Los tomates asesinos escaparon de la pantalla

No es ciencia ficción ni entramados paranoicos. Los agrotóxicos en el ambiente, en las verduras y la radiación de celulares han venido a aumentar significativamente el cáncer. Es importante informarse sobre estos temas sin paralizarse ni aterrorizarse. Hay cultivos y formas alternativas de producción y consumo. Este es nuestro mundo. Aquí vivimos. Es bueno hacernos cargo él y discutirle la línea de producción y acumulación financiera a las trasnacionales.

La primera causa de muerte en el mundo es el cáncer, según un último informe de la Organización Mundial de la Salud (oms), en julio de este año. En todo 2007 murieron 7,9 millones de personas por esta causa y para el 2030 morirán 11,5 millones. La tendencia mundial siempre ha señalado que el cáncer ha sido la segunda causa de muerte en los países de Primer Mundo; hace pocos años esta tendencia se mudó también al Tercer Mundo y se incrementó: según las últimas cifras, de todas las muertes por cáncer en 2007 en el mundo, el 80% pertenece a los países de ingresos medios o bajos.
En Paraguay el cáncer es la tercera causa de muerte, pero era la segunda hasta que vinieron las motos «nacionales» a cuotas. El primer cáncer que mata a la mujer paraguaya es el de cuello uterino. Cada día mueren tres mujeres a causa de esto. El segundo es el de mamas. En el varón paraguayo, el primer cáncer que lo mata es el de próstata y el segundo el de pene. El cáncer de colon no elige sexo, ni edad, últimamente se ha visto en niños.

En los años 70, un estudio del Centro de investigación Hutchinson, de Washington, advertía que el 80% de las enfermedades cancerosas era causado por productos químicos en el ambiente y el 20% restante por residuos químicos acumulados en los alimentos.

Desde los alimentos hasta el celular

Explica Antonio Duarte, estudioso de la alimentación y especialista en hematología, que un fenómeno que se viene dando en Paraguay es que cada vez hay personas más jóvenes con cáncer. Esta enfermedad históricamente se asociaba a personas viejas o de edad madura. Aunque es la suma de factores cancerígenos lo que conspira para que se den tumores y cánceres en las personas, tres son los que principalmente actúan sobre nosotros: la contaminación ambiental, la mala alimentación y el uso indiscriminado de los celulares.

Últimamente, dice, hay una proliferación del uso de agrotóxicos, abonos químicos y hormonas en los alimentos. Éstos, al tener sustancias tóxicas, tienen un impacto agresivo en nuestra sangre. En cuanto a la polución del ambiente, lo que pasa es que varios agentes adulteran permanentemente el tipo de aire que respiramos y hace que nuestro organismo absorba y acumule.

El principio con que funcionan los teléfonos celulares es el mismo que el horno micro-ondas, explica Duarte. Cuando abusamos con su uso, permanentemente nos exponemos a recibir los rayos que emiten, que «cocinan» las células cerebrales y alteran el funcionamiento celular y molecular de nuestro cuerpo. Todos los factores cancerígenos juntos se suman en la persona cuando está expuesta y terminan en el proceso que ya conocemos.

En su consultorio los casos más comunes, dice, son la leucemia, el cáncer de mama y el cáncer de colon. «Un buen hábito saludable en las personas, para contrarrestar, sería incorporar el consumo de verduras y hortalizas, en lo posible orgánicas y biológicas», recomienda Duarte. En distintos puntos del país hay experiencias agrícolas que toman conciencia del diagnóstico presente.

Una guerra no declarada

El doctor Joel Filártiga, quien investiga y trabaja con pacientes con cáncer desde hace décadas, dice que nunca antes había visto tantos casos en el país. Se debe a la contaminación del ambiente y a los alimentos que consumimos, asegura. A diferencia de Duarte, él le da un trasfondo político: «Es parte de una guerra del imperio, se llama guerra bio-alimentaria, se llama genocidio de baja intensidad y es una guerra no declarada, utilizando los venenos para matar gente. La gente que entiende se alimenta con verduras y frutas orgánicas, pero el pobre no puede elegir», dice.

