“Allí hay muchos Ayoreo enterrados”

Los proyectos gubernamentales de prospección y extracción en la zona del Cerro León, ubicado en el Parque Nacional Defensores del Chaco, Alto Paraguay, despertaron la alarma en el mundo ayoreo. Es su territorio ancestral, y sigue siendo refugio de ayoreos en aislamiento voluntario del mundo blanco.

ayoreo1-176x300En Puerto María Auxiliadora (Carmelo Peralta, Alto Paraguay), propiedad de indígenas de este pueblo, en la aldea Punta se reunieron representantes de las 8 aldeas de dicha comunidad para hablar del tema el pasado 12 de febrero.

Bajo un tarumá imponente que mitigaba de buena forma los 42° de calor de esa tarde, deliberaban sobre las intenciones de explotación, sobre la importancia del cerro y su región, así como la necesidad de mantener contacto con dichos territorios para sus distintas generaciones.

Pasaron unas horas de conversación ente los líderes. Abruptamente una voz potente se anuncia a sí misma y la figura de Antonio Igaubi, anciano que desde temprano estaba atento a todo, se levanta con un bastón y se coloca en medio de la gran ronda que se había formado para la reunión. El bastón parece más una larga lanza que un respaldo para el andar. Dice Igaubi unas palabras que encierran un mensaje que trasciende su cultura y el tiempo. Él no es chamán, pero su mensaje tiene fuerza profética:

Que el ministro y el presidente no nos hagan enojar.

Voy a tener que decir algo, aquí, en medio de lo que hablan los líderes.

En 1904 no había ningún otro ser humano que no sea Ayoreo en toda esa región del Cerro León. Vivían mis abuelos y mis padres. No había cazadores, no estaban los militares, no había misioneros. Vivían muchos Ayoreo en donde hoy es Ingavi.

Mi papá es del grupo Ducodegosode, pero como se casó con mi mamá que es Garaigosode vino a vivir con el grupo de mi mamá, como es en nuestra cultura cuando hay casamiento. Se fue a vivir a Chovoreca. Yo nací Garaigosode pero jamás voy a olvidar que Ducodedie es tierra de mi pueblo.

La región donde está Cucaani, Cerro León, se llama Ducodedie. Cuando pasó por allí la guerra de los coñone mataron a muchos Ayoreo. Allí hay muchos Ayoreo enterrados, allí hay muchas tumbas con nuestra gente. Por eso se llaman Ducodegosode los que viven por la región. Sobre esa guerra mi papá tuvo la posibilidad de alertar de la guerra a los Ñamucodegosode que estaban por la zona de Agua Dulce, a los Erampepaigosode, a los Garaigosode y a los Totobiegosode. Avisó de la guerra a esos grupos pero no avisó a los Tiegosode e Ijnapuigosode porque ellos estaban más lejos, hacia el Oeste. Nos retiramos hacia Erampepai, una región al norte del Cucaani, allí no había tanto movimiento.

El Parque Defensores del Chaco está en peligro por la expansión del complejo agroempresarial, advierten. Foto: E'a.

Vista desde el Cerro León. Foto: E’a.

Cuando yo era ya joven, los Ayoreo mataron a un misionero en Cerro León, mejor no le matábamos porque después de eso habían puesto algún tipo de veneno por la zona que mató todo lo que había alrededor: tigres, chanchos, mborevis, guasus, pájaros… no entendíamos de eso, seguro que querían matarnos a nosotros.

Cucaani es un lugar importante para todos los Ayoreo. Es el territorio a donde llegaban varios grupos, para vivir o para pasar por allí camino a las salinas, también era importante para los Atetadiegosode, Amomegosode que estaban cerca y para los Totobiegosode que venían del sur.

Cucaani es el sitio donde se encuentran cosas que son importantes para la vida del monte, que no hay en otra parte del territorio. Allí están las piedras con las que se hacen las herramientas: piedras para pulir y piedras para afilar las armas de hierro. También fue en Cucaani donde mi grupo encontró por primera vez hierro, un pedazo de elástico que mi papá partió en cuatro partes para repartir en los cuatro grupos familiares que había. Hasta los grupos más alejados del norte, desde Bolivia, viajaban para recoger la piedras de allí.

Yo pido a estas autoridades: respeten al pueblo Ayoreo, respeten a Cucaani.

Asojna es un pájaro sagrado en la cultura Ayoreo. Nosotros respetábamos los tiempos de asojna porque si quebrantábamos las normas algo malo le pasaba al grupo. Una desgracia, una dolencia incurable, una invalidez. Cucaani debe ser respetado, como manda asojna, como mandan las leyes de los paraguayos.

Si alguno rompe esas reglas algo grave va a pasarnos a todos.

Hasta aquí mi palabras.

Parte del reporte de Junior Alarcón para Iniciativa Amotocodie.

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