Algodón sigue siendo trampa para la familia campesina paraguaya

Décadas de gobiernos antipatrióticos y explotadores, más la avidez empresarial consuetudinaria, han erradicado las variedades de algodón nacionales de altísima calidad con que contábamos solo unos pocos años atrás.

Fuente de Imagen: http://www.paraguayrural.org

La presente campaña algodonera, basada en las semillas transgénicas ilegalmente aprobadas por el gobierno de facto de Federico Franco, se dirige rumbo al fracaso debido a la pésima calidad de las simientes, cuya utilización fue forzada sobre nuestros compatriotas productores, con total irresponsabilidad, revelando lo que solo puede ser un negociado más del Senador E. Cardozo, a la sazón, ministro de Agricultura y Ganadería y sus socios de Monsanto, dueña de las variedad comercializada a Gs. 400.000 por bolsa (cada bolsa de 20 Kg. sirve para sembrar una hectárea de suelo).

Décadas de gobiernos antipatrióticos y explotadores, más la avidez empresarial consuetudinaria, han erradicado las variedades de algodón nacionales de altísima calidad con que contábamos solo unos pocos años atrás.

La variedad sembrada, NuOpal RR de Monsanto, demostró no ser apta para nuestras condiciones climáticas, agronómicas ni socioeconómicas, ya que su base genética, la variedad Delta Opal, es muy exigente en cuanto a nutrientes del suelo y disponibilidad de agua (el algodón necesita de por lo menos 700 mm. de agua durante su ciclo productivo para producir una media de 2.500 Kg./ha. contando con fertilización adecuada), lo que no ocurre en nuestro medio, principalmente por la desidia del MAG, principalmente bajo la administración de Cardozo.

Todos los productores consultados afirman que la semilla ‘no sirve’, que ‘no vale para nada’ y es muy cara y no va a producir lo que se espera.

Es criminal que, teniendo una ley de semillas y variedades vegetales, que impone requisitos para inscribir las variedades, incluyendo un plazo mínimo de 2 años de evaluación (ensayos de valor agronómico o VCU) se haya aprobado la siembra de estas simientes, de clara inferioridad ante las variedades nacionales. Ni Franco ni su gente escucharon las indicaciones técnicas y optaron por tomar una decisión política en función de los intereses de sus amos de la Unión de Gremios de la Producción.

Los poderosos de turno, una vez más, engañan a los campesinos y los posicionan en una gravísima situación. Será imposible que las promesas de prosperidad y soberanía que orondo realizara Federico Franco al aprobar las nuevas variedades se cumplan en lo más mínimo, pues, los resultados actuales en cuanto a los rendimientos de algodón en rama, que serán del orden de los 800 Kg./ ha., acompañado del bajo precio que actualmente oscilan entre los 1.800 Gs./Kg., no alcanzará ni a cubrir la mitad de los costos de producción del algodón.

* Miguel Lovera es Candidato a Senador de la Lista 18, Unidad Democrática para la Victoria

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