La soja transgénica es el alimento más nocivo para consumo humano, según Filártiga. Ultimamente la carne vacuna también por las vacunas que se les aplica al ganado. «La mayoría come veneno acá y en la época de la sandía y el melón es un festival del veneno, porque absorbe mucho y le ponen una cantidad de veneno, porque cuanto más le ponen es más grande y más dulce la fruta», explica.

No solamente pasa con los grandes cultivos transgénicos de soja, también los medianos y pequeños productores cosechan cultivos y frutos con acumulación química: desde hace un tiempo vienen usando el modelo de «lujo». En vez de carpir sus fincas para preparar los cultivos, utilizan herbicidas, que se quedan en el suelo hasta las capas más profundas y tardan en degradarse. Los agricultores que no utilizan químicos tampoco se salvan: los agroquímicos que usan los grandes cultivos son volátiles y con el aire y la erosión se mudan sobre los cultivos vecinos.

Estos insumos químicos, ya sea a través de contaminación ambiental o por consumo de alimentos con sus residuos, producen una serie de afecciones en la salud humana. En general, bajan las defensas y desarman el organismo, preparándolo para recibir cualquier dolencia; predisponen el organismo para contraer cuadros alérgicos y está comprobado que causaron abortos prematuros y deformaciones genéticas.

«Es la misma sed de domino mundial que tuvo el nazismo y todos estos son eslabones de la dominación nazi. El manejo de los alimentos, el manejo de las enfermedades. Ya que no consiguieron con el control de la natalidad, utilizan las mismas enfermedades para controlar la natalidad de la población», asegura Filártiga.

Afecciones observadas por el consumo de alimentos con residuos químicos

Desprendimiento de retina.
Abortos prematuros.
Accidentes de tránsito por falta de concentración y coordinación motórica (los músculos) y los nervios.
Depresión.
Derrames.
Pánico.
Alteraciones del comportamiento.
Aumento de la ansiedad y del stress.
Disminución de los comportamientos sociables.
Aumento del comportamiento agresivo.
Aumento del comportamiento de sumisión en animales alimentados con soja.
Bocio.
Esterilidad.
Obesidad en los niños.
Predisposición a cuadros alérgicos.

Cánceres

Cáncer de páncreas.
Cáncer y leucemia infantiles.
Mayor riesgo de desarrollar cáncer de mamas.
Aumento de cánceres de la vulva.
Aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides.
Aumento del riesgo de cáncer de útero.

Una alternativa segura de productos orgánicos

El cáncer odia la cebolla, el rabanito, el ajo, o los componentes que tienen, nos dice Antonio Duarte, especialista en medicina natural. Entonces, una vez que tenemos el dato nos asustamos ante la falta de estos ingredientes en nuestra dieta diaria. Sin perder tiempo decidamos ir al supermercado o despensa más cercanos a compensar los años perdidos. Información es poder, entonces va otro dato más. Según Duarte, la mayoría de las frutas y verduras que encontramos en los distintos negocios cercanos están empapadas de agrotóxicos, «hormonadas y envenenadas excesivamente con productos químicos altamente perjudiciales para la salud». Que la paranoia de saber la verdad, de manejar la información, no nos paralice, ante este panorama existe una alternativa.

Eco Agro es la primera empresa paraguaya en recibir certificación orgánica en productos fruti-hortícolas, sin conservantes químicos ni agrotóxicos. Es una instancia que asocia a productores orgánicos (asociación sin fines de lucro) para poder comercializar directamente, del productor al cliente y sus productos.

Los precios son los mismos que uno encuentra en cualquier supermercado. Los viernes se hacen los pedidos de acuerdo a la lista de productos disponibles y los martes el cliente recibe verduras y frutas frescas en la comodidad de su hogar, sin recargo alguno por el servicio de delivery. Para más informes llamar a Eco Agro al 64 88 85.

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