La «sagrada» propiedad privada, Lino Oviedo y otras campañas emblemáticas de Abc

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Lino Oviedo, ex-aliado de Zucolillo

«Desalojan y detienen a supuestos sin techos en predio de inmobiliaria» (6/3/08), «Desalojan a sin techos en un operativo en Ciudad del Este» (15/8/08), «Reactivaron las ocupaciones de loteamientos en Ciudad del Este». Estos titulares son tres de las ocho publicaciones del diario Abc aparecidas sólo entre enero y agosto de este año. Todos los inmuebles ocupados por campesinos pertenecen a Inmobiliaria del Este, propiedad de Aldo «Acero» Zuccolillo. Es que el medio debe defender a como dé lugar esta empresa, porque es la «vaca lechera» del emporio económico de la familia.

Este interés inmobiliario es la inmediata razón por la que Abc tiene al problema de la tierra como eje central de su línea editorial e informativa. La sistemática criminalización de campesinos y sus organizaciones obedece a esta ocultada causa.

Según datos encontrados en la web de la empresa, Inmobiliaria del Este cuenta hoy con más de 300 loteamientos propios, 290 urbanizaciones de terceros administradas y más de 6.000.000 m2 en proceso de ser parceladas. Cuenta además con 9.000 parcelas para la venta, equivalente a más de 3.000.000 m2 de tierra.

Como ejemplo de que «Acero» no duda en utilizar toda su artillería en defensa de sus intereses, mencionemos el caso de la construcción de la Franja Costera en Asunción. Abc desató una feroz campaña informativa de más de dos meses para impedir la construcción de las obras durante la intendencia de Enrique Riera. El motivo: el loteamiento de los terrenos urbanos ribereños bajaría drásticamente el precio de las propiedades, lo que habría afectado el negocio inmobiliario de Zuccolillo.
Por extensión de este interés inmobiliario, Abc ataca toda ocupación y defiende a rajatabla los grandes latifundios de terratenientes nacionales y trasnacionales. Esto ocurrió cuando la Organización de Lucha por la Tierra (olt) ocupó mes y medio atrás una de las propiedades del empresario brasiguayo Tranquilino Favero, dueño de cientos de miles de hectáreas. O cuando atacó, durante casi tres años, la ley que expropió 52.000 hectáreas de las 600.000 pertenecientes a la Secta Moon en el Chaco.
Una clásica y frecuente tapa de Abc es la foto en la que se muestra a campesinos con machetes y foisas levantadas ocupando una propiedad rural. En las páginas interiores del diario, los titulares acusan directamente a los ocupantes de «avivados»,» guerrilleros», «traficantes de madera», «traficantes de droga».

Otras campañas

La herradura oviedista sellada en Abc: A mediados de 1996, el entonces presidente Wasmosy destituye a Lino Oviedo de la comandancia de la Caballería, y éste se lanza formalmente en busca de la presidencia de la República. A partir de aquí se estampa en las páginas de Abc la herradura oviedista. Por razones misteriosas, fue sellada una larga alianza política Abc-Oviedo traducida en miles y miles de publicaciones diarias en las que Abc, cuantas veces era necesario, manipulaba información para favorecer a su aliado. Esta sociedad lo llevó a enfrentarse a todos los adversarios de Oviedo, incluyendo a otros medios, enfrentamiento que tuvo su punto de mayor tensión en el Marzo Paraguayo del 1999. En los momentos finales de esta confrontación a muerte, Abc se convirtió en un verdadero órgano de propaganda de Oviedo, con un trabajo tan ardoroso que hasta el propio Joseph Goebbels lo hubiera envidiado. Defendió hasta las últimas consecuencias al gobierno oviedista de Raúl Cubas Grau, que terminó cayendo en aquel año. Lejos de amilanarse por este hecho, Zucolillo-Abc siguió defendiendo con la misma fuerza la tesis oviedista. Hasta que un buen día, también misteriosamente, cuatro meses antes de las pasadas elecciones del 20 de abril, dejó la herradura y se puso la sotana de Lugo, la que ahora ya se sacó del cuello.

Cómo desfigurar enemigos: Abc siempre tuvo la línea de tratar como manda la guerra simbólica a sus enemigos de turno. Entre los varios enemigos desfigurados por sus páginas (sindicalistas, campesinos, los Argaña, Hugo Chávez), «Calé» Galaverna es un ícono. Ya durante los primeros años del gobierno de Juan Carlos Wasmosy, comenzó a ser objetivo de denuncias de corrupción, de arreglos políticos, de tráfico de poder, de enriquecimiento ilícito y fortuna malhabida, a través de incontables tapas, primeras páginas, ácidas caricaturas y artículos de opinión. Al punto que la caricatura de «Calé» se convirtió en una imagen popular detestable, casi mórbida.

La guerra sin un solo tiro: A principios de Agosto del 2006, el presidente boliviano Evo Morales había anunciado el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas Bolivianas. En ese marco el gobierno boliviano proyectó el re-equipamiento de bases militares en todo el país, incluyendo la de Puerto Quijarro, sobre el Río Paraguay, en la frontera con Brasil, a unos 200 km de la frontera paraguaya. Abc se hizo eco de esta noticia, y empezó una campaña informativa que duraría de agosto a diciembre de aquel año. El pico de intensidad de la campaña se inicia con una serie de notas firmadas por el entonces sub jefe de redacción del diario, Armando Rivarola, enviado en forma especial a cubrir el proceso político boliviano. «Hipótesis de conflicto con Paraguay es improbable, pero no descabellado», era el título de una de las notas, en un juego semántico de manipulación poco lograda. El canciller nacional dijo que la cancillería «está siguiendo el tema con atención»; el entonces presidente Duarte Frutos concedió una entrevista al medio hablando del tema. El hoy ministro de Educación, Horacio Galeano, especialista en temas militares, en una larga entrevista, dijo que una guerra con «Bolivia no es descartable». Militares, legisladores, analistas políticos y altos funcionarios hablaban a borbotones del tema. La población fue sometida a una campaña de miedo. A mediados de octubre se había instalado una sensación de guerra inminente. El canciller boliviano David Choquehuanca visitó el país y ratificó las intenciones de paz de su país. Para la segunda quincena de diciembre desaparecieron las publicaciones. Y la guerra nunca llegó.

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