y otra vez, algunos aún incrédulos ante el espectáculo que presencian, disfrutan.

Antes de la quinta canción, las luces se apagan. Al minuto, Living on the edge, de 1992, empieza a tocarse con el buen acompañamiento visual de las luces. Steven se acerca a su compañero y amigo Joe Perry y canta los coros con él y el público. Tyler mueve los brazos al ritmo de la canción, cede un poco el protagonismo a favor de Joe, hace una pausa, recoge una de las tantas prendas que le tiran y retoma la voz con fuerza y estilo.

Es tiempo de presentar a uno de los miembros del grupo y dejarlo solo con el público. Steven anuncia al baterista Joey Kramer, que en el acto inicia un solo enérgico de varios minutos, habitual en el repertorio. Tyler se acerca en un momento dado, rememora su primera función en la banda, y colabora con Kramer. Luego, Joey, cuando ya se pensaba que había terminado, pues se lo veía respirando con dificultad, continúa el solo con las manos y la cabeza, haciendo gala de su capacidad musical e incluso física.

Rag doll, de 1987, retoma el ritmo iniciado en las primeras canciones. Steven sigue moviéndose en todo el escenario y jugueteando con el camarógrafo, a quien también dirige. La gente se entusiasma con la fuerza de Rag doll y salta, grita, canta, acompaña a Tyler en todos sus gestos y movimientos.

Llega la hora de los grandes éxitos

Las primeras notas de Amazing, de 1993, son precedidas por Listen!, listen! de Steven. El expectante público, sobre todo femenino, hace sentir su presencia en el espectáculo con sus gritos desaforados al reconocer el sonido de la exitosa balada.

En la siguiente canción, ya la novena del repertorio nocturno, no sólo las mujeres se hacen sentir, sino también los varones, lanzando a Tyler sus prendas y gritos, cuando el vocalista y líder de Aerosmith empieza a cantar a capela unas palabras, entre las que se oye Sweet Paraguay, y luego las primeras líneas de la reconocida What it takes, de 1989, que desata la euforia general.

Luego de las baladas famosísimas llega Last child, de 1976, donde los otros miembros de la banda de Boston se lucen, como el guitarrista Brad Whitford con unos geniales solos y el bajista Tom Hamilton, vestido completamente de blanco.

Al rato, Joe Perry toma el micrófono, habla y olvida haber viajado de Perú a Paraguay en los últimos días, pero al instante, con la ayuda del público, se autocorrige y saluda a todos con un How do yo do, Paraguay? Después anuncia que tocarán un poco de blues de Boston. La canción presentada es Stop messing around, escrita originariamente por Peter Green de Fleetwood Mac para el álbum Mr. Wonderful en 1968.

Steven Tyler en concierto

Steven Tyler en pleno canto en Asunción, Paraguay. Fotografía: Personal.

I don’t wanna miss a thing, el climax nocturno

La canción empieza con unas notas de piano. La gente aguarda desde siempre. I don’t wanna miss a thing fue la más solicitada en los foros, los medios de comunicación y las redes sociales. Algunos incluso no conocían el nombre y simplemente la llamaban Armagedon, título de la película de 1998 para la que fue compuesta como banda sonora oficial, en la que suena acompañada de la inolvidable imagen de Liv Tyler, a quien vemos dejando escapar unas dolorosas lágrimas de su rostro bello.

I don’t wanna miss a thing, canción que en Lima, Perú, no se escuchó el pasado sábado, suena con todas las letras y las notas en Asunción, Paraguay. La gente no pierde la única oportunidad de cantarla a la par de Steven, hasta el punto de que en varios pasajes de la balada es el público quien marca el ritmo y la voz dominante.

Steven, por su parte, canta con los ojos cerrados y su pasión desbordante está dirigida a las mujeres que se encuentran más cerca del escenario, para desgracia y envidia de las demás y también de los varones ya totalmente convertidos en groupies del rockstar.

Al finalizar, Tyler levanta los brazos en señal de agradecimiento por el increíble acompañamiento durante toda la canción, se toca el pecho, envía unos besos a todos y alza de nuevo el brazo derecho con fuerza. Los vítores y aplausos no se hacen esperar.

El show ha llegado a su clímax, pero no ha terminado. Cryin’, de 1992, retoma el delirio de la canción anterior y la mantiene durante toda su extensión, con las colaboraciones del público en varios pasajes de la letra amorosa. Steven, por su parte, hace lo suyo con la armónica, sin importarle el labio partido. Sabe que está haciendo un show inolvidable, su mejor presentación en las últimas giras. Y no quiere que nadie se pierda de nada por su culpa.

