Alianza del Pacífico

El giro norteamericano del Atlántico-Occidental al Pacífico- Asiático.

Fuente de Imagen: www.dossiergeopolitico.com

¿Se acuerdan del ALCA? Aquel proyecto del inefable George W.Bush que ilusoriamente pretendía instalar, como un recurso socorrido de reactivar el control norteamericano sobre su tradicional patio trasero y que fuera truncado y “sepultado” por Hugo Chávez Frias?. Ese proyecto que tenía como eje la apertura de nuestros recursos a las fauces imperiales, se encontró en el 2005 con una nueva Latinoamérica, dispuesta a contraponerse a los históricos abusos del imperio.

En esa Mar del Plata colmada de vientos libertarios, el Comandante Chávez marcó uno de sus capítulos más gloriosos, impidiendo con los otros líderes del nuevo tiempo, la concreción de la patraña imperial. De ahí en más, afloraron con fuerza las nuevas siglas de agrupamiento de nuevos bloques en la región que en legitimidad, se proponían romper la atávica tutela norteamericana. Y el firmamento se llenó de ALBA, UNASUR, sumándose al nuevo MERCOSUR, y la concreción mayor, el CELAC.

Como esos proyectos que apuntan a consolidar un nuevo bloque de poder en nuestro hemisferio, fueron consolidándose, EEUU  intenta socorridamente reeditar aquel proyecto ALCA en  lo que ahora da en llamar “Alianza del Pacífico”. Un intento de crear un mercado abierto al servicio del gran capital del país del norte. El proyecto hasta ahora, lo integran los gobiernos incondicionales, como los de México, Perú, Colombia y Chile. Y como si al grotesco personaje de nuestra triste fauna política, Federico Franco le faltara algo para ubicarse en el basurero de la historia, después de regodearse con la muerte de Chávez para congraciarse con EEUU amenaza, haciendo temblar el planeta, adherirse al engendro imperial, como observador.

Pero el intento imperial a través de este engendro, se encuentra hoy en una coyuntura muy diferente a la que dio lugar a su hegemonía planetaria. Hoy vivimos su decadencia y asistimos a un mundo multipolar que da cuenta de lo que David Harvey calificara de “derivas tectónicas”. Las hegemonías se desplazan como suele ser en coyunturas de crisis sistémicas.

La historia imperial que hasta esta coyuntura fue atlántico-occidental, hoy pasa a ser pacífico-asiática. Entonces hay que virar la mirada hacia el este.  Pero la mirada hacia el este nos encuentra con la figura gigantesca de una emergencia nueva: China.

Tanto es la fuerza del nuevo polo magnético, que el proyecto Alianza del Pacífico, tiene serios escollos. En primer lugar los cuatro países latinoamericanos que conforman el engendro norteamericano, tienen un relacionamiento comercial creciente con el gigante asiático. En el 2006, el intercambio comercial entre China y Chile era de 9.165 millones de dólares, en el 2010 llegaba a 26.921 millones; en 2012, el comercio entre Colombia y China fue de 2.300 millones de dólares, y las inversiones de China en Colombia ascienden a 1.300 millones de dólares. Hace unos meses el Pdte. Mexicano Peña Nieto advirtió que en 2012 México importó 57 mil millones de China, un 15,4 del total importado; en el 2004,el intercambio comercial China-Perú, era de 2.000 millones, y en el 2012, 15.500 millones.., Y lo que es más importante, que en este intrincado firmamento aparece (antes que esa alianza) el llamado Acuerdo Estratégico Transpacífico (TPP)  que está integrado por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, como los miembros de APEC (Foro de Cooperación Economica Asia.Pacífico): Australia, Perú, Vietnam y Malasia. Este proyecto al cual después de su formación se inserta EEUU es para el mismo, un recurso ineludible ante otros bloques que emergen en Asia y que tienen el liderazgo de China, como EAFTA, Area de Libre Comercio Asia Oriental, que está integrado por más de diez países y en el que además de China, estarían Japón y Corea.

Mirando de nuevo hacia el ex patio trasero, EEUU se topa con otro emergente hegemónico en disputa: el Brasil, que a su vez tiene bastante avanzado otro bloque con China, el BRICS, del cual también forman parte India, Rusia Y Sudáfrica.

No se puede dudar que EEUU sigue siendo muy fuerte por seguir  hasta la fecha siendo primera potencia mundial, pero de que su poder está en derrumbe y en contrapartida, surgen nuevas expresiones hegemónicas (algunos estiman que dentro de 3 años China pasará a ser primera potencia), y que notablemente esas emergencias tienden hacia el este, nos indican que estaremos asistiendo a una crisis civilizatoria sin precedentes y en adelante tendremos que, además de aprender el mandarín, ir asimilando las culturas orientales.

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