Aché plantan yerba mate frente a la Seam reclamando tierras

“Estamos esperando que nos transfieran nuestra tierra”, resume Margarita Mbywangi.

Ondulan al viento, al humo negro los plantines de yerba que están en el cantero central de Madame Lynch. A su lado sonríen los niños aché que despiertan la curiosidad de los automovilistas, esa que también llama a preguntar por el campamento de coloridas carpas vinílicas que desde hace 22 días se yergue frente a la Secretaría del Ambiente (Seam).

Nativos Aché cuentan con un vivero donde tienen más de 28 mil plantas. Fotografía de Tamara Migelson

“Estamos esperando que nos transfieran nuestra tierra”, resume Margarita Mbywangi a la hora de explicar.

También cuenta del gesto de los plantines: “Queríamos aportar a la reforestación y mostrar un poco lo que hacemos en la finca 470 donde tenemos un programa para hacer 96 mil plantas de yerba bajo cobertura de monte”, comentó la lideresa para recordar que al efecto ya está funcionando un vivero con 28 mil plantas.

Margarita acaba de buscar agua en un bidón para cocinar el almuerzo y el recorrido le alcanza para ir mirando el campamento en el que 300 Aché de 6 comunidades esperan que el gobierno titularice las 4.500 hectáreas de la Finca

470 como propiedad de ese pueblo.

“Desde hace 10 años venimos luchando por este objetivo y ahora esperamos que el jueves el senado de la sanción definitiva”, expuso.

El conflicto se da porque la Secretaría del Ambiente pretende transferir estas tierras, “pero no solo a favor de los Aché”, exponiendo que los «Ava guaraní, Ytú y Tekoha Ka’a Poty, y aché, de Kuêtuvy, son legítimos dueñas de la propiedad.

Mbywangi cuenta que ellos permitieron a los Ava “que vivan en nuestra tierra y después de la titulación seguirán viviendo allí, nosotros no los vamos a desalojar”, dijo para pedir a Gloria Peralta, una de las Ava que acampan con ellos que nos cuente sobre esa convivencia. “Estamos bien, nos tratan bien”, dice la mujer.

Margarita insiste: “El ministro (Oscar Rivas de la Seam) nos pide a nosotros que seamos solidarios y que le demos nuestra tierra, y aquí en el país, quién le da tierra a otros. ¿Los sojeros, los latifundistas?”, se pregunta.

“Además, estos son clanes Ava, no son comunidades, son familias a las que nosotros permitimos que vengan a convivir con nosotros”, agregó.

La mujer agradece la solidaridad de la gente. “El gobierno no nos da nada, el pueblo es el que se acerca y nos da víveres y ropas, cosa que agradecemos mucho”, contó entre el ruido, el viento y el humo negro de los vehículos que corren por Madame Lynch. “Extrañamos el silencio”, dice un Karai, sentado en el suelo, los ojos con la luz del mediodía.

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