Al Jazeera presentó documental sobre la masacre de Curuguaty y el golpe parlamentario en Paraguay

La cadena árabe estrenó «El olvidado golpe de Paraguay», sobre los sucesos de 2012. En la misma, el campesino Rubén Villalba asegura que el día de la masacre iban a pedir una hora para retirarse, pero que fueron atacados directamente. Un policía testigo relata situaciones sospechosas del procedimiento de desalojo.

Aldo Zuccolillo, propietario de Abc Color, defiende el golpe y argumenta que la izquierda quiere «levantar a los pobres». Lugo, por su parte, dice que fue una conspiración.

Fotograma del documental

La cadena de televisión árabe Al Jazeera publicó ayer en internet el documental «Paraguay’s Forgotten Coup» (El olvidado golpe de Paraguay), que aborda el caso de la Masacre de Curuguaty y el golpe parlamentario que utilizó como argumento el suceso contra el ex presidente Fernando Lugo.

El mismo fue realizado para el programa People & Power, y tuvo la dirección e investigación de Reed Lindsay.

Zuccolillo: “El sistema de ellos es levantar a los pobres”

El documental inicia con un contexto sobre la problemática de la tierra en Paraguay, los efectos del avance de la producción sojera en las comunidades campesinas, y las políticas del gobierno de Lugo respecto al agronegocio. Intervienen en esta primera parte el dirigente campesino Marcial Gómez, de la Federación Nacional Campesina, el investigador Marcos Castillo, y el gremialista sojero de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo. Así también, el ex titular del Senave, Miguel Lovera, habla de la confrontación del gobierno de Lugo con los sojeros, a raíz del endurecimiento en la aplicación de las leyes vigentes referentes a la fumigación de agrotóxicos y el uso de variedades transgénicas no aprobadas.

Es entrevistado también el director del diario Abc Color, Aldo Zuccolillo, quien defendió el golpe parlamentario y criticó a Lugo por permitir fortalecer los pensamientos de “izquierda” en el campesinado. Dijo que “la izquierda de Hugo Chávez, la izquierda de los Castro” estuvo obnubilando, fanatizando a los campesinos de Paraguay, y que Lugo “permitió”. “Tal vez no era que él se iba y le decía a la gente, pero él permitía”, aseguró.

Zuccolillo expresó que Lugo no estaba haciendo políticas revolucionarias, “pero estaba creando las condiciones. Porque el sistema de ellos es levantar a los pobres”, argumentó.

La masacre

Abordando ya el tema de la masacre, el relato continúa con las versiones de los campesinos, policías, el diputado Óscar Tuma, el fiscal Jalil Rachid, el periodista Julio Benegas, y el mismo Fernando Lugo.

El documental se hace eco de que Tuma, quien redactó el “alegato” contra Lugo en el juicio, había presionado a la policía para desalojar a los campesinos meses antes. El diputado colorado defendió el desalojo que derivó en la masacre, argumentando que la misma era supuestamente propiedad privada. La misma sin embargo fue usurpada por los Riquelme al Estado. “¿Dónde dice que se tiene que generar diálogo, la ley se tiene que aplicar, guste o no guste?!”, exclamó respecto la violencia del procedimiento.

Balas perdidas

Rachid por su parte, negó que la amistad entre su padre y el propietario de las tierras donde ordenó el desalojo de manera ilegítima, pueda ser razón para recusarlo del caso Curuguaty. Cargó contra los campesinos y dijo, que “personas que ocupan un inmueble no están de forma pacífica”.

El abogado de los campesinos imputados por la masacre de Curuguaty, Vicente Morales, explicó que no hay conexión entre balas que se dispararon y las que se encontraron en los cuerpos.

Rachid confirmó la versión, asegurando que es imposible determinar en un momento dado quien mató a quién, “por eso van por el lado de la tentativa (de homicidio)”. Eran “personas totalmente radicalizadas que tenían una concepción errónea de lo que es la lucha de clases”, expresó Rachid.

Rubén Villalba: “Pediríamos una hora para retirarnos”

El campesino Rubén Villalba, uno de los principales acusados por la fiscalía, negó que hayan esperado el enfrentamiento. Relató que pensaban que vendría fiscal, y leerían la orden desalojo, y de producirse eso “pediríamos una hora para retirarnos”, aseguró. “Si íbamos a enfrentarnos no íbamos a salir al campo abierto”, argumentó.

Procedimiento sospechoso, según policía testigo

«En mis 29 años de servicio, nunca he recibido una orden como ésta «, dijo el oficial de las fuerzas especiales, José Almada.

Almada, quien ha visto cientos de desalojos, dice que las fuerzas especiales casi siempre actúan como una fuerza antidisturbios, equipados con gases lacrimógenos y balas de goma. Pero esta vez, se les ordenó enviar un pelotón fuertemente armado para desalojar a los campesinos, sin ningún intento por el fiscal o el comandante de la policía para negociar, el cual era el protocolo habitual.

Calificó de llamativo el procedimiento, y explicó que la fuerza regular es la que debe acompañar a la fiscalía para negociar, y en caso de que sean rebasados intervenir. Dijo que era raro que traigan a la GEO de Alto Paraná, preparados para el combate.

Relató que Ever Lovera no quería hacer el operativo en todo momento. Afirmó que hubo presión para la realización.

La “influencia” de Riquelme

El ex oficial de las fuerzas especiales Hermann Thomen también cuestionó por qué no hubo un intento de negociar con los campesinos, una estrategia que Lugo había ratificado como presidente, pero que fue cuestionado por los intereses de las empresas, medios de comunicación y los políticos de la oposición.

Aseguró que Riquelme era una persona influyente, y que no le faltaban tentáculos para mover influencias y obtener el sangriento desalojo.

Conspiración

“Creíamos que ameritaba el juicio”, aseguró Héctor Cristaldo. Mientras que Tuma indicó que el “Juicio político debe darse rápido”, respondiendo a las críticas por la violación del debido proceso.

Lugo por su parte, habló de planes preestablecidos de conspiración que se gestaron anteriormente, para sacarlo del gobierno. «Creo que ellos utilizan la muerte de inocentes para llevar a cabo los planes que fueron previamente establecidos como parte de una conspiración «, dijo Lugo. “La página más negra de la política paraguaya de las ultimas década”, fue como calificó el golpe.

«Lo que tenemos claro en nuestras mentes es que esta tierra se debe tomar», dijo el campesino Mariano Castro, padre de labriegos asesinados en la masacre. «No vamos a permitir que la soja se plante sobre los cuerpos de nuestros familiares muertos».

 

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