Lo que podría llamarse como la primera parte del concierto termina con Sweet emotion, de 1975, en la cual Tyler pide a la gente que cante con él: Sing it! El público, sin perder el tiempo, toma la voz en el concierto y prolonga las sílabas de sweet emotion tal como se compuso la canción hace cerca de 40 años. Luego, en los últimos segundos, Steven toma una rosa, se la lleva a la boca, la muerde y lanza los pétalos a la gente, que los aguarda con las manos abiertas y los ojos admirados.

Steven Tyler en el piano

Steven Tyler en el piano, a punto de cantar la clásica e icónicca Dream on.

El tramo final de la noche 

Los ya no tan chicos malos de Boston hacen una pausa y la publicidad al estilo americano ocupa las pantallas gigantes, recomendando la compra de comidas y bebidas. También se ven a los músicos de Aerosmith, como si fuera un documental, hablando de ciertos temas en tono humorístico, y unos videos muy graciosos de unos muñecos cantando un tema de la banda.

El delirio completo del público toma vida cuando los músicos con más de 40 años de carrera regresan al escenario, sobre todo con Steven y Joe vestidos con la remera de la albirroja. Un piano había sido colocado en la punta de la lengua, la pasarela. Tyler se dirige directo al mismo para sentarse y posar sus manos en las teclas, donde las luces lo siguen. Canta unas letras de introducción a la canción quizá más icónica de Aerosmith. Sí, una gran canción está a punto de sonar. Y empieza. El público la reconoce. Enloquece. Y, claro, canta de nuevo a la par de Steven. Dream on, de 1972, se adueña del Jockey Club. Todos sueñan. Todos cantan. Joe Perry sube al piano y toca el solo de guitarra. Las luces lo iluminan, lo enaltecen. Llega el turno el Steven sobre el piano. Levanta la voz al máximo. Dream on, dream on, dream on… retumba en Asunción, retumba en Paraguay.

Del clásico del primer álbum pasamos a un gran éxito, Love in an elevator, de 1989, canción con mucho ritmo y estribillo pegadizo, donde el público acompaña con el Oh!, Oh, yeah! y el Love en in an elevator en las veces necesarias. Steven, en este tema, ya está sin la albirroja y viste sólo la remera ideada y hecha en las últimas 24 horas con su imagen sin dientes frontales y las palabras Rdo. del Paraguay. Tyler no pierde la oportunidad de ganarse aún más al público y muestra un collar con unos dientes, que sugiere a la gente como los suyos.

Cuando Walk this way, de 1975, empieza a sonar y tomar fuerza, muchas personas saben que el concierto está llegando a su momento culminante. Con esta canción habían terminado sus últimas presentaciones en vivo. Pero como no podía acabar de manera usual, Steven elige a una chica y la invita a subir al escenario. La mujer, la fanática, la seguidora, se muestra al público y las cámaras con una sonrisa amplia durante todo el tiempo que disfruta del cuerpo de su ídolo, con quien baila, canta, habla.

El cierre de la noche con fuegos artificiales

El cierre de la noche con fuegos artificiales. Fotografía: Personal.

La noche, el día, el histórico Personal Asunción Rock Festival, llega a su fin y las palabras de despedida de Steven Tyler, quien aún debería encontrarse de reposo, están a punto de hacerse escuchar. Nadie las quiere oír, pero es inevitable.

Tyler, un par de horas antes, se puso las botas, subió al escenario y volvió suyo a todos. Su presentación tras el accidente gana el respeto, la admiración y la devoción de quienes lo ven en persona dando todo de sí al público, porque el rock se trata de eso, de tocar para las personas. Nunca ha sido de otra cosa, dirá el mismo Steven al día siguiente en una entrevista internacional.

«¡Rohayhu Paraguay!» son las palabras de despedida del líder y vocalista de Aerosmith, una de las indiscutidas mejores bandas de rock and roll de todos los tiempos.

Los vocablos en guaraní con tono yanqui son recibidos por el público paraguayo con una gran ovación y los inesperados fuegos artificiales, que explosionan e iluminan el cielo mientras Steven presenta a los miembros de la banda y Joe Perry, en último momento, hace lo mismo con Mr. Steven Tyler.

La noche del rock llega a su indeseado fin y varias canciones aún suenan en las cabezas de los espectadores que salen lentamente del Jockey Club tarareando los éxitos de siempre y agradeciendo el increíble show Aerosmith en Asunción, Paraguay, pensado como imposible hacía tan sólo un par de meses atrás por todos.